Dificultades forenses y procesales de la sumisión química

b2283d20-c80b-11e8-a162-2ea0495ac64c.jpg

El uso premeditado de sustancias químicas para manipular la voluntad de las personas ha venido cobrando protagonismo por su asociación con prácticas delictivas, especialmente agresiones sexuales.

Un artículo reciente de la Revista Española de Medicina Legal presenta un caso clínico (en el que se sospecha que pudo existir abuso sexual bajo la influencia de sustancias psicoactivas por sumisión química [SQ]) que ilustra las dificultades del toxicólogo forense para detectar la presencia de dichas sustancias en fluidos biológicos, y consecuentemente las de los Tribunales de Justicia que en ocasiones solo cuentan con la declaración de la víctima como prueba de cargo.

Descripción médico-forense

Una mujer de 45 años fue atendida en el Servicio de Urgencias Hospitalarias a las 23:45 horas por la médico forense y la ginecóloga de guardia. La paciente relató haberse despertado en una vivienda junto a un desconocido que intentó mantener una relación sexual con ella agrediéndola ante su oposición. Refiriendo, además, una laguna amnésica en las 3 horas previas. A la inspección se localizaron dos equimosis inframandibulares y dolor a nivel escapular izquierdo. La principal sospecha diagnóstica fue que se tratara de una agresión sexual por sumisión.

Se realizó un screening toxicológico en muestra de orina en el hospital, siendo negativo. Al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) se enviaron muestras de zona vulvar, anal y vaginal (para análisis biológico), y muestras de sangre y pelo (para análisis de tóxicos). Dos meses después se recogió y envió una nueva muestra de pelo de zona occipital de unos 35 cm.

La amnesia que refería, de inicio brusco sin que la ingesta de alcohol lo justificara, parecía compatible con la denominada SQ y por ello el análisis toxicológico buscaba detectar alguna sustancia que hubiera podido ocasionarla. Los resultados de los análisis del INTCF indicaron que el semen presente en la muestra vaginal era coincidente con el perfil genético del presunto agresor, y que no se detectaban ni en sangre ni en pelo sustancias químicas relacionadas con la posible SQ, ni alcohol.

Discusión

Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular calificaron los hechos expuestos como constitutivos de dos delitos: abuso sexual, cometido sobre la víctima mientras esta se encontraba privada de sentido, y violación en grado de tentativa una vez que la mujer estaba despierta.

En la sentencia (actualmente recurrida), el tribunal absuelve  por el delito de abuso sexual, por la ausencia de  prueba de falta de consentimiento (aunque la relación sexual se da por acreditada por el resultado del cotejo genético), mientras que condena por la agresión sexual en grado de tentativa acontecido de madrugada (artículos 178 y 179del CP, en relación con el art. 16 y 62). Dado que en la sentencia se absuelve del delito de abuso sexual en aplicación del principio in dubio pro reo, cabría mencionar en este punto las dificultades de contar con pruebas en el caso analizado. Si bien el cuadro referido por la víctima es coincidente con la situación clínica que provocan las drogas implicadas en los procesos de SQ, que no se detectaran sustancias químicas relacionadas, no aportaría información suficiente.

El tiempo transcurrido desde los hechos hasta la toma de las muestras (casi 24 horas) pudo contribuir a la eliminación fisiológica de la sustancia (en el caso de que hubiera sido administrada), y una única dosis es difícilmente detectable en pelo.

Los casos de SQ suponen un desafío para los laboratorios forenses por la multitud de sustancias con efectos semejantes, por su rápida acción y eliminación del organismo, y por la tecnología analítica disponible que en muchos casos es incapaz de detectar bajos niveles.

En nuestro país, la actuación de los servicios asistenciales a las víctimas de agresiones sexuales se rige por un protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género. En 2012, el INTCF divulgó un protocolo de actuación para casos de agresión sexual con sospecha de intoxicación en el que, además del procedimiento a seguir por los forenses, se establecía que la demora en acudir a un centro médico por parte de la víctima es inversamente proporcional a las posibilidades de detectar las sustancias habitualmente implicadas en estos casos. Esto hace que sea imprescindible que la sociedad sea conocedora de la existencia de estos tóxicos y de la importancia de asistir inmediatamente a un centro sanitario ante la sospecha de una intoxicación involuntaria, para lo que es necesario educar a la población.

Clic aquí para leer el artículo completo.

Share
Tweet
Share
Share