Análisis global de la legibilidad de los documentos de consentimiento informado utilizados en los hospitales

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Tres profesionales de las Ciencias de la Salud se propusieron analizar la  legibilidad de los documentos de consentimiento (DCI) utilizados en  la  red  de  hospitales  públicos  españoles. Su objetivo era   verificar  que se  informaba de forma comprensible a los pacientes en situación de decisión sanitaria. Compartimos los resultados y conclusiones de este trabajo, de los que se hizo eco la revista Journal of Healthcare Quality Research (anteriormente Revista de Calidad Asistencial).

Un proceso que nace de la Bioética
El proceso de consentimiento informado, nacido de la Bioética, necesariamente debe quedar plasmado en una serie de leyes que recojan la mejor forma de actuar de los profesionales. Si bien surge como la conjunción del ámbito ético y el legal, el consentimiento informado no se entiende sin implicaciones emocionales.

En España, en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre -reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica-, quedan explícitos los derechos del paciente en materia de información y define el consentimiento informado como "la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades, después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud".

El consentimiento escrito recoge toda la información verbal ofrecida en un documento que permite plasmar la conformidad de la persona informada para recibir o no un determinado tratamiento o acción sanitaria. El consentimiento informado escrito debe ser recogido en determinados supuestos recogidos por la Ley 41/2002.

La información que ofrece el documento de consentimiento informado (DCI) debe ser comprensible para todos los ciudadanos, con independencia de su nivel educativo. Multitud de autores coincidieron en que actualmente la información no es ofrecida en las mejores condiciones.

Escudero-Carretero et al. lo explicaban de esta manera: “Con frecuencia, la información se traslada solo de forma verbal durante el acto clínico y ligada a la comunicación de un diagnóstico o de un pronóstico, cuando las personas están menos receptivas y más preocupadas. Otras veces se ofrece demasiada información, sin adaptarla ni cuidar las implicaciones emocionales. Por otra parte, la información que seleccionan y ofrecen los profesionales no siempre es suficiente o es la que quieren o necesitan sus pacientes”.

La información transmitida solo verbalmente, con frecuencia, puede dar lugar a malentendidos o a olvidos. La información por escrito permite compensar estas deficiencias. La retención y la comprensión mejoran significativamente cuando la información oral se acompaña de documentación escrita.

La comunicación desempeña un papel fundamental, ya que el acceso a una información veraz y comprensible desde el inicio ayuda a afrontar de forma positiva un proceso de enfermedad. Además, contribuye a disminuir la ansiedad, contrarrestar miedos y desmontar creencias erróneas, problemas que preocupan a los profesionales a la hora de informar.

Por otro lado, el consentimiento informado escrito debe ser comprensible para la mayoría de la ciudadanía, ya que es una obligación ética y moral del profesional médico ofrecer al paciente información clara y asimilable en el momento de tomar una decisión sobre la salud.

Una escasa legibilidad del citado documento se considera un signo de mal pronóstico del objetivo de informar correctamente a los pacientes. Por otro lado, en los consentimientos informados aparecen en muchas ocasiones conceptos complejos. Una buena forma de evitar la incomprensión es ofrecer ejemplos   prácticos o incluir fotos y dibujos que, para las alusiones anatómicas, ayuden favorecer la comprensión.

Existen tablas disponibles con criterios para evaluar la calidad de la legibilidad. Los estudios consultados analizaban la legibilidad de los documentos utilizados por diferentes hospitales y servicios, pero en ningún caso se disponía de un estudio actual que analizara la legibilidad de los DCI de todos los hospitales de España.

Basándonos en el principio de equidad sanitaria, todo ciudadano, sin importar su lugar de residencia, debe ser informado correctamente. Tras la consulta bibliográfica realizada los autores observaron la necesidad de analizar la legibilidad de la información escrita en los DCI ofrecida a los ciudadanos residentes en España, es por ello que el objetivo principal del estudio fue analizar la legibilidad de los DCI de los hospitales públicos de España para verificar su función intrínseca de informar de forma comprensible en el momento de tomar una decisión sanitaria.

Resultados
La principal conclusión del estudio fue que los consentimientos informados de España cuentan en general con una legibilidad «algo difícil» -en el 62% de los casos-, en la escala Inflesz*. Esta escala está representada por un tipo de publicación de carácter especializada, de divulgación científica, para un nivel de estudios de Bachillerato, por lo que da una idea de la dificultad de comprensión para aquellos ciudadanos que no poseen este grado de educación.

Existe asimismo una gran diversidad entre los DCI de las Comunidades Autonómicas (CC. AA). y también entre hospitales de una misma CC. AA.; esto provoca que los ciudadanos estén expuestos a un posible fallo en la comprensión de los DCI solo por residir en un determinado lugar de España. Los autores plantean, que esa diversidad debería minimizarse o plantearse la estandarización de los DCI.

Clic aquí para acceder al artículo completo.

*Inflesz: es un software creado y validado en 2008 por Barrio-Cantalejo et al. que logra la confluencia de los índices de legibilidad para español que ya existían y que afinan y perfeccionan sobre la base de los hábitos lectores de los españoles.
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