Temple Grandin: los tipos de talentos que la ciencia necesita

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Pie de foto: La profesora Temple Grandin, enseña a manejar el ganado en la Colorado State University. (Fotografía de Alison Bert)

La pregunta, aunque parece básica, descubre mucho sobre el mundo de la Dra. Grandin. Su realidad se basa en la observación: conocimiento adquirido acariciando el pelo de una vaca, observando cómo la vaca se gira para mirar el cargador delantero del tractor recogiendo heno en el prado, viendo el mundo “en imágenes”, literalmente. Menciona “vaca”, comenta, y una serie de imágenes realistas de todos los tipos de vacas vienen a su cabeza, “como imágenes de Google”. Es una habilidad que posee desde pequeña, cuando luchaba contra el autismo hasta tal punto que tuvo que ser ingresada, ya que su madre no encontraba para ella otro sistema educativo para ella, en el que los profesores reconocieran las necesidades especiales de Temple así como su talento, y darse cuenta de que todo se daría la vuelta para adquirir las capacidades de un genio.

Desde entonces, el autismo ha seguido determinando su existencia, pero de una forma que la ha llevado a asombrosos descubrimientos de la mente de los animales. Su habilidad para ver en imágenes y sentir las cosas que les asustan, como una bandera ondeante, por ejemplo, o un reflejo en un charco, le ha llevado a crear sistemas de manejo de ganado más humanizados. Y, más recientemente, el autismo le ha permitido entender mejor la mente de las personas y cómo ésta se relaciona con sus habilidades científicas. Es una comprensión que le ha conducido a desarrollar un nuevo oficio, como mentora modelo en colegios, que persigue tan fervientemente como su negocio de ganado o su defensa del autismo a largo plazo.

Un día antes, condujo tres horas de ida y tres horas de vuelta a un colegio en Pueblo, Colorado, para pasar un rato con estudiantes de quinto curso. Habló con pasión sobre este encuentro con los jóvenes, especialmente con aquellos que tienen problemas en encontrar sus fortalezas y carreras profesionales que puedan llevar a cabo.

“Diferentes personas conllevan diferentes fortalezas”

“Me interesa cambiar a los jóvenes estudiantes”, comenta, “Quiero hacer que los niños retrocedan a sus orígenes y toquen cosas. Hoy en día hay niños que no saben usar unas tijeras o un martillo”. Pero, por encima de todo, quiere verles encontrar su lugar en el mundo de la ciencia.

“La diversidad de personas conlleva diferentes fortalezas”, defiende. “Para mí, tratar de ser una programadora informática es absurdo; no va a funcionar”. La ingeniería informática es muy abstracta para ella, explica, pero como “pensadora visual”, realiza su propia aportación al mundo de la ciencia:

“Cuando observo los métodos de un experimento, veo a los propios animales, veo el experimento. Así que, cuando reviso artículos de revistas, tiendo a analizar los métodos: los procedimientos de selección de la muestra, o qué tipo de animales se incluyen. Otras personas despedazan las estadísticas, y yo veo que ni siquiera me han hablado de la raza de cerdo que han usado en el experimento. Esto puede afectar a los resultados de forma muy negativa”.

Entonces comienza a describir las diferentes razas de cerdos que existen, acortando la lista para enfatizar su posición: todo se deriva de la observación y la atención que se presta a los detalles, comenta, y algunas personas son mejores de base en esto que otras. Ella denomina a estas personas “pensadores visuales”, es decir, el tipo de estudiantes que, desde niños, son buenos en el arte y en la construcción de cosas. Y son buenos aliados en el mundo científico, dice, mencionando a Thomas Edison, Nikola Tesla o Jane Goodall. Éstos, tendían a ser buenos en el diseño de experimentos con un complejo equipo de laboratorio y, la ciencia, les necesita desesperadamente, comenta. Pero, desafortunadamente, no triunfan en el mundo de la ciencia.

“Quedan descartados debido a estrictos requerimientos en matemáticas”, comenta, mencionando el reto que plantean algunos campos de las matemáticas muy abstractos, como el álgebra.

“Necesitamos pensadores visuales”, proclama, hablando tan fuerte como en su clase en la universidad. “Necesitamos que nos prevengan de accidentes como Fukushima…ellos guardan sus bombas de refrigeración y sus generadores en sótanos que no son resistentes al agua. A mente abstracta de un matemático no ve el agua filtrándose en el sótano e inundando todo el equipamiento eléctrico. No estoy hablando de ciencia nuclear; estoy hablando de material eléctrico que no funciona debajo del agua, punto”.

La Dra. Grandin puntúa su discurso para enfatizar sus detalles, como si incluyese los iconos de su iPhone más de lo necesario para responder una llamada o un email. Le tiene cariño al iPhone y usa su simple interfaz para mostrar e valor del pensamiento visual en el proceso científico.

“Fue desarrollado por un artista, no por un ingeniero”, comenta. “Steve Jobs era un artista. Pero un ingeniero lo tuvo que hacer funcionar”.

Colaborando con diferentes tipos de pensadores es crucial para las personas que trabajan en la ciencia, comenta. “Es fundamental que reconozcan mutuamente sus fortalezas, y es necesario que trabajen juntos de forma colaborativa”.

Un colaborador fuera de lo común

En su propia carrera, ha pasado cerca de 25 años colaborando con un hombre de una experiencia muy diferente a la suya. Mark Deesing no podía permitirse ir a la universidad, así que se dedicó a hacer lo que sabía: entrenar a los caballos y herrarles. Pero esta falta de educación oficial vino a encontrarle cuando desarrolló una teoría única sobre el comportamiento de los animales, en la que defendía que la posición de la crin en la cabeza del caballo está relacionada con su temperamento. Sin embargo, no pudo encontrar a nadie que le tomara en serio dentro de la comunidad científica. Excepto a la Dra. Grandin.

Deesing impresionço a la Grandin con sus agudas habilidades de observación, y su deseo de realizar investigaciones científicas. Ella le enseñó cómo hacerlo, y ambos han publicado desde entonces sus investigaciones en diversas revistas e incluso publicaron un libro con Elsevier en 2013: Genetics and the Behaviour of Domestic Animals. Actualmente, Deesing viaja alrededor del mundo construyendo ganaderías que son mejores para los animales y más rentables para el propio negocio ganadero.

Ese día, ayuda a la Dra. Grandin en su clase, enseñando a los estudiantes la complejidad del diseño y la ingeniería, campos en los que apenas unos milímetros pueden marcar la diferencia entre 1000 libras de ganado caminando en una sola fila o causando un atasco en un conducto demasiado estrecho. Su lección comienza con una simple regla para medir, explicando el concepto de dibujar a escala y asegurarse de que la escala es lo suficientemente pequeña para que todo quepa en una misma hoja. Alude al sistema de ganado que ha diseñado y comenta: “Mirad qué grande es. Si lo hubiera dibujado a escala 1 libra/10 pies, el papel tendría que haber sido tan grande como esta sala”.

A pesar de compartir la agudeza visual y su inclinación por los detalles, Deesing es muy diferente a ella en su día a día: él no es autista. De hecho, la alaba por haberle enseñado mucho más que solo ser un científico. “Aunque es autista”, comenta, “es una persona altamente ética y moral. Entiende las ‘reglas’ por las que se rige el ser humano, las ‘reglas’ del comportamiento ético, las ‘reglas’ de la moralidad. Es por eso que ella me enseñó a ser una persona más ética. Y siempre me recuerda qué es lo correcto y cómo proceder con diferentes personas y situaciones”.

Por ejemplo, en su trabajo diseñando sistemas de ganado, ocasionalmente los propietarios o los contratistas son reacios a seguir sus indicaciones. En una ocasión, remarca, se emocionó y sintió que debía abandonar. Pero cambió de opinión cuando llamó a Temple:

“Ella solo me dijo: ‘Si abandonas, los únicos que van a sufrir son los animales’. Y me puso los pies en la tierra. Con solo decir eso, eliminó cualquier pensamiento negativo que tenía y me recordó que mi propósito era mejorar la vida de los animales. Mi cliente era el ganado, y tenía que decir y hacer lo correcto en beneficio del ganado”.

Como persona autista, no tiene “teoría de la mente”, explica Deesing, haciendo alusión a su dificultad o imposibilidad para intuir por qué la gente piensa o actúa de una forma determinada. Pero es difícil de imaginárselo cuando observas cómo interactúa con sus estudiantes. Ella se queda después de la clase para hablar con ellos sobre su trabajo, y responde a todos sus emails anteponiéndolos a cualquier otra cosa. Asegura que no responde de cualquier manera. “Siempre se centra en el negocio”, comenta Deesign. “Siempre ve un objetivo claro, el futuro de estos estudiantes, y muestra una gran autodeterminación a la hora de resolver cualquier pregunta o cubrir todos los detalles de forma correcta.

“Es como aprender de una superheroína”

En esta clase, muchos son estudiantes de ciencia animal, para otros es solo una optativa. Pero la mayoría se han inscrito a la asignatura debido a la profesora, ya que han visto la película sobre su vida o han leído alguno de sus libros.

“Era como presumir de vecino, es como haber aprendido de una superheroína”, comenta Amber Elliott, un estudiante de ciencias animales y equinas de Reno, Nevada. “Ella entiende muy bien el comportamiento animal, y trata de marcar la diferencia en el lugar para hacer todo más humano”.

La pasión de Grandin por el bienestar animal es lo que inspira al compañero de clase de Elliot, Taylor Bates: “Siempre nos habla de eso. Se vuelve muy local, habla muy alto, se podría decir que es una apasionada del tema, lo cual creo que es muy necesario en esta industria. Sé que hay muchas personas que se preocupan por la procedencia de la carne que comen y por cómo se trata a los animales. A mí me gusta la carne, pero siempre he sido un amante de los animales. Y conozco vegetarianos que se llevan genial con Temple Grandi”.

Un nuevo capítulo

Pero además de los animales, la Dra. Grandin se ha centrado en otra pasión recientemente. A sus 69 años, se ha embarcado en un nuevo proyecto en su vida, guiando a los estudiates jóvenes a encontrar su vocación.

“Quiero que los jóvenes, especialmente aquellos que tengan problemas, puedan ser lo que quieran ser. ¿Conoces al estudiante ‘friki’ que se acerca hacia mí en una reunión sobre el autismo? Si pudiera ser estudiante honorable en Ingeniería civil, a mí me gustaría verle allí. Si es un artista como yo, quiero verle diseñando herramientas para una granja, o algo similar, o trabajando en una compañía eléctrica. Necesitan este tipo de personas. Se necesita al ingeniero para ciertos tipos de aspectos matemáticos, pero has de tener a ciertos mecánicos o constructores que unan todas las piezas”.

En el ámbito de la ciencia, comenta, “se necesitan todo tipo de mentes”.

La diversidad de mentes en Elsevier

Los pensadores no convencionales proporcionan nuevas perspectivas a la investigación y a la ciencia, identificando elementos clave que a menudo se omiten. Es por eso que desde Elsevier apoyamos la diversidad de mentes, empleando a personas con diferentes estilos de pensamiento para desarrollar nuestras herramientas y tecnología, y permitir a personas con diferentes habilidades acceder a nuestra investigación. Apoyando lo no convencional, animamos a las personas a ir más allá de lo obvio, revelando nuevas oportunidades para la ciencia y la sociedad.

Si quieres leer más historias sobre las personas y los proyectos fortalecidos debido al conocimiento, te invitamos a conocer más en la web Empowering Knowledge.

Temple Grandin y el autismo
La Dra. Temple Grandin ha escrito numerosos libros y artículos para revistas científicas, muchos de ellos publicados por Elsevier. A continuación, mostramos sus aportaciones sobre el autismo.

Elsevier ha editado este capítulo del siguiente libro:

Este es su comentario para la revista Biological Psychiatry:

Temple Grandin y la ciencia animal

A continuación mostramos algunos de los artículos más recientes publicados en revistas de Elsevier:

Colaboradora Elsevier
Alison Bert, DMA

Como Editora Ejecutiva de Comunicación Estratégica de Elsevier, la Dra. Alison Bert trabaja con colaboradores en todo el mundo para publicar noticias diarias sobre la ciencia global y la salud. Anteriormente, fue editora jefe de Elsevier Connect, blog que ganó en 2016 el premio North American Excellence Award for Science & Education.

Alison se unió a Elsevier en 2007 del mundo del periodismo, en el cual era reportera de negocios y bloguera en The Journal News, un diario de Gannett de Nueva York. Anteriormente, fue una guitarrista clásica en la Facultad de Música de la Universidad de Siracusa. Recibió un doctorado en música de la Universidad de Arizona, fue estudiante de la beca Fullbright en España y realizó una master class con Andrés Segovia.

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