Los smartphones también al servicio de la ciencia

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Los smartphones también al servicio de la ciencia Los cientos de aplicaciones y funciones de los teléfonos que todos llevamos en el bolsillo y que hacen nuestra vida más fácil son evidentes. Ya ni siquiera se les puede llamar teléfono sin añadirles el adjetivo ‘inteligente’. Sin duda lo son y, ahora, también sirven al a ciencia. Las aplicaciones que aparentemente están concebidas para que el consumidor de a pie planifique sus viajes con el GPS, cuente sus pasos o pague sus consumiciones son cada vez más utilizadas por los científicos. Atrás quedan los días en que los investigadores se encerraban en el laboratorio con dispositivos especiales de alta precisión.

La editorial Elsevier cuenta con un cuaderno de laboratorio para dispositivos inteligentes llamado Hivebench que ayuda a preparar, conducir y analizar experimentos en los teléfonos inteligentes, tal como relata el artículo ‘New ways to use smartphones for science’ de Elsevier Connect.

Los smartphones son un poderoso instrumento para recoger datos gracias a sensores sofisticados -y que muchos de nosotros no sabemos ni que tenemos instalados- como acelerómetros, giroscopios, magnetómetros u otros que utilizamos a diario, como la cámara o el GPS. Además, los dispositivos más avanzados ya cuentan con sensores gravitacionales y rotacionales, barómetro, termómetro o sensores de humedad.

Aunque construidos para satisfacer las necesidades del consumidor, algunos de ellos son de gran utilidad para desarrollar experimentos. ¿Buscar rayos cósmicos de ultra alta energía con los sensores de la cámara del móvil? Los científicos sugirieron esta idea en un artículo publicado en 2016 en la revista Astroparticle Physics.

El acelerómetro sirve para detectar alteraciones sísmicas. Ahora, cualquier usuario de puede colaborar con la detección temprana de terremotos permitiendo que su dispositivo envíe datos con la aplicación “MyShake” a la Universidad de Berkeley, California. Los ordenadores allí instalados distinguen los movimientos del usuario de alteraciones sísmicas reales y extraen sus conclusiones.

Además, los móviles se utilizan cada vez más frecuentemente para observar la Tierra y acumular datos sobre sistemas físicos, químicos y biológicos. Uno de los experimentos de más éxito realizados por esta vía es la aplicación de ornitología eBird, que acumula más de 370 millones de observaciones de más de 150.000 participantes desde 2002.

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