La culpa de que fracase tu dieta ¡es de las bacterias!

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Un grupo de científicos de Israel acaban de publicar, en la prestigiosa revista Nature, una posible explicación a estas recaídas o “efecto yo-yo”: los microorganismos de la flora intestinal. Han demostrado que después de hacer una dieta, la comunidad microbiana intestinal se mantiene, favoreciendo que se vuelva a ganar peso al terminar la dieta.

A finales del siglo pasado apareció en el planeta una nueva “enfermedad”, la obesidad. Se estima que alrededor del 40% de la población mundial tiene sobrepeso y es uno de los factores de riesgo del llamado “síndrome metabólico”, que consecuencias tan terribles tiene para nuestro día a día, no solamente en nuestro bienestar, sino también en la esperanza de vida.

Desde la comunidad médica (y de otras no tan médicas que hacen más daño que beneficio) se ha invertido mucho esfuerzo y dinero en investigar y entender la obesidad para poder luchar contra ella, aunque los resultados han sido muy poco satisfactorios. Se ha comprobado que hasta el 80% de los casos en los cuales la dieta fue exitosa a corto plazo, el paciente volvía a recaer, con unas consecuencias para la salud incluso peores que si no hubiera realizado ninguna dieta.
Un grupo de científicos de Israel han hallado una posible explicación al llamado  “efecto yo-yo”.

¿Cómo lo han hecho?
El ensayo comenzó en ratones, a los cuales dividieron en grupos que alimentaron según diferentes parámetros. Al primer grupo les daban una dieta alta en grasas constantemente, al segundo una dieta alta en grasas, alternándola con otra dieta normal (simulando de esta forma una dieta de reducción de peso) y a un tercer grupo de control, una dieta normal. A todos los animales les midieron muchos parámetros de salud, peso, cantidad de grasa, etc. Los resultados dejaron claro, no solamente, que los ratones con ciclos de “dieta normal- dieta alta en grasas” estaban más obesos y menos sanos, sino que además ganaban peso más rápidamente cuanto más ciclos de cambio de dieta se realizaban.

Pensando que una causa del problema podían ser los microorganismos presentes en la flora intestinal, identificaron la composición de las poblaciones microbiológicas en los intestinos de los ratones tratados con las diferentes dietas en diferentes momentos. Es decir, estudiaron qué microorganismos había en cada momento de la dieta en cada ratón. Así, descubrieron en primer lugar que, obviamente, la flora intestinal era completamente distinta en dietas grasas frente a normales. En segundo lugar, descubrieron que esta flora no era fácil de cambiar, cuando los ratones de dietas grasas las pasaban a dietas normales, la microbiota no cambiaba, sino que más de la mitad se mantenía como si fuera dieta grasa, quedaba “huella”.

A continuación, quisieron demostrar si esta “huella” podría ser la causante de las recaídas a una peor salud al volver a dieta grasa. Para ello, trataron con antibióticos a los ratones para eliminar la flora intestinal de los ratones con dietas grasas, y ¡Bingo! Los ratones no sufrieron el aumento de peso que les ocurría a sus compañeros sin antibióticos. Es decir, al destruir la flora intestinal de “dieta grasa”, se sustituía por flora intestinal de “dieta normal”, reduciendo las consecuencias nocivas del retorno a la “dieta grasa”.

Para confirmar estos datos, los científicos hicieron un experimento un poco “asqueroso” según mi punto de vista (tomar en tono jocoso), un trasplante de flora intestinal, es decir, un “trasplante de caca”. Pasaron parte la microbiota de los ratones con dietas “cambiantes”, a los ratones con dietas normales y de alta grasa constante. Los resultados fueron un empeoramiento de la salud y obesidad de estas ratas, lo que verificó la influencia de la flora intestinal en la salud de los ratones.

Además, intentaron predecir con herramientas bioinformáticas la posible evolución del peso del ratón en función de la dieta y de la población microbiana, obteniendo muy buenos resultados. Es decir, sabiendo la población microbiana, pudieron predecir con importante precisión, cómo afectaría cada dieta al peso del ratón.

Conclusión
Como conclusión querría destacar este estudio que confirma la importancia de los microorganismos en nuestra vida, especialmente los asociados a nuestra flora intestinal. Esta investigación puede ser la base para diseñar dietas que tengan más en cuenta la flora intestinal, incluso plantea los trasplantes de flora intestinal para mejorar la eficacia de nuestra dieta. Y por último, aunque en el título parezca una excusa para recaer de las dietas, lo que realmente nos dice el artículo es que hacer dietas “relámpago”, que prometen resultados a corto plazo, no solamente son poco efectivas, sino que además tendrán consecuencias nocivas para tu salud. Por tanto, personalmente, recomiendo no hacer dietas relámpago, sino seguir los consejos de nuestros médicos, cosa que es muy sencilla: dieta rica en frutas y verduras, baja en grasas y azúcares refinados y mucho ejercicio (¡a ser posible que sea divertido!).

Autor: Dr. Ing. Daniel García-Seco

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‘Artículos científicos para no científicos’

Fuente: ‘Persistent microbiome alterations modulate the rate of post-dieting weight regain’
http://www.nature.com/nature/journal/vaap/ncurrent/full/nature20796.html

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