Investigación española: tan buena como desamparada

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En todo el mundo existe un reconocimiento bastante aceptable de los sanitarios españoles. Es más, en la propia Unión Europea buscan a enfermeros y médicos de nuestro país para ocupar plazas de sanitarios en sus propios centros. Somos una referencia.

Sin embargo, a nivel de investigación, España es uno de los países que menos invierte, donde hay menor número de becas o incluso donde los pocos que se atreven a intentar investigar, se dan de bruces contra mil trabas e impedimentos tanto burocráticos como por falta de recursos.

En los últimos años, los recortes han asolado en materia de sanidad y educación, pero también lo han hecho en gran medida en investigación. Tanto es así, que los pocos aventureros que han deseado dedicarse a investigar, han terminado marchándose al extranjero o bien declinando sus propias aspiraciones para dejar que la ciencia avance. La situación es dramática.

Según las cifras publicadas por Eurostat a finales de 2014, España sólo invierte el 1,24% de su PIBen I+D, siendo la media en la Unión Europea del 2,02%, llegando a alcanzar el 3,32% en países como Finlandia. A nivel comunitario, el 85% del gasto total en investigación reside en las comunidades de Madrid, Cataluña, País Vasco, Comunidad Valenciana y Andalucía.

Para colmo, las encuestas revelan que los pocos investigadores españoles que tenemos afirman que su salario es bajo y que además, son poco reconocidos. Teniendo en cuenta que muchos de ellos poseen un título universitario de tipo “licenciatura” o grados con una dificultad considerable, ese sentimiento de infravaloración se acentúa aún más.

La importancia de todos estos datos no sólo reside en su repercusión general sobre la ciencia, sino también en el avance del país. De hecho, las ciencias económicas han demostrado que el crecimiento económico de una nación depende en gran parte de los avances científicos y tecnológicos. De ahí que España, no sea precisamente uno de los países que esté en el top10 de cosas “importantes” y que su evolución sea siempre tan lenta.

En cuanto a la investigación que atañe a la medicina, lo biológico y lo médico es lo que debe primar como objeto de estudio. Gracias a las investigaciones en estos campos, se busca favorecer el interés del enfermo para darle una vida más larga y mejor. ¿Por qué no se invierte más, a sabiendas del objetivo tan importante de la investigación médica?

Incluso, a nivel universitario, la investigación está mermada. Se supone que los hospitales universitarios tienen una triple función: asistencia, docencia e investigación. El problema reside en que la gran mayoría se centra en las funciones docentes y de asistencia, pero no fomentan la investigación, inclusive el propio personal encargado de estas labores, que tampoco se dedica a investigar. Todo ello genera un bucle donde son pocos los estudiantes interesados en la investigación, y aún menos los que consiguen los medios o los conocimientos para poder desarrollar esa pasión frustrada.

Actualmente, se está intentando potenciar la vertiente investigadora hospitalaria, pero existe una sobrecarga en los médicos que dificulta muchísimo el poder sacar tiempo para dedicarse a ello. Los residentes suelen ser los que más iniciativa muestran en este apartado, intentando realizar investigaciones o publicar artículos de calidad. Todo ello, compaginado con sus propias labores clínicas/quirúrgicas, donde tendrán que asumir el proceso de formación continuada, aceptar estudiantes a los que enseñar, dar clases, etc. Un cúmulo de funciones que, a largo plazo, termina quemándoles y haciendo que dejen de lado una materia tan exigente como es la investigación.

Por último, resta comentar que en España existe un gran déficit de becas y ayudas para el estudio científico. En este aspecto, comunidades como la catalana están a la vanguardia desde 1980 con la creación de becas de investigación postMIR y con la creación permisos retribuidos para la ampliación de estudios. La creación de espacios concretos de ámbito público y privado también ha supuesto un gran avance y un empujón decisivo para la investigación española. De hecho, las entidades privadas pueden suponer una buena fuente de ingresos y de puestos de investigación ante las carencias de oportunidades públicas.

Pese a todo, España es un país inteligente que está haciendo todo lo posible por invertir en investigación. El problema reside en el lento progreso de esta inversión y en la fuga de investigadores o el desazón de los que se quedan aquí. Por tanto, si eres estudiante de Medicina y estás pensando en dedicarte a la ciencia, a su avance y evolución, debes saber que la cosa está regular y que tendrás que moverte mucho. Hay oportunidades, hay becas, hay apoyos…todos ellos escasos. Pero si realmente quieres investigar en España, lucha por ello.

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