El género en la ciencia: “Una iniciativa para el cambio”

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En la Cumbre Europea de Género de noviembre de 2016, la profesora Vera Regitz-Zagrosek, MD, habla sobre el proyecto GeNCAD, el cual lidera. Este proyecto se centra en la diversidad de género en el ámbito de la investigación en salud.  Vera es directora del Institute of Gender in Medicine, Charité Berlin; ex directora del Center of Crdiovascular Research, Charité Berlin; y coordinadora del DZHK de Berlín, del German Center for Cardiovascular Research. (Fotografía: Alison Bert)

Científicos, dirigentes políticos y estudiantes convergen en un movimiento en auge para impulsar la diversidad de género en la ciencia.

Cada año, desde 2011, las mujeres y un pequeño y creciente grupo de hombres, se reúnen en una Cumbre de Género en algún país del mundo. La última tuvo lugar en Bruselas, este año serán en Tokio y Montreal. Los participantes acuden en masa, muchos de ellos con sus historias de prejuicios de género, sus ideas para incluir a más mujeres en la ciencia y, cada vez más, con más evidencias que demuestran el impacto de su defensa.

Como “arquitecta” de la Cumbre de Género, la Dra. Elizabeth Pollitzer proclamó sobre el escenario del Parlamento Europeo la conclusión más reciente:

“La Cumbre de Género no es una convención; es una iniciativa para el cambio”.

De hecho, el movimiento de género ha ido ganando protagonismo en los últimos años, con científicos, dirigentes políticos y un gran número de estudiantes que ponen sobre la mesa iniciativas con la esperanza de mejorar la ciencia, no solo pensando en las mujeres en sí, sino por el propio bien de la ciencia. Aunque la mayoría de las personas esperan que esta política se lleve a cabo por evidencia de datos, en el ámbito de la ciencia y la salud, los datos clave sobre representación femenina no existen, a la vez que mucha información queda dispersada debido al rápido incremento del campo de la investigación.

Un reciente estudio de Elsevier, evalúa el mundo de la investigación poniéndose las gafas de género, usando datos y analíticas que revelan aspectos de la representación de género que previamente se desconocían. El objetivo es ayudar a investigadores, instituciones y dirigentes políticos a entender el rol de género en una iniciativa de investigación global.

Rachel Herbert, Senior Market Intelligence Manager de Elsevier y una de las autoras del informe, presentó un resumen de la situación en la Cumbre de Género Europea, describiendo el informe como “un análisis basado en la evidencia de los resultados, calidad e impacto de la investigación a nivel mundial a través de las lentes de género”. En el capítulo anterior de ‘The Gender Research Landcape’, mostró mapas térmicos de colores con datos de Scopus sobre la investigación de la diversidad de género, usando el software VosViewer desarrollado por el Centre for Science and Technology Studies (CWTS), para visualizarlos. Los mapas revelan cómo la diversidad de género, un nuevo campo a medio camino entre las ciencias biomédicas y sociales, “ha crecido en volumen y complejidad a lo largo del tiempo, con nuevos subcampos emergiendo en los últimos años”, explicó.

Mientras tanto, la profesora Vera Regitz-Zagrosek, (en la foto principal), comentó la importancia de la diversidad de género en la práctica médica, siendo este el objetivo de GeNCAD, el proyecto que lidera. GeNCAD, un iniciativa piloto de la Comisión Europea, se centra en reunir el conocimiento de género en torno a la cardiopatía coronaria, analizando el conocimiento tanto en profesionales como en legos en la materia, comunicando su conocimiento.

La profesora Regitz-Zagrosek explicó que, actualmente, incluso los hallazgos más importantes en medicina de género se muestran “aislados”, y el contexto no representa evidencia. Para conectar e integrar estos descubrimientos dispersos, comentó, necesitamos establecer la medicina de género como disciplina académica, con categorías científicas y estructuras. Debe integrarse la investigación en cuanto a sexo y género en toda su complejidad, considerando todas las variables desconocidas, como la edad, la etnia, la cepa, las comorbilidad, las condiciones del hogar y los factores de estrés.

Su trabajo relaciona el concepto de “innovaciones de género”, un término acuñado por la Dra. Londa Schiebinger de la Universidad de Stanford, para describir descubrimientos científicos propiciados debido a la inclusión de mujeres investigadoras o considerando el factor de género en la investigación. La web Gendered Innovations, desarrollada con fondos de la Comisión Europea, incluye numerosos estudios de un gran número de campos, que muestran que considerar el género en la investigación, ésta puede mejorar, se consiguen resultados más seguros y se desarrollan productos tecnológicos. Esto puede significar que se desarrollen, por ejemplo, cinturones de seguridad y airbags con un diseño mejorado fabricando dummies (muñecos de prueba de accidentes) similares a las mujeres, o medicamentos más seguros incluyendo mujeres en pruebas toxicológicas. Esto es debido a que, tal y como explicó la Dra. Pollitzer en Elsevier Connect, las mujeres no son “versiones adaptadas de los hombres” ni comparten su misma biología.

Como ponente, la ministra sudafricana de Ciencia y Tecnología, Naledi Pandor, habló sobre “la apuesta de África por la innovación”, y la importancia de implicar a las mujeres en la ciencia, la tecnología y la innovación para un mejor desarrollo de las naciones. Pandor, quien recientemente fue premiada con el AAAS Award dor Science Diplomacy por su apoyo para incluir a las mujeres y jóvenes en la ciencia, comenzó su charla constatando la evidencia del gran progreso que se ha alcanzado desde 1994, cuando Sudáfrica comenzó a “democratizar sus universidades”:

  1. Las universitarias femeninas en educación superior han aumentado de un 43% en 1993 a un 54%.
  2. Alrededor del 80% de los estudiantes de educación superior son negros, y casi el 60% de ellos son mujeres.

Pero aún se necesita progresar más, explica: “Tenemos un equilibro de género a favor de las mujeres en la universidad, pero en el trabajo investigador el protagonismo lo siguen llevando los hombres”, confirmó. Y añadió que “existe equilibro positivo a favor de las mujeres en el entorno universitario, pero las mujeres se quedan atrás en las carreras de ciencias, se quedan atrás a la hora de obtener doctorados”.

Para mejorar el prestigio de las mujeres, su departamento de Ciencia y Tecnología ha puesto en marcha varios programas de incentivos, incluyendo “vías rápidas” para las mujeres que deseen obtener un doctorado o programas post doctorado, así como centros de excelencia para apoyar la investigación nacional con importancia estratégica.

Pandor se centra en el progreso que se ha conseguido gracias a la South African Research Chairs Initiative (SARChI), que apuesta por el desarrollo de estudiantes de posgrado e investigadores en ciernes. El año pasado, SARChI nombró a 42 profesoras mujeres. Pandor define a “SARChI 42” como una “intervención radical que modificará el futuro del profesorado sudafricano”. De hecho, ya lo ha hecho. Actualmente, casi la mitad de sus 198 investigadores, son mujeres, es decir 1 de cada 5.

“SARChI 42 está empezando a cambiar las estadísticas en las que solo 1 de cada 3 científicos que publicaban eran mujeres, y en las que eran más jóvenes y menos cualificadas que sus colegas hombres. Se puede hacer mucho más. Necesitamos más incentivos para apoyar y reconocer a las mujeres en el ámbito de la investigación ya que sin ellas no tendrá lugar ningún cambio significativo. Un éxito visible en las mujeres investigadoras asegura que jueguen un papel clave en sectores emergentes de la investigación, como la energía, la salud o la bioeconomía”.

De la misma forma que muchas personas ven la diversidad de género en la ciencia como una ventana a un progreso que traspasa fronteras, Pandor describe los esfuerzos de su país como una fuerza que empuja un movimiento mucho mayor: “La apuesta de África por la innovación”:

“La apuesta de África por la innovación cambiará el mundo más allá de nuestro continente, ya que impulsará una nueva forma de pensar sobre el mundo, sobre la salud y sobre la tecnología. La evolución socioeconómica de África cambiará los supuestos tradicionales, sobre todo, y cada uno de los aspectos de la actividad humana”.

Elsevier y la diversidad de género

Las Cumbres de Género son una de las varias iniciativas que Elsevier apoya para mejorar la diversidad de género en la ciencia y en el lugar de trabajo. Por ejemplo, la Fundación Elsevier patrocina una gran variedad de programas, incluyendo becas para investigadoras durante sus primeros años de carrera y el premio anual “Award for Women in Science in Developing World”.

Elsevier también ha usado sus capacidades analíticas para arrojar luz a la variedad de género en la investigación. En marzo de este año, publicó el informe Gender in the Global Research Landscape.

También ha creado el centro de recursos sobre género y ciencia, como una fuente de información para los investigadores, líderes de investigaciones, dirigentes políticos y todo aquel que esté interesado en la diversidad de género y su impacto en la ciencia y la sociedad.

El equilibro de género es también una prioridad para Elsevier. Hace dos años, implementó el programa EDGE (Economic Dividends for Gender Equality) en sus ocho negocios clave a nivel mundial, convirtiéndose así en una de las primeras compañías de tecnología y servicios de información que se adherían a la certificación “EDGE Assess Certification” a nivel mundial. Desde que adquirió esta certificación, se ha puesto en marcha un programa de acción global en el que se instaura como cultura empresarial el equilibro de género a la hora de seleccionar y promocionar empleados. Este año, Elsevier pasará a la segunda fase de implementación de EDGE, para evaluar el progreso y prepararse para adquirir el segundo nivel de certificación: EDGE MOVE.

Colaboradora Elsevier
Alison Bert, DMA

Como Editora Ejecutiva de Comunicación Estratégica de Elsevier, la Dra. Alison Bert trabaja con colaboradores en todo el mundo para publicar noticias diarias sobre la ciencia global y la salud. Anteriormente, fue editora jefe de Elsevier Connect, blog que ganó en 2016 el premio North American Excellence Award for Science & Education.

Alison se unió a Elsevier en 2007 del mundo del periodismo, en el cual era reportera de negocios y bloguera en The Journal News, un diario de Gannett de Nueva York. Anteriormente, fue una guitarrista clásica en la Facultad de Música de la Universidad de Siracusa. Recibió un doctorado en música de la Universidad de Arizona, fue estudiante de la beca Fullbright en España y realizó una master class con Andrés Segovia.

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