Edward Jenner lo constató: las vacunas son salud

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Han pasado cientos de años desde que Edward Jenner, un médico rural británico, observase que las recolectoras de leche no sufrían la temida viruela que asolaba a la población. Estas trabajadoras, entraban en contacto con un tipo de viruela de “vaca”, menos grave que la humana. Al superarla, quedaban inmunizadas frente a la variante más grave.

Jenner realizó la primera vacunación de la historia al obtener muestras de las costras de estas mujeres e inyectarlas en el brazo de un niño, James Phipps. Tras superar la viruela bovina, probó a inyectarle muestras de la viruela humana. ¡No presentó ningún síntoma!. Estaba inmunizadogracias a la primera vacuna de la viruela.

Con el paso de los años, las vacunas se han convertido en una de las medidas sanitarias más eficaces frente a la enfermedad. Gracias a ellas, enfermedades tan graves como la viruela han sido totalmente erradicadas del mundo y gracias a ellas, se evitan miles de millones de muertes al año. Representan uno de los avances más importante de la medicina.

Sin embargo, existe un colectivo de personas que se enfrentan a la evidencia científica de la vacunación, que se oponen a ella y que ponen en riesgo al resto de la humanidad. Son los temidos grupos “antivacunas”, que se refugian en los efectos adversos que generan para pedir que el mundo deje de vacunarse.

¿Qué les lleva a estas argumentaciones? ¿Por qué temen y reniegan de las vacunas? ¿Tienen razón? ¿Son malas las vacunas? ¿Existe algún estudio que les avale? ¿Hay médicos entre sus filas o profesionales sanitarios que les den la razón? Vamos a responder a estas personas:

  1. La mayor parte de las vacunas, al igual que los fármacos, pueden generar efectos adversos y problemas médicos. Lo hacen en un porcentaje ínfimo, son de carácter leve y pasajero. Sin embargo, es evidente y está científicamente contrastado que los beneficios superan enormemente a los riesgos. Negarnos a “inmunizarnos” por el posible riesgo de que padezcamos alguno de esos efectos adversos no sólo es poner en riesgo nuestra vida, sino la de todos los que nos rodean.
  2. Pensemos por ejemplo en hinchazón que puede generarse en el lugar de la inyección. Imagina que nos negásemos a vacunarnos de una enfermedad, por no sufrir esa inflamación pasajera. Que es peor: ¿padecer una enfermedad que puede ser mortal, o que te moleste el brazo durante un par de horas/días? La respuesta, es evidente.

  3. Los principales grupos antivacunas se encuentran en países desarrollados donde la vacunación es algo habitual, con calendarios específicos, con indicación médica y con disponibilidad para poder inmunizar a la población. Sin embargo, en muchos países subdesarrollados claman al cielo por tener la oportunidad de poder vacunarse, de poder inmunizarse frente a enfermedades que asolan a su país. Dios le da pan, a quien no tiene boca.
  4. Por tanto, es más una oposición basada en lo “absurdo” de negarse a aquello que tienes disponible por el hecho de que “lo tienes disponible”. Estoy seguro de que, si el continente africano tuviese las mismas oportunidades de vacunarse que Estados Unidos, no existirían tasas de vacunaciones en barrios de California, similares a las de Sudán. Absurdo.

  5. Por supuesto, estos grupos antivacunas no tienen razón alguna ni evidencia científica que les avale. La mayor parte de ellos tienen una buena información sobre la temática. El problema es que la información que poseen, es la que a ellos les interesa sacada de contexto o totalmente errónea. Si a ello le sumas la cantidad de mentiras, falacias y hostilidades que pueden leer o crear ellos mismos…”apaga y vámonos”.
  6. Algunas personas se montan sus propias películas y hablan incluso de conspiraciones del gobierno para controlar las mentes o para sacarles el dinero a los ciudadanos. ¿Realmente están cuerdos cuando dicen eso? ¿Realmente han leído los artículos científicos que avalan la vacunación? ¿Realmente la Organización Mundial de la Salud al completo, está equivocada?

  7. Después están aquellas personas que inciden en una salud “natural” y que reniegan de todo lo “químico” como los fármacos o las propias vacunas. Estos son los más difíciles de convencer. Tienen unas creencias arraigadas y en sus mentes tozudas solo caben sus argumentaciones. No que no lleven razón, ellos creen que la llevan.
  8. Ante este tipo de personas lo mejor es una buena educación desde pequeños y un abordaje multidisciplinar, porque desde luego…por mucho que les expliques las cosas, no se van a vacunar. Se puede intentar mantener una vida “saludable” a través de medidas naturales, pero sin dejar atrás medidas como la vacunación.

  9. Por último, cabe mencionar a los pocos sanitarios que a lo largo de la historia la han “cagado” y han atentado contra la salud. Tal es el caso de Andrew Wakefield que en 1998 publicó un artículo manipulado y falso en la revista The Lancet, donde aseguraba que la triple vírica generaba autismo. Se expulsó a este médico de la profesión. Pero el daño…ya estaba hecho. Millones de personas se hicieron eco de ese estudio y se quedaron con el resultado sin asumir las consecuencias posteriores (los resultados eran falsos).
  10. Gracias a farsantes y a otros posibles manipuladores sanitarios o pseudogurús desinformadores, se pone a la población en contra de las vacunaciones. Más aún en un mundo globalizado donde Internet pone a disposición del usuario todo el saber a golpe de click. El problema…es que hay contenidos que son falsos y peligrosos.

Por todo lo anteriormente comentado, seámos coherentes: las vacunas salvan vidas. Las vacunas representan una de las medidas más eficaces en la lucha con la enfermedad. Las vacunas han hecho desaparecer enfermedades. Las vacunas no hacen daño, no te matan, no son prescindibles. Las vacunas, son el salvavidas preventivo.

Insto a todos aquellos que estén en contra de las vacunas a leer, a informarse adecuadamente, a ir a su médico de atención primaria más cercano y preguntarle. Hay millones de personas que mueren cada año por no disponer de vacunas. Hay decenas de miles de estudios que las avalan. Si el 99% del mundo cree en la vacunación y el 1% no, ¿Quién está equivocado?

Las vacunas son un derecho. Deben ser facilitadas por los gobiernos y las instituciones sanitarias. Debemos conseguir concienciarnos sobre lo que significa la vacunación, la importancia de su implementación a nivel mundial y el mantenimiento de este sistema de medicina preventiva hasta ser capaces de erradicar la enfermedad. Las vacunas, son salud.

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