Bioprinting: el mundo del 3D en la Medicina

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La innovación científica en la era contemporánea avanza a una velocidad vertiginosa, y tal y como os conté en mi último artículo, una de las últimas tecnologías que se están aplicando ya en materia de medicina es la impresión 3D.

Pues bien, precisamente la Editorial Elsevier anunció en febrero la creación de ‘Bioprinting’, una nueva revista de carácter multidisciplinar, que abarca todos los aspectos de esta tecnología, en lo referente a tejidos biológicos, células y órganos, y a sus aplicaciones en materia de Biotecnología y Medicina.

Los temas tratados en ella son múltiples, podemos conocer acerca de los nanomateriales y biomateriales necesarios para su utilización, los scaffolds (también llamado biopaper, aunque el término que más se aproximaría en castellano sería soporte) biocompatibles, la tecnología de impresión 3D y su aplicación en materia biomédica.

Esta revista pretende constituir un puente entre la investigación científica y su aplicación clínica en la vida real, complementando el trabajo de los ingenieros con el de los médicos, para mejorar la vida de los pacientes en todos sus aspectos.

Pero dejadme que os cuente un poco en qué consiste la impresión 3D.

Mientras que en la fabricación tradicional se partía de un bloque material que progresivamente moldeábamos quitándole un determinado número de capas hasta dejar la pieza deseada, la Bioimpresión constituye un método de fabricación totalmente opuesto, creando el objeto deseado mediante la superposición reglada de una serie de capas.

Esto permite a una impresora 3D el hecho de poder generar formas geométricas complejas de una manera muy rápida y con una gran precisión.

En un principio, dicha tecnología se utilizó para la creación de ortesis y prótesis partiendo de materiales como plástico o titanio con el objetivo de sustituir partes óseas, aprovechando la capacidad de la bioimpresión 3D de crear piezas literalmente “diseñadas a medida” para cada paciente.

En estos momentos, con el auge de la Medicina Regenerativa, el objetivo es fabricar materia orgánica a base de células del propio paciente, por ejemplo, piel u órganos completos, sin que exista rechazo alguno por parte de nuestro organismo, y dotándolos asímismo, de su función fisiológica normal.

Comúnmente, en la Bioimpresión 3D se emplean dos cabezales, uno que coloca material de soporte (el scaffold), como un hidrogel, mientras que el otro coloca las células vivas tomadas del paciente.

Al principio, el material de soporte sostiene las células en la forma deseada, pero una vez que las células se interconectan entre sí, las estructuras de soporte se disuelven quedando sólo éstas, logrando así la creación de un nuevo órgano.

El problema fundamental radica en dotar dicho órgano de funcionalidad adecuada, por lo que aún estamos lejos de ver
corazones, riñones o incluso hígados humanos funcionantes en 3D, sin embargo, los científicos están en ello y algunos, como investigadores de la Universidad de Yokohama, en Japón, ya han logrado crear un hígado (probablemente uno de los órganos más complejos del organismo), perfectamente funcional, aunque… destinado a ratones.

Tal vez dentro de poco puedan acabarse las enormes listas de espera de transplantes, acabar con enfermedades hasta ahora crónicas o emplear esta nueva tecnología en la ansiada curación del cáncer, por ahora, sólo nos queda esperar a ver qué nos depara el futuro, y quién sabe, quizá seáis algunos de vosotros quienes lo consigáis poner en práctica en el futuro.

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