Aire interno: el asesino silencioso de 4 millones de personas al año

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La contaminación del aire es una importante causa de mortalidad a nivel global, particularmente en afectados por enfermedad pulmonar o cardíaca preexistente. De todos es sabido que la contaminación del aire externo es una agente protagonista en este ataque aéreo a nuestra salud. El pulmón es el principal órgano afectado, aunque pueden afectarse otros tejidos por contaminantes del aire externo, como monóxido de carbono (CO) y plomo.  Lo que descubrimos hoy a través del Compendio de Robbins y Cotran Patología estructural y funcional es que el aire interno también tiene su cuota de ‘asesino’.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, cada año, más de 4 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire de los hogares. Más del 50% de las muertes por neumonía en menores de 5 años son causadas por partículas inhaladas en interiores con aire contaminado.

La mejora del aislamiento y reducción de fugas, claves

Las concentraciones de contaminantes del aire interno han aumentado debido a la mejora del aislamiento y al menor número de fugas de aire en las casas, unido al mayor uso del aire acondicionado en lugar de la ventilación con las ventanas abiertas.  La OMS señala que anualmente 4,3 millones de personas mueren prematuramente por enfermedades atribuibles a la contaminación del aire interior. Entre esas defunciones:

  • 12% se deben a neumonía
  • 34% a accidente cerebrovascular
  • 26% a cardiopatía isquémica
  • 22% a neumopatía obstructiva crónica, y
  • 6% a cáncer de pulmón.

El humo del tabaco, el CO, el dióxido de nitrógeno y los hidrocarburos policíclicos aromáticos generados al cocinar son algunos de estos contaminantes, pero los principales son:

  • El humo de la madera es una mezcla compleja de partículas y otros componentes tóxicos (p. ej., hidrocarburos policíclicos); son directamente irritantes, pueden aumentar la incidencia de infecciones respiratorias y pueden ser cancerígenos.
  • Los bioaerosoles son los aerosoles bacterianos responsables de la neumonía por  Legionella  y los alérgenos procedentes de epitelios de mascotas, ácaros domésticos y hongos.
  • El radón es un gas radiactivo formado como un producto de la desintegración del uranio que se encuentra de forma natural en el suelo. Las concentraciones bajas de radón en algunos hogares pueden aumentar el riesgo de cáncer en los fumadores.
  • El formaldehído es una sustancia química soluble y volátil usada en la fabricación de muchos productos de consumo; puede causar irritación aguda en los ojos y en la vía respiratoria superior, y se clasifica como cancerígeno.

Detalles de la obra

Compendio que facilita un acceso rápido a los principales conceptos y procesos patológicos incluidos en la novena edición de Robbins y Cotran. Patología estructural y funcional.

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