A la sombra del régimen nazi, un joven ejecutivo se atrevió a publicar el trabajo de científicos judíos

5-ELS-ppt-UNDAUNTED-MAN-v1.jpg
Johanes Pieter ‘Teddy’ Klautz a mediados de los años 30 (Fotografía cortesía de la Familia Klautz, Ámsterdam)

Hacerse cargo de los manuscritos prohibidos en la Alemania nazi supuso todo un hito en la historia de la innovación de Elsevier

Por Lucy Goodchild van Hilten

El lenguaje de la ciencia no siempre ha sido el inglés. A principios del siglo XX, las publicaciones alemanas estaban en su apogeo y dominaban el ámbito académico.

Pero con el auge del régimen nazi en los años 30, se inició una persecución generalizada hacia los científicos más ilustres del país, paralizando la publicación de su trabajo y destruyendo la industria. Muchos científicos judíos alemanes huyeron a EE.UU. y Reino Unido y comenzaron a escribir en inglés.

Guiado por el deseo de servir a académicos en inglés e impertérrito por la amenaza de la persecución, un valiente director de Elsevier de 33 años, fue determinante a la hora de cambiar la delicada situación financiera de la compañía a través de la innovación, cambiando así el futuro de la publicación académica durante el proceso.

Sjors de Heuvel

Esto supuso un antes y un después en la cultura de la innovación de Elsevier. Recogida en un libro sobre Elsevier realizado por Sjors de HeuvelElsevier Heritage Advisor. La historia de Ted Klautz refleja la determinación y pasión con la que Elsevier ha sobrepasado los límites de las publicaciones científicas y la tecnología a lo largo de su historia.

“Bajo su supervisión, Elsevier recuperó su estabilidad financiera durante los años 30 y sobrevivió a la devastación de la II Guerra Mundial en los años 40”, escribe de Heuvel en el manuscrito de su libro. “Fue Klautz, principalmente, quien sentó las bases para que Elsevier se convirtiera en un líder internacional de publicaciones científicas en los años de posguerra”.

Un líder intrépido

En 1931, un audaz y ambicioso secretario sucedió a su jefe como director en Elsevier, a la edad de 26 años. Pocos años antes de incorporarse a la compañía, Johannes Pieter “Teddy” Klautz había descubierto cierta información preocupante sobre el nefasto estado financiero, y Elsevier estaba empezando a sufrir los efectos de la Gran Depresión. A pesar de esto, Klautz fue determinante a la hora de dar la vuelta al destino de la compañía. Y lo que hizo fue ponerla en el camino hacia el apoyo del avance de la ciencia y la integridad de las publicaciones, a pesar del riesgo financiero.

El régimen nazi ya estaba golpeando la industria editorial alemana. La Academia se estaba fortaleciendo, pero la persecución de muchos de sus académicos líderes y hombres de negocios estaba devastando el desarrollo de la ciencia, y con ella, las publicaciones científicas.

Klautz relata el momento el que se introdujo en este nuevo mundo en su memoria del año 1987 In de ban van mijn schaduw (“Bajo el hechizo de mi sombra”). Explicó cómo el librero de Ámsterdam H.J. van Eijk le preguntó si estaba interesado en comprar tres manuscritos alemanes escritos por historiadores que ya no se podían publicar en Alemania. Los autores eran Veit Valentin, el cual huyó a EE.UU. cuando los nazis prohibieron su crítica versión sobre la historia alemana; Heinrich Cunow, un investigador marxista que se trasladó a Ámsterdam tras ser expulsado de su cátedra en Berlín; y Friedrich Gundolf, un historiador literario judío cuyos libros fueron prohibieron póstumamente por los nazis.

“Klautz, al igual que Robbers, creía fielmente que Elsevier tenía la responsabilidad de ayudar a los autores a difundir ideas y conocimiento, y esta labor debía continuar a cualquier coste”, escribe De Heuvel.

La incursión en la publicación científica

Elsevier staff 1934
Imagen de una celebración ofrecida por el químico y de los primeros consejeros de la compañía Jan Ketelaar y su mujer (en el medio). Klautz está de pie a la derecha. El régimen nazi impuso regulaciones de censura durante la II Guerra Mundial para contraatacar los bombardeos aéreos. (Foto cortesía de la Familia Klautz, Ámsterdam).

Apoyo EK mayo 2017En Elsevier estamos orgullosos de nuestra larga historia sobrepasando las fronteras del conocimiento en beneficio de la humanidad. Este legado continúa fortaleciéndonos hoy. Si quieres leer más historias sobre las personas y los proyectos fortalecidos debido al conocimiento, te invitamos a conocer más en la web Empowering Knowledge.

Meses después, Van Eijk lanzó una cuarta propuesta: Lehrbuch der Säuglingskrankheiten (“Manual de enfermedades infantiles”), escrito por el prestigioso pediatra judío alemán Heinrich Finkelstein, el cual tuvo problemas para conseguir la última edición publicada.

Klautz buscaba una red de expertos que ofrecieran consejo a medida que él avanzaba en la exploración de la industria de publicación académica alemana. Los libreros de Ámsterdam Dekker y Nordemann, que publicaron una traducción en inglés de un libro de referencia alemán desarrollado por metalúrgico suizo llamado Alfred von Zeerleder en 1936, le aconsejaron que ampliase el alcance ya que se habían publicado nuevas leyes en Alemania que estaban haciendo caer a editoriales del país.

A pesar de las variadas opiniones sobre sus empresas, en 1937 Klautz dio un apasionado discurso a la junta directiva de Elsevier, proclamando que era la labor de Elsevier publicar el material. En este discurso escrito, dispuso:

“Algún día, los historiadores del siglo XX se preguntarán si los refugiados de hoy, tal y como ha ocurrido antes, encontrarán un material o un recopilatorio intelectual en Holanda; o si los holandeses no confían en su tradición y los exiliados encuentran apoyo para sus ideas en cualquier otra parte, o en ningún sitio. Nosotros somos capaces de hacer una gran contribución y responder esta pregunta. Una editorial no es un tendero. Ahora es el momento de que se den cuenta de su labor intelectual”.

Klautz speech EK
Página 5 del discurso en holandés de Klautz a la junta directiva de Elsevier en 1937 (De los archivos del grupo RELX en Ámsterdam)

Según los informes de dicha reunión, que se cree tuvo lugar el 20 de abril de 1937, el presidente de la junta Herman Robbers compartió su opinión: “Una consecuencia que se podría desprender de la publicación de libros de judíos alemanes, es que el actual régimen alemán no nos viese con buenos ojos, y esto podría ocasionar problemas en la venta de derechos alemanes de nuestros libros holandeses”.

A pesar de eso, Robbers quería enfurecer a la “camarilla Hitler” más que nada, y apoyó a Klautz en su impertérrita misión. Las primeras publicaciones de Elsevier, de la mano de autores repudiados por los nazis, se lanzaron a finales de ese mismo año.

Los primeros libros de Elsevier de autores judíos expulsados por el régimen nazi:

Los primeros títulos se publicaron en 1937, un año después se tradujeron por primera vez al inglés.

  • 1/ Bismarcks Reichsgründung im Urteil englischer Diplomaten (“La univicación de Alemania de Bismarck según diplomáticos ingleses”), por el historiador Veit Valentin
  • 2/ Geschichte und Kultur des Inkareiche(“historia y cultura del imprerio inca”), por el político y antropólogo marxista Heinrich Cunow.
  • 3/ Organic Chemistry (“Química orgánica”)por el ganador del Premio Nobel Paul Karrer.
  • 4/ Qualitative Analysis by spot test (“Análisis cualitativo mediante pruebas aleatorias”), por Fritz Feigl.
  • 5/ The chemistry of carbon compounds (“Química de los compuestos de carbono”), compilado por el químico alemán Victor von Richter y editado por Richard Anschütz.

Innovando en inglés

El estatus alemán en cuanto a publicaciones científicas estaba flaqueando, y el futuro del predominio del lenguaje era bastante incierto. El programa de publicación en el exilio de Elsevier estaba también menguando. Sin experiencia en ventas internacionales y con mínimas oportunidades para vender libros en Alemania, se estaban vendiendo muy pocos ejemplares. La compañía se centraba cada vez más en traducir trabajos prohibidos al inglés para comenzar a remontar.

Primera Enciclopedia Elsevier
El primer volumen de la Enciclopedia de Elsevier, publicado en 1940, pero que no se publicó hasta después de la II Guerra Mundial (Copia de la Biblioteca de la Universidad de Leiden

A través de sus contactos en Dekker y Nordemann, Klautz adquirió los derechos de traducción al inglés para los trabajos de algunas eminencias alemanas. Además, hizo otro movimiento osado: contratar dos editores exiliados judíos para compilar una enciclopedia de química, la cual pretendía competir con los trabajos a la cabeza de aquella época. Edith Josephy y Fritz Radt habían sido despedidos de una editorial alemana debido a su origen judío. Klautz los reubicó en Ámsterdam para empezar a trabajar en la Enciclopedia de Química Orgánica de Elsevier en 1937.

En mayo de 1939, a medida que los nazis estaban arrasando el gueto de Varsovia y preparándose para invadir otros países, Klautz fundó Elsevier Publishing Company Ltd. Lo hizo en Londres, con la intención de distribuir estos títulos académicos en la British Commonwealth (exceptuando Canadá). Cuando los nazis invadieron y ocuparon Holanda durante cinco años, desde mayo de 1940, acababa de fundar una segunda oficina internacional, Elsevier Publishing Company Inc, esta vez en Nueva York.

Ninguna de estas oficinas arrancó hasta que no terminó la II Guerra Mundial. Incluso en los años de posguerra, cuando había una gran demanda de material científico en lengua inglesa, fue difícil para los novatos competir con las editoriales ya establecidas. No obstante, un detalle dejó a Elsevier fuera de la competición, y aseguraría después su constante crecimiento a partir de finales de los años 50. Mientras Springer continuaba trabajando solo en alemán, y las editoriales de Reino Unido y de EE.UU. se focalizaban en sus mercados locales, Elsevier (basada en una pequeña área de lengua holandesa), se convirtió en la primera compañía de publicaciones científicas orientada en la internacionalización.

Atreviéndose a ser diferente

La innovación de Elsevier se ha acelerado desde entonces, evolucionando desde sus humildes orígenes como una editorial de arte y ficción en Holanda, hacia una compañía de análisis de datos que permite a las instituciones y a los profesionales de la salud y la ciencia explorar y descubrir, tomar mejores decisiones y cuidar mejor a sus pacientes, así como a realizar descubrimientos revolucionarios que superan los límites del conocimiento, para el beneficio de la humanidad.

Elsevier fue la primera compañía en usar ordenadores en los años 70 y la primera en experimentar con la publicación digital de revistas en los 90. Con una enorme trayectoria de valientes decisiones que apoyan la gran misión de incentivar y fortalecer el conocimiento, Elsevier continúa empujando los límites de la tecnología para apoyar a los investigadores de todo el mundo.

Historia de la innovación de Elsevier

Estos son algunos ejemplos de innovación de Elsevier desde la II Guerra Mundial:

1937: Elsevier comienza a publicar los trabajos de científicos judío alemanes que huyeron del régimen nazi, traduciéndolos a lengua inglesa y marcando el inicio del negocio internacional de Elsevier.

1971: Elsevier se proclama como la primera compañía en la industria que usa ordenadores tras comprar la base de datos Excerpta Medica. Esta base de datos desembocó en EMBASE.

1991: Elsevier lanza el proyecto TULIP, el primer experimento a nivel mundial en publicación y distribución digital de revistas.

1997: Elsevier lanza ScienceDirect, una base de datos de toda la colección de revistas de Elsevier, iniciando así una revolución en la forma en la que los científicos accedían y compartían artículos científicos.

2004: Elsevier lanza Scopus, la mayor base de datos de citaciones y abstracts a nivel mundial.

2013: Elsevier adquiere Mendeley, y expande la oferta para investigadores de la start-uplondinense que creó la plataforma colaborativa y de gestión de investigación del mismo nombre.

2016: Elsevier lanza su primer piloto “Open Data” e introduce herramientas que permite a los investigadores compartir, citar y obtener créditos para información experimental.

Colaboradora Elsevier
Lucy-Goodchild-van-Hilten
Lucy Goodchild van Hilen
Tras varios intentos, Lucy Goodchild van Hilten se dio cuenta de que es mucho mejor escritora que científica. Matriculada en un máster en Historia de la Ciencia, Medicina y Tecnología en el Imperial College de Londres, se convirtió en editora asociada en Microbiology Today. Tras una temporada en el gabinete de prensa en el Imperial College, con sus hostorias en primera página, se mudó a Ámsterdam para trabajar en Elsevier como Responsable de Comunicación y Marketingpara el área de ciencias biológicas. Ahora trabaja por su cuenta como escritora en Tell Lucy.
Share
Tweet
Share
Share