Uso de tecnologías de la información y la comunicación en el entorno sanitario

tecnologias-entorno-sanitario_1.png

La eHealth y la mHealth se encuentran en fase de expansión, al tiempo que aumenta la preocupación por las garantías que deben rodear a esas tecnologías. La revista JHQR comparte los resultados de un estudio reciente encuadrado en el ‘Barómetro andaluz sobre aplicaciones móviles de salud’, basado en encuestas telefónicas a la ciudadanía mayor de edad. El objetivo de dicho estudio era dar a conocer el uso y predisposición ciudadana hacia la comunicación con los profesionales sanitarios basada en nuevas tecnologíasy hacia la recomendación de apps o aplicaciones móviles de salud, identificando posibles diferencias de carácter sociodemográfico o de salud de la población.

La eHealth, en general, y la mHealth en particular, se encuentran actualmente en una fase de expansión, de forma que los años venideros serán decisivos en la consolidación de las iniciativas ya puestas en marcha y en la incorporación de soluciones digitales dentro de cada sistema sanitario. En España aspectos como la historia clínica electrónica la receta electrónica o la cita médicapor Internet constituyen ya una realidad crecientemente familiar para la ciudadanía.

Diversos datos ponen de manifiesto estos avances en la salud electrónica y móvil, con especial relevancia en apps o aplicaciones móviles de salud (en adelante AMS). Por ejemplo, en España ya poseen un smartphone 7 de cada 10 personas de 15 o más años el porcentaje es de un 37,5% en el caso de las tablets, y en torno a la mitad de ellas practican la descarga de aplicaciones. En 2007, solo un 40,7% de los usuarios de Internet en España utilizaban la Red para informarse sobre salud, mientras que en 2017 esa cifra se elevaba hasta el 67,3%. Un reflejo claro de que la población tiene cada vez más en cuenta las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como un recurso dentro del ámbito de la salud. A nivel mundial, en 2017 ya existían 325.000 AMS, un 24% de ellas creadas el último año.

La magnitud de tales cifras conduce necesariamente a la preocupación por las garantías que deben acompañar a esas tecnologías, y en particular a las AMS, ya sea en materia tecnologías, y en particular a las AMS, ya sea en materia. Esta preocupación es cada vez mayor y se agudiza por el hecho de que un buen número de esas aplicaciones se han demostrado poco fiables, cuando no directamente erróneas o falsas. De hecho, la Unión Europea se ha hecho eco de estas cuestiones y ha situado la salud móvil como uno de los temas prioritarios con el fin de desarrollar de manera adecuada y efectiva todo su potencial.

El mencionado estudio ha tenido como objetivo conocer el uso y predisposición ciudadana hacia la comunicación con los profesionales sanitarios basada en nuevas tecnologías y hacia la recomendación de AMS por parte de dichos profesionales, así como identificar posibles diferencias de carácter sociodemográfico o de salud de la población.

Predisposición y medios al uso de la tecnología

Como datos generales de contextualización sobre accesibilidad, el 76,8% de la ciudadanía andaluza posee algún dispositivo tecnológico que le permitiría usar servicios de movilidad (smartphone, tablet o wearable) y, en un 92,3% de los casos, con conexión a Internet en dicho dispositivo.

Entrando propiamente en el terreno de los usos y prácticas, únicamente el 7,6% de la ciudadanía andaluza se comunica o se ha comunicado en alguna ocasión con algún profesional sanitario a través de nuevos canales TIC. Según se expone, los datos específicos de utilización de cada canal son: correo electrónico (51,9%), mensajería instantánea (principalmente Whatsapp) (32,1%) y SMS (27,2%). A mucha distancia se sitúa el uso de blogs (2,5%) o redes sociales (2,5%). Entre quienes nunca se han comunicado por estas vías, un 55% asegura que le gustaría poder hacerlo.

Por otro lado, solamente el 1,3% de la ciudadanía andaluza ha recibido alguna recomendación de uso de AMS por parte de algún profesional sanitario. Otros datos de la encuesta indican que un 85,7% usan o han usado en algún momento dichas aplicaciones recomendadas, con gran variedad en las respuestas sobre las aplicaciones concretas recomendadas (ej. Salud Responde, diabetes, lactancia, ritmo cardiaco, información sobre tumores, etc.).

Paciente eHealth

Por su parte, a ese 98,7% que no había recibido ninguna recomendación sobre AMS, se le preguntó en qué medida usarían una aplicación de ese tipo si viniera recomendada por algún profesional sanitario. Un 30,8% señaló que la usaría con toda seguridad y otro 43% indicó que la usaría probablemente: resulta así que hay un 73,8% de las personas con predisposición a utilizar una AMS recomendada. Por el contrario, un 20,3% indicó que no la usaría.

La predisposición a comunicarse con profesionales sanitarios a través de canalesT IC se relaciona de forma altamente significativa con la edad, de nuevo con el nivel de estudios y con la situación profesional, y también con el estado de salud percibido y la cronicidad. Por edades, quienes tienen entre 18 y 29 años (71,1%) y entre 30 y 44 años (75,5%) son los perfiles que muestran mayor interés potencial hacia estos canales de comunicación digital en el entorno sanitario. Por su parte, solo un 29% de las personas con estudios primarios o sin estudios estarían interesadas en ello, frente al 66,5% con estudios secundarios o el 67,6% con estudios universitarios. Según la situación profesional, el 33,2% de quienes son pensionistas o se dedican al trabajo doméstico desearían probar esas nuevas fórmulas comunicativas, porcentaje que es más elevado en el caso de los laboralmente activos (68,5%) o estudiantes (71,7%). Las personas con mejor estado de salud percibido son quienes en mayor medida estarían dispuestos a adoptar esta innovación (60,6%), frente al 41,5% con estado regular o 48,7% con estado malo o muy malo. Al 50,2% de las personas con alguna enfermedad crónica diagnosticada les gustaría utilizar esos canales TIC, frente al 61,3% de quienes no han sido diagnosticados con ninguna enfermedad crónica.

Más demanda ciudadana que presencia de las TIC

En los últimos años se ha demostrado que existe una crecientedemandaciudadana por establecer comunicación con los profesionales sanitarios a través de las nuevas tecnologías, como el correo electrónico, las redes sociales o los blogs, y que su utilización ha conllevado notables avances en la calidad de la atención sanitaria. De igual modo, las AMS se conciben de manera creciente como una herramienta oportuna para la interacción entre profesional y paciente. Este estudio ha constatado que estas nuevas realidades están todavía escasamente extendidas, lo que contrasta con una alta predisposición ciudadana tanto para el uso de TIC en la interacción con los profesionales sanitarios como para el uso de AMS.

Mientras más de la mitad de la población querría poder comunicarse con su médico por alguno de estos canales, solo una fracción de ella, un 7,6% de la población, lo ha hecho.

En cuanto a las AMS, el escaso 1,3% de la población que ha recibido alguna recomendación de los profesionales sanitarios pone de manifiesto la distancia todavía existente respecto a otras investigaciones.

Los resultados del estudio han confirmado una mayor predisposición a usar este tipo de herramientas entre las cohortes más jóvenes (por debajo de los 44 años), pero no así en cuanto a su uso efectivo. Solo los adultos menores de 25 anos˜ presentaron tasas muy superiores al resto en ese aspecto. Esta diferencia puede deberse al efecto de la paulatina alfabetización digital que los países desarrollados en general, y España y Andalucía en particular, vienen experimentando. De hecho, al controlar por otros factores, como la autoeficacia con las TIC, condiciones crónicaso de enfermedad grave, la edad parece disminuir su efecto a la hora de predecir el uso de dichas herramientas.

En cuanto a las limitaciones, la temática abordada en este estudio ofrece todavía una implantación y utilización limitadas en la ciudadanía. En ese sentido, los resultados obtenidos en las variables sobre uso han arrojado a veces porcentajes pequeños, lo cual limita las posibilidades de análisis.

Por otro lado, para tratar el asunto de la prescripción o recomendación profesional de AMS, se ha recurrido a una variable aproximada (variable proxy), en concreto, el uso ciudadano de apps recomendadas.

En conclusión, la utilización de las TIC en la relación profesional-pacientey la recomendación de AMS tienen todavía escasa presencia, pero hay una alta predisposición ciudadana a ellas. Los resultados obtenidos reflejan la influencia de los factores sociodemográficos en el uso y predisposición al uso de las TIC y de las AMS recomendadas, especialmente el nivel educativo, la situación profesional o la edad, de modo que las habilidades cognitivas se sitúan como un elemento mediador relevante.

Clic aquí para leer el artículo completo.

Share
Tweet
Share
Share