Tolerancia cero con la mutilación genital femenina

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Hoy, 6 de febrero, se celebra en todo el mundo el Día Internacional de Tolerancia cero con la mutilación genital femenina (MGF). Nuestra embajadora Ariadna Roca se hace eco de una fecha que trágicamente sigue estando vigente en el calendario. Según cifras de Naciones Unidas en la actualidad hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas; 44 millones de menores de 14 años han sufrido la ablación, principalmente en Gambia (un 56%), Mauritania (54%) e Indonesia, donde alrededor de la mitad de las niñas de 11 años han padecido esta práctica. Los países con la prevalencia más alta son Somalia (58%), Guinea (97%) y Djibouti (93%). Si la tendencia actual continúa, para 2030 aproximadamente 86 millones de niñas en todo el mundo sufrirán algún tipo de mutilación genital.

Procedimientos
La MGF se clasifica en cuatro tipos principales:

  • Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).
  • Excisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.
  • Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.
  • Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

No aporta ningún beneficio a la salud, solo daño
La MGF no aporta ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas, sino que la perjudica de formas muy variadas. Como implica la resección y daño del tejido genital femenino normal y sano, interfiere con la función natural del organismo femenino.

Las consecuencias a largo plazo pueden consistir en:

-infecciones vesicales y urinarias recurrentes;
-quistes;
-esterilidad;
-aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido;
-necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas, por ejemplo cuando el procedimiento de sellado o estrechamiento de la abertura vaginal (tipo 3 mencionado anteriormente) se debe corregir quirúrgicamente para permitir las relaciones sexuales y el parto. A veces se vuelve a cerrar nuevamente, incluso después de haber dado a luz, con lo que la mujer se ve sometida a aperturas y cierres sucesivos, aumentándose los riesgos inmediatos y a largo plazo.

Aunque la práctica de la ablación no puede justificarse en razones médicas, en muchos países se ejecuta por profesionales de la medicina cada vez de forma más asidua, lo que constituye una amenaza para el abandono de esta práctica. Un estudio reciente muestra que el 18% de las mutilaciones en las niñas

Fuente texto: www.un.org