¿Se debe igualar el 'numerus clausus' a las plazas del MIR?

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El debate de la reducción del numerus clausus de las facultades de medicina no es algo nuevo. Es un tema controvertido con opiniones y argumentos para todos los gustos. Tras la pasada convocatoria del MIR, se ha vuelto a hacer hincapié desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM).

Esgrimen que la situación es desproporcionada entre el número de estudiantes (y futuros médicos) con el número de plazas MIR. Cierto es, que la proporción no es de un aspirante por cada plaza, pero la relación de dos aspirantes por plaza no es excesiva.

Hay que tener en cuenta que del total de médicos que se presentan, encontramos: recién licenciados/graduados, recirculantes (médicos con especialización que vuelven a presentarse para reespecializarse) y extranjeros. Los primeros son los que suelen coger plaza sin problema (otra cosa es que cojan la que quieran) y los extranjeros tienen un cupo reservado para ellos.

En caso de no conseguir plaza MIR o que no se quiera pasar por esta vía, el MIR no es la única vía para ejercer. Las alternativas existen. Otra cosa es que todo el mundo quiera ser cardiólogo, anestesista, anatomopatólogo o cualquier otra especialidad. También hay médicos que se plantean otras salidas profesionales no porque se hayan quedado sin poder elegir plaza, sino por decisiones propias influidas por experiencias personales, afinidad…

“Los ministerios de Educación y Sanidad deben ponerse de acuerdo y formar a los médicos que realmente se necesitan”. Ante esta afirmación, pienso que se está recortando demasiado: jornadas al 75%, bajas laborales, no renovación de contratos… Todo ello hace que la calidad asistencial se vea afectada, los profesionales tienen perores condiciones laborales, se alargan las listas de espera y se sobrecarga a los residentes.

Formar a un médico le cuesta mucho a la administración. Perdón, pero a quienes les cuesta es a nuestras familias. Las becas cada vez tienen más requisitos e impedimentos o las cuantías son menores, las tasas han aumentado. Y ya si hablamos de matrículas sucesivas de una asignatura, ya el precio se dispara.

Si formar a un médico cuesta caro, que me expliquen a dónde va el dinero de mi familia y el del Estado cuando no tengo las prácticas que estoy pagando de una asignatura porque ya las daré en el rotatorio; si las hay, hoy no porque el médico está saliente de guardia o porque está al 75% y te ha tocado ese 25% que no trabaja; esas prácticas que son seminarios y que se traducen en extensión de la teoría en forma de presentación; o esa asignatura que repites, en la que te dan por convalidado todo y sólo tienes derecho a examen. ¿Hacer y que te corrijan un tipo test de cien preguntas cuesta 700-1000€? Pues no.

Ante este planteamiento de reducción de numerus clausus yo me pregunto: ¿qué pasa con otras titulaciones que de siempre, y más ahora, tienen mayor índice de paro que la nuestra?

Los que hemos entrado en Medicina por vocación, hemos buscado todas las opciones posibles para llegar a ella. Ahora que estamos dentro, algunos no se acuerdan de lo que lucharon por entrar, el movimiento de las listas de espera durante el verano y los primeros meses de curso.

Antes de cortar por lo sano, hay que estudiar todos los frentes.

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