¿Sabes qué es la esclerosis múltiple? Despejamos todas las dudas sobre esta enfermedad sin cura

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Este 18 de diciembre se celebra en España el Día Nacional de la Esclerosis Múltiple. La pregunta que lanzo a nuestra comunidad es ¿sabemos realmente qué es? A través de este artículo pretendemos crear un poco de conciencia hacia una enfermedad que impide a las personas que la sufren realizar simples tareas cotidianas…

A la esclerosis múltiple se la conoce también como mielopatía desmielinizante, ya que se caracteriza por la aparición de lesiones neurodegenerativas del sistema nervioso central. ¿Pero qué significa desmielinizante?  La mielina es una lipoproteína que rodea los nervios del sistema nervioso, permitiendo una transmisión rápida de los impulsos nerviosos. Se encuentra en los nervios del sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) y del sistema nervioso periférico, aunque la enfermedad afecta principalmente al sistema nervioso central. Se llama desmielinizante porque lo que esta enfermedad produce es una destrucción de las vainas de mielina.

La esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta a 2,5 millones de personas en todo el mundo, 47.000 en España. Según la Sociedad Española de Neurología de esas 47.000 personas, las principales afectadas son adultos jóvenes de entre 20 a 45 años, siendo más frecuente en mujeres que en hombres. No se conoce qué es lo que provoca la enfermedad, aunque se sabe que debe ser de base autoinmune, ya que el sistema inmune de la persona que sufre la enfermedad ataca a las células productoras de mielina en el sistema nervioso central, los oligodendrocitos.

Respecto a los síntomas principales, lo fundamental son las lesiones que produce la desmielenización, siendo estas múltiples lesiones de color grisáceo, pequeñas e irregulares distribuidas por el sistema nervioso central, afectando sobre todo a los nervios ópticos, el tronco cerebral y cerebelo y la médula espinal. En un 40% de los casos no se muestran síntomas de la esclerosis y ésta puede comenzar de forma brusca o lenta, siendo los síntomas intensos o siendo muy leves. Las manifestaciones de la enfermedad son muy variadas y dependen mucho de la zona del sistema nervioso a la que afecten. Aun así, la persona pierde fuerza en las extremidades, se vuelven pesadas o rígidas, con espasmos musculares dolorosos. También sensaciones de adormecimiento, quemazón o sensaciones de hormigueo, siendo característica la sensibilidad al calor. También puede haber dificultad en la coordinación o en el lenguaje, pérdida visual, incontinencias urinarias y vértigo entre otros.

Puede evolucionar de cuatro formas. La forma recurrente-remitente es en brotes, siendo la más frecuente. Son brotes de impedimento neurológico durante días o semanas, dejando secuelas conforme se van produciendo. Tras un largo período en esta forma de evolución puede producirse, en las personas cuya enfermedad empieza de forma remitente en brotes, un deterioro progresivo continuo. La forma primaria progresiva es otra que pueden tener los pacientes desde el inicio de la enfermedad, que es un deterioro funcional constante. Es la forma más difícil de diagnosticar. Finalmente la forma progresiva-recurrente es una combinación, ya que se presenta un deterioro desde el principio, apareciendo brotes a lo largo de la enfermedad.

Se diagnostica mediante biopsias generalmente o por métodos de imagen como TAC o resonancia magnética, aunque no existen criterios para identificar la enfermedad certeramente. Posibles pruebas pueden ser el análisis de líquido cefalorraquídeo para buscar evidencias de fenónemos autoinmunes, pruebas electrofisiológicas para medir las respuestas cerebrales, o resonancias y tomografías .

Sin cura, pero con esperanza

No existe una cura, solamente se intenta frenar el progreso de la enfermedad y aliviar los síntomas. Se administran corticoides para los brotes, aunque no para disminuirlos en número, y se intenta administrar un tratamiento inmunomodulador, con fármacos como los interferones b, que disminuye el número de brotes, la mitoxantrona, eficaz en las formas progresivas o la azatioprina, que reduce los brotes pero se ha de usar durante un tiempo muy prolongado, durante años.

Aunque no se conozca cura de la enfermedad, ésta es muy variable, siendo algunos pronósticos clínicos muy favorables, como la detección a tiempo y tratamiento, o la ausencia de incapacidad con el desarrollo de la enfermedad. Algunos pacientes tienen la enfermedad de forma benigna y nunca llegan a sufrir discapacidad.

Para más información la Asociación Española de Esclerosis múltiple (AEDEM-COCEMFE) congrega a afectados de Esclerosis Múltiple, sus familiares y personas sensibilizadas con la problemática de esta enfermedad. Asimismo, cuenta con la colaboración de profesionales de la salud y otras disciplinas relacionadas con esta patología.

Información extraída de la ADEM-COCEMFE y de un artículo realizado por Silvia Chacón Alves, Licenciada en Medicina por la Universidad de Alcalá de Henares

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