Medicina actual vs Medicina Tradicional: ventajas e inconvenientes

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Seguramente no me equivoque al decir que todos hemos recurrido en algún momento a esos remedios típicos de las abuelas, esas curas milagrosas de las que no nos planteamos, ni por un momento, su validez científica. Por ejemplo, el remedio tradicional de ponerse manzanilla en un orzuelo para que la infección remita más rápido. Ahora bien, si aceptamos esos tratamientos asumiéndolos como verdaderos… ¿por qué no adoptar en nuestra medicina los de otras culturas?

Es obvio que no podemos aceptar algo como adecuado para nuestra salud sin estudios que amparen su veracidad, pero en el caso de la medicina tradicional china, que sí que cuenta con estudios de este tipo ¿por qué seguimos tachando de locos a quienes aseguran su utilidad?

No debemos irnos muy lejos en la historia para demostrar la efectividad real de la medicina tradicional china. El ejemplo más reciente que se me ocurre es el último premio Nobel de medicina por el descubrimiento de la artemisinina, ese compuesto químico derivado de una planta, cuyo hallazgo no hubiera sido posible de no ser por los antiguos tratados de medicina tradicional china.

Y, por descontado, que no estoy hablando sólo del tratamiento de enfermedades agudas como la malaria (enfermedad que ahora mismo se trata con artemisina) sino que podemos ayudar a personas con enfermedades crónicas o en su rehabilitación con este tipo de tratamientos.

De hecho, encontramos clínicas que, amparadas por diversos estudios científicos ofrecen solución o mejora en las condiciones de vida de problemas tan diversos como la esterilidad masculina o el colon irritable.

Es lógico pensar que los facultativos de “la vieja escuela” del fármaco opten por pensar que, a priori, estos dos ejemplos no pueden ser solucionados mediante el simple método de la acupuntura, pero incluso la OMS acepta esta técnica como práctica médica y algunos hospitales y facultativos occidentales empiezan a recomendarla a sus pacientes.

Podemos encontrar, además, estudios publicados en revistas de relativa importancia que, como ya dije anteriormente, demuestran su utilidad clínica real. Un ejemplo es éste, cuya nota bilbiográfica os muestro a continuación:“En la dermatitis atopica el prurito se alivia mas intensamente con acupuntura durante el brote de picor comparado con antihistaminicos, sin sus efectos secundarios. La acupuntura reduce la activación de basofilos inducida por el alergeno”. Allergy. April 2012; Volume 67, Issue 4, pages 566–573

Ante esta situación social en la que se encuentran las técnicas tradicionales, tal vez, es hora de que la medicina clásica, sustentada en la administración de fármacos, “evolucione” saliendo del laboratorio y echando la vista atrás para buscar en el pasado nuevas soluciones para los problemas de hoy.

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