La sobrepoblación universitaria amenaza la calidad del profesional sanitario

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Año tras año, las carreras del área de Salud clásicas, tales como Medicina, Enfermería, Odontología, etc están dentro de las primeras opciones de la gran mayoría de estudiantes de todo el mundo al momento de hacer el paso hacia la vida universitaria. Como no, la alta tasa de empleabilidad en los primeros meses de egreso, que en Chile, mi país natal, supera el 80% (fuente mifuturo.cl), es una de las principales razones para decantar la elección. Este profundo interés y vocación por dedicarse al mundo de la salud está engordando un problema cada vez mayor en los centros de educación: la sobrepoblación de estudiantes.

Centrando el radar en Chile, el año pasado los cupos de Enfermería eran de 615 en las universidades fiscales, mientras que los postulantes superaban los 9.000. Todo esto genera la diversificación de tareas, incluyendo cada vez nuevos personales técnicos, el exceso de universidades no tradicionales y, finalmente, la baja fiscalización de la calidad profesional de todos los que egresan. Un ejemplo de ello tuvo lugar el año pasado en la ciudad de Melipilla. Un error cometido por una estudiante de Enfermería llevó a la muerte del paciente al que trataba. Entonces, ¿estamos frente a un exceso de estudiantes o una disminución en la calidad de educación que se les entrega? En los últimos años esto ha llevado a infinito debate, ¿cómo asegurar la calidad de las personas que se dedican a velar por la vida de todos los ciudadanos?
“El problema es el dinero”

En España, los profesionales del área de la Salud destacan por su alta calidad, por lo que países como Alemania y Reino Unido los ven como muy buen material a incorporar en sus dependencias, además de considerar un menor coste en comparación a los profesionales de sus mismos países.

De todas maneras, el problema en Chile es el dinero, donde las especializaciones y términos de carrera deben correr por coste del propio estudiante, y bien sabemos que a uno como estudiante lo que menos le sobra (y muchas veces, vaya que falta hace) es el dinero.

En cuanto a exceso de oferta para estudiar, creo que se está repitiendo el sistema en ambos países, Chile y España. En mi país existen 172 instituciones, y cada año se agregan nuevos centros de formación técnicas, institutos y universidades que no cuentan con la acreditación nacional, por lo tanto, no hay cómo demostrar de manera tangible la calidad de sus estudiantes. He leído que en España también hay bastantes universidades estatales y cada vez más universidades privadas, las que lucran con el deseo de estudio de los jóvenes, al comparar los costes las universidades privadas pueden llegar a costar 5-6 veces más que cursar la carrera completa en una universidad dependiente del estado.

Primeras víctimas del exceso

El excesivo número de alumnos en estas titulaciones ya empieza a cobrarse sus primeras víctimas. De hecho, este curso es tal la cantidad de estudiantes que han salido de estas áreas, que este año la carrera de Enfermería en la Universidad de Chile no se impartirá, y se prevé que de aquí a cinco años esta será una situación recurrente en las otras regiones. Pero, ¿es esta una medida discriminatoria? ¿Es justo que quienes no lograron ingresar a una universidad de estado no pueda estudiar a pesar de tener la pasión por el área de la salud? Sí, es discriminatorio negarle la oportunidad a cualquier persona de perseguir sus sueños, pero se debe recordar que las carreras del área de la salud y la ciencia trabajan principalmente en mejorar la vida (y su calidad) de los pacientes, el grado de responsabilidad de los médicos y enfermeros al tomar decisiones pueden suponer la sobrevida de una persona.

Es imperioso, de cara a revertir esta situación, que en un futuro no muy lejano se encuentre un método mundial y concreto para poder garantizar que cualquier persona que ama esta área, nuestra área, tenga las capacidades para poder finalmente ejercerla, que los profesores que los guían son de la mejor calidad tanto humana como profesional, que no se busca cobrar un cheque a fin de mes sino entregar el mejor trabajador que la sociedad necesite. No es justo ver a tantos técnicos aceptando trabajos para los que están sobrecualificados, tantas enfermeras que deben emigrar de sus regiones o hasta de sus países por el exceso de competencia.

Autor: Macarena Echevarría, estudiante de la PUCV de Chile.

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