La (riesgos de la) alimentación en EEUU: la diabetes

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Actualmente la industria alimentaria, junto con la farmacéutica es la que más dinero mueve en todo el mundo y en Estados Unidos no es una excepción ni mucho menos, de hecho, posiblemente sea el país en el que más dinero se gaste, bien sea comiendo fuera o comprando comida para casa, llegando a ser 5 o 6 veces más barata esa comida procesada por la industria que los productos frescos. Por ejemplo, un kilo de mandarinas cuesta en la ciudad de Miami 13 dólares más impuestos.

Ahora bien, este ritmo de ingesta que practican los americanos (y que he podido apreciar con mis propios ojos durante mi actual viaje a Miami) tiene graves repercusiones sobre la salud. No por nada Estados Unidos es el país con las mayores tasas de enfermedades derivadas de la alimentación, o agravadas por la misma tales como diabetes, síndrome de estrés metabólico e intolerancia al gluten. Amén de todas las patologías derivadas de la obesidad y y los problemas vasculares.

En este primer artículo sobre la alimentación en Estados Unidos he decidido hablar sobre la diabetes por varios motivos: primero, porque es el tema que tiene una explicación más sencilla y segundo porque es un trastorno que afecta cada vez más a España debido a la disminución de la dieta mediterránea en pro de la alimentación basada en productos precocinados y comida basura.

Ahora bien, antes de tratar las casusas de la patología tratada, es importante disponer de ciertos datos epidemiológicos que nos muestren hasta qué punto es importante esta enfermedad:

  • Constituye la séptima causa de muerte directa en EE.UU aun teniendo en cuenta que solo se reporta esta enfermedad en el 40% de los informes médicos a la hora de explicar la causa de defunción.
  • Aproximadamente el 10% de los adultos de 20 años o más padecen esta patología.
  • La diabetes tipo 2 se está convirtiendo en que mayor incidencia tiene también sobre los niños por delante de la tipo 1, algo que no había ocurrido hasta ahora.
  • Aproximadamente el 50% de los americanos están en una fase de prediabetes. Si bien no todos evolucionan a diabetes, la gran mayoría están destinados a padecer la enfermedad.
  • Se estima que para 2025 haya en el mundo más de 300 millones de diabéticos. El equivalente a toda la población de Estados Unidos, por ejemplo.

Como ya sabemos la incidencia, podemos hablar de los motivos de este aumento de enfermos. Es de destacar que la mayoría de nuevos casos se dan en individuos con sobrepeso, lo que hace suponer que la alimentación juega un papel importante en el desarrollo de la patología, en especial en la del tipo dos, que es la que se desarrolla con el tiempo.

Hablaremos primero pues del consumo excesivo de azúcar, hábito que se da bastante a menudo en América teniendo ahora mismo al alcance de mi mano varios ejemplos. La mayoría de los alimentos que podemos encontrar en el supermercado americano tienen adicionadas grandes cantidades de azúcar y los que no, pueden llegar a costar 3-4 dólares más que su hermano azucarado como es el caso de los cereales para el desayuno.

También se llega a adicionar azúcar a bebidas tradicionales como la sidra, bebida elaborada a base de la fermentación de los azúcares de la manzana que debería estar ausente prácticamente de ellos y que, comprándose en un supermercado embotellada, contiene hasta 25g de azúcar por botellín.

Este consumo masivo de azúcar bien por voluntad propia, o por la incapacidad económica o cultural para escoger alimentos menos procesados y más sanos, produce un desgaste prematuro del páncreas el cual tiene cada vez menos capacidad para producir insulina por la destrucción de las células Beta. Además del desgaste pancreático tiende a producir también sobrepeso y ésta condición favorece también la aparición de diabetes tipo dos.

El hecho de que todo lleve adicionado azúcar y que una alimentación de productos frescos incremente el coste de la cesta de la compra en 500 o 600 euros al mes, puede parecernos raro pero es la tendencia que sigue el mercado y como estudiantes de ciencia de la salud es nuestro deber, incluso ahora que solo somos eso, estudiantes, el concienciar a la gente sobre el daño que puede producir una alimentación deficiente. No sólo es nuestro peso, cosa en la que se suele centrar la gente por ser más visible, sino en nuestro metabolismo así como de hostigar a la industria para que produzca alimentos más saludables.

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