Éxito, objetivos, metas, acción...

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La identificación o definición de los objetivos o metas a conseguir en un proceso de Coaching, puede surgir de diferentes maneras. Unas veces, el cliente tiene claro desde el principio que es lo que quiere cambiar, obtener, mejorar. Otras, manifiesta una sensación indefinida de estancamiento o disconfort de intensidad variable que quiere explorar, a veces expone una situación personal o profesional que le coloca ante un reto que debe asumir. Las variaciones son múltiples.

Identificar los objetivos o metas que el cliente tiene no siempre es fácil, con frecuencia cambian o se modifican durante el proceso y hacerlo adecuadamente, es junto con la toma de conciencia y el plan de acción uno de los tres pasos esenciales.

Hay una herramienta de Coaching para esta fase, puede que sea de las primeras que aprendemos los coaches. Sigue el propio acrónimo META e indica al coach que acompañe a su cliente en el proceso de que sus objetivos sean Medibles, Específicos, Tangibles y Alcanzables.

Si continuamos con la manera de mirar y analizar el mundo que nos ofrece los niveles de aprendizaje y cambio, la herramienta de toma de conciencia que he propuesto en los anteriores artículos, estaríamos aterrizando al plano de las acciones esos objetivos, reflexionando sobre como detallarlos en el mundo real para que existan (específicos, tangibles), se puedan medir y los podamos alcanzar. Este trabajo bien realizado, junto con un plan de acción adecuado ya es un proceso de Coaching que puede ser exitoso para el cliente y que muchas veces es lo que quiere y necesita en ese momento.

En mi forma de trabajar, sin embargo, siempre invito al cliente a subir a explorar mas escalones o niveles. Ciertamente el que el cliente decida si sus objetivos o metas son alcanzables o no, ya implica bucear en sus talentos o fortalezas, en sus creencias sobre lo que puede y debe hacer, en el autoconcepto que tiene de sí mismo, en la idea de cuál es su misión y visión de futuro a largo plazo.

Indirectamente está desarrollando un método de trabajo importante para su futuro y es analizar si sus objetivos a corto medio y largo plazo, están alineados con sus valores, misión y visión personales.

En coaching, creemos que el concepto de éxito es subjetivo y nuestro cliente debe ser consciente de si sus metas persiguen lo que verdaderamente considera su éxito vital, o por el contrario persiguen conceptos prestados por la sociedad, la familia, los jefes, etc.

El impulso de la automotivación, el compromiso con la acción, la constancia, la ilusión por el proceso y otras muchas fortalezas necesarias para llevar a cabo el plan de acción, dependen de ese trabajo.

Además, la neurociencia adereza esta parte, cuando nos descubre como las personas nos podemos comportar de dos formas básicas diferentes respecto a los retos. Si nuestro modelo es el llamado modelo fijo, pensaremos que nuestros talentos y fortalezas no cambian desde nuestro nacimiento, nos enfrentaremos a nuestros retos con la creencia de que es nuestra esencia la que se la juega, lo que somos y seremos. El incumplimiento de nuestras expectativas, lo que se podría denominar fracaso, será permanente, de ahí frases como “yo nunca podre hacer…” “no sirvo para…”

Si tenemos el modelo incremental, creeremos que los talentos y fortalezas se obtienen a lo largo de la vida con el aprendizaje. Si no obtenemos los resultados deseados, tenderemos a pensar que no estábamos lo suficientemente preparados y que si lo hacemos, la próxima vez nos saldrá mucho mejor.

Esto apoya la subjetividad y el afrontamiento individual ante éxito y fracaso.

Debemos observar cual es el modelo de nuestro cliente y adaptarnos a él. Obviamente el modelo incremental es el que se adapta mejor al concepto de desarrollo personal y profesional ¿Qué hacer con el modelo fijo? Una persona con modelo fijo, tendrá que ser cuidadosa a la hora de elegir sus retos y empezar por aquellos que se adapten a su nivel de talento, tendrá que salir de su zona de confort muy poco a poco para evitar entrar en el pánico paralizante. Y deberá lentamente cambiar su paradigma vital disfrutando más del propio camino, que del resultado en sí. Tendrá que entrenarse con más tesón, en ver lo positivo y enriquecedor de cada paso independientemente de la meta. La neuroplasticidad indica que un modelo fijo se puede cambiar a cualquier edad, aunque es fantástico lo que se consigue con los niños y jóvenes. Felicitemos y felicitémonos más por el esfuerzo y no tanto por los resultados.

Todo esto que enriquece y matiza la herramienta del acrónimo META es lo que hace del Coaching un arte.

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