El cáncer de mama hoy

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¡Hoy es un día importante! El 19 de octubre es el Día Mundial del Cáncer de Mama, una fecha para visibilizar la enfermedad y celebrar los progresos que, poco a poco, construyen un futuro más esperanzador para las mujeres. Vamos a hacer un breve repaso sobre lo que hay detrás del popular lazo rosa.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en el sexo femenino, indistintamente del lugar del mundo o de su nivel socioeconómico.

Entre las mujeres de países como España o México, el cáncer de mama constituye casi el 30% de todos los detectados, y en España, esto supone el doble de casos que el siguiente cáncer en la clasificación (el de intestino grueso).

Conviene siempre recordar que aunque más del 99% de los casos afectan a mujeres, este cáncer también se diagnostica en hombres.

Cada año se detectan en España alrededor de 26.000 tumores mamarios, la mayoría en personas de entre 35 y 80 años, aunque la incidencia es más fuerte en el subgrupo de 45 a 65.

Estos tumores son la principal causa de muerte por cáncer en mujeres, con una edad media al fallecimiento de 66 años. Solo en 2002, el cáncer de mama fue el responsable de unas 411.000 muertes en todo mundo.

Las tasas de incidencia aumentan lentamente en España y Latinoamérica, posiblemente a causa del envejecimiento de la población y a la detección cada vez más precoz, y se estima que, a lo largo de la vida, 1 de cada 8 mujeres en España puede correr riesgo de padecer cáncer de mama.

Sin embargo, también es cierto que, al mismo tiempo, el número de muertes está estabilizado en España y muchos países de Latinoamérica. Las tasas de mortalidad en España descienden año por año en un 1,4%, debido, sobre todo, al cada vez mejor resultado de los tratamientos y los sistemas de cribado. Podemos decir orgullosos que hoy, en el caso particular de España, la supervivencia tras 5 años desde el diagnóstico es ya del 82,2%.

¿En qué consiste la lucha contra el cáncer de mama?

Para poder seguir soñando con un futuro sin cáncer de mama, hay 3 estrategias fundamentales: prevención, detección precoz e investigación.

La prevención se centra en evitar que el cáncer aparezca, y la forma de hacerlo no es otra que actuar contra factores de riesgo. Medidas como la promoción de la actividad física y la alimentación saludable, e intensificar la lucha contra la obesidad, el tabaquismo o el alcoholismo, han demostrado tener un efecto protector contra el cáncer mamario.

Al mismo tiempo, y de forma muy específica, la mastectomía preventiva en mujeres con evidencia de mutación en genes determinantes, o con fuerte historial familiar, reduce el riesgo de desarrollo de cáncer en más del 90% de los casos.

La detección precoz sigue siendo la piedra angular del control del cáncer de mama y, sin duda, mejora el pronóstico y la supervivencia. Los programas de cribado actuales han demostrado ser una herramienta valiosa para el diagnóstico temprano. La experiencia muestra una relación directa entre el nivel de implantación y exhaustividad de estos programas y un menor índice de mortalidad asociada a la enfermedad. Esto último puede evidenciarse comparando las tasas de mortalidad por cáncer de mama de España con la de, por ejemplo, otros países de Latinoamérica (con tasas de incidencia similares) que tienen sistemas sanitarios aún en vías de desarrollo y políticas de cribado menos implantadas.

En la actualidad, estos programas consisten en la realización de mamografías con periodicidad anual o bianual en mujeres de entre 50 y 65 años, aunque se trabaja para ampliar este segmento hasta los 45 y 69 años.

La experiencia ha demostrado que la utilidad de esta prueba no es significativa en mujeres fuera de estas edades (salvo que existan factores genéticos de riesgo, en cuyo caso se contemplan programas de seguimiento específico). Junto al screening poblacional, la autoexploración se ha convertido en un recurso útil para que las mujeres tomen conciencia de su cuerpo y puedan reconocer con mayor facilidad los cambios que se puedan producir en sus mamas.

Finalmente, los frutos de la investigación son el motor real del avance, y gracias a ellos podemos hablar de datos optimistas. La investigación científica, centrada sobre cualquiera de las fases da la enfermedad, permite que las estrategias diagnósticas y terapéuticas puedan ir, paso a paso, caminando hacia adelante.

Las mamografías, las terapias personalizadas o la lucha anti-resistencia son hallazgos pasados que han tenido un impacto positivo, real y medible sobre la salud y, al mismo tiempo, son esperanzadores ejemplos de lo que puede conseguirse dotando de medios económicos a los grupos de investigación, para lo que resulta fundamental la inversión pública.

En definitiva, tanto España como Latinoamérica tienen capacidad para seguir aumentando la supervivencia a este mal si redoblamos los esfuerzos y la concienciación. Que el día de hoy nos sirva para recordarlo.

Fuentes:
Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad español 
Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)
Secretaría de Salud de México, American Cancer Society

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