ECV, ¡cada segundo cuenta! Beneficios de la instauración del código ictus

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A nivel mundial la enfermedad cerebrovascular (ECV) es la segunda causa de mortalidad y la tercera de morbilidad (Fiumi et al., 2016). Según datos del INEC en el Ecuador en el 2014 la ECV fue la tercera causa de muerte (INEC Económicas, 2013). En los últimos años en países industrializados la prevalencia de esta enfermedad ha disminuido; y esto debido a la implementación de políticas gubernamentales dirigidos hacia los principales factores de riesgo para la enfermedad, además de la implementación de protocolos y código de ictus.

En un estudio publicado por la Revista Ecuatoriana de Neurología durante los últimos 25 años la ECV fue la primera causa de defunción; y desde entonces la mortalidad en el Ecuador ha ido aumentando, al igual que la morbilidad, generando incapacidad en los supervivientes; además de una importante demanda de cuidados que deben ser solventados por familiares, instituciones públicas o privadas; lo que implica una gran carga social, sanitaria y económica para el país.

El Ictus es una enfermedad de instauración súbita caracterizado por un cuadro de déficit neurológicoHay dos tipos de ictus, el isquémico y el hemorrágico; el isquémico se presenta en el 85% de los casos. Este se debe a una disminución del flujo sanguíneo cerebral que provoca isquemia sobre la estructura vascular obstruida; y áreas de penumbra isquémica en zonas más periféricas en las que también disminuye el aporte sanguíneo, pero este no es letal como para provocar apoptosis, ya que se mantienen con la irrigación de vasos colaterales que lo mantendrá estable hasta un máximo de 4,5 horas antes de generarla. De ahí la importancia de actuar rápidamente frente a un paciente con Ictus (Páez & Páez, 2014).

El código ictus

En países desarrollados se han implementado códigos de Ictus que brindan una atención integral al paciente; esto ha permitido importantes reducciones en la mortalidad y morbilidad general. Para ello se necesita de una cadena asistencial multidisciplinaria; que actúa desde la aparición de los primeros síntomas hasta el posterior proceso de rehabilitación y prevención secundaria.

La activación del código Ictus se genera cuando un paciente presenta síntomas de focalidad neurológica. Para ello es importante el conocimiento de estas señales de advertencia, que siguen siendo pobres en nuestro país. En un estudio se observó que menos de la mitad de las llamadas al 911 por ECV fueron hechas dentro de la primera hora de aparición de los síntomas. (Mosley, Nicol, Donnan, Patrick, & Dewey, 2007)

En una encuesta realizada por el Hospital Nacional de Atención Medica Ambulatoria de Estados Unidos (NHAMCS) se reportó que solo el 53% de los pacientes con ECV utilizaron el sistema medico de emergencias. Lo cual disminuyó el retraso prehospitalario y atención hospitalaria, con la consecuente administración del tratamiento más eficiente (Mohammad, 2008). Razón por la cual en los últimos años se ha generado gran énfasis en las campañas de educación comunitaria sobre ECV que van dirigidos hacia el paciente, familiares y cuidadores, con el propósito de capacitarlos para activar el sistema medico de emergencias. Un precursor de estas campañas es Brasil, que a pesar de ser un país de ingresos medio-alto al igual que Ecuador ha reducido la incidencia y mortalidad del ECV. (Passos et al., 2016)

Posterior a la identificación de los síntomas se requiere del traslado efectivo del paciente hacia el establecimiento de salud con centros de ictus. Durante este proceso es fundamental la notificación por adelantado de la llegada del paciente con ECV, debido a que permite que el equipo del hospital se encuentre preparado para atenderlo. En el hospital la activación del código ictus con antelación permite reducir al mínimo el tiempo de proceso diagnóstico, obtención de estudios imagenológicos y administración de tratamiento de primera línea, como el activador de plasminógeno tisular que disminuye considerablemente las secuelas del ictus. (Jauch et al., 2013)

Para ello es necesario que los hospitales cuenten con Unidades de Ictus. Un estudio realizado por la Red Internacional de Guías Escocesas (SIGN) refirió que los pacientes atendidos en unidades de ictus tienen mejores resultados de supervivencia inmediata y al año que los admitidos en un área general. (Intercollegiate, Network, Sig, Intercollegiate, & Network, 2008)

“La unidad de Ictus se define como una estructura especialmente delimitada, destinada al cuidado de pacientes con Ictus y que cuenta con personal especialmente formado y servicios de diagnóstico las 24 horas del día, disponiendo, además, de protocolos basados en la evidencia científica para el correcto manejo de los pacientes” (Casado, 2013). Además, estas unidades deben tener un carácter multidisciplinario, integrado por personal de salud de diferentes especialidades como neurología, cardiología, neurorradiología, cirugía vascular, neurocirugía, rehabilitación, asistencia social y geriatría.

Sin embargo, considero prudente comenzar implementando en nuestro país Equipos de Ictus; que son “un grupo multidisciplinar de especialistas, coordinados por un neurólogo que, sin disponer de una estructura geográficamente delimitada, colaboran en el diagnóstico y tratamiento del paciente con ictus y cuentan con protocolos de cuidados sistematizados”. (Ministerio de Sanidad y Política Social, 2009)

En países en desarrollo esto ya es una realidad desde hace varios años, lo que les ha permitido gozar de grandes beneficios, como disminución de la tasa de mortalidad, morbilidad, mejor pronóstico funcional a los 6 meses de tratamiento, menor número de recurrencias y disminución de la estancia hospitalaria, lo que reduce la carga económica para el país y mejora la calidad de vida del paciente.

Por otro lado, es de vital importancia recordar que tras ofrecer una atención integral al paciente a nivel hospitalario, también se debe establecer programas de prevención secundaria para evitar recurrencias, esto se logra con la actuación coordinada de médicos de atención primaria y neurólogos.

Por esta razón AEMPPI Ecuador, al ser una organización de estudiantes de medicina que realiza proyectos que aportan conocimientos nuevos y recursos que mejoran la formación de futuros médicos considera que en nuestro país los estudiantes de Medicina, en especial aquellos que están en su año de internado rotativo, son el primer eslabón de salud cuando el paciente llega al área hospitalaria. Por lo que consideramos pertinente una correcta capacitación sobre protocolos de tratamiento de la ECV, así como la importancia y beneficios de la implementación de unidades y código de Ictus. Posterior a la capacitación de los estudiantes conociendo la importancia que tiene la educación sobre síntomas de alarma de la ECV ofreceremos campañas de capacitación a la comunidad, promoviendo la salud y prevención de enfermedad, así como incentivando a que sean los pioneros en activar los primeros códigos de emergencia en Ictus con el objetivo de priorizar la atención del paciente. Esto se ha realizado los días 28 y 29 de octubre de 2017 conmemorando el Día mundial del Ictus.

Autora: Natalia Adela García Paguay, asistente Nacional del Comité de Educación Médica de AEMPPI Ecuador

Bibliografìa

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