DEBATE: ¿Existe una sobremedicación en el tratamiento de los pacientes mentales?

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Antonio Suárez

A propósito del nuevo manual de psiquiatría analizado el mes pasado, se nos ocurrió que podríamos hablar de la sobremedicación, y plantear si existe en la generalidad de las especialidades o si, por el contrario, es un problema ya pasado. Puesto que mi nuevo compañero es psicólogo se nos ocurrió centrarlo en la terapia química contra los trastornos mentales. A mi forma de ver, en ningún momento existe un exceso de recetas para con los pacientes mentales, cosa que argumentaré a continuación.

José Antonio Villen

Desde mi punto de vista, la sobrerrecetación es una realidad que tiene su origen en el sobrediagnóstico de los trastornos mentales. El surgimiento de los psicofármacos ha sido un gran paso para la ciencia que ha beneficiado a millones de personas, eso está claro, pero hoy en día, es posible que estemos caminando hacia atrás y que la presión de las farmacéuticas esté dando paso a una nueva etapa en la que prima el beneficio económico sobre el beneficio en el paciente.

¿Es posible tratar trastornos graves sin medicación?

A.S.: A mi forma de ver, hay una serie de trastornos que nunca podremos solucionar con terapia, y no hablo de problemas paranoides ni de la bipolaridad sino de cosas más “leves” como depresiones recurrentes con tendencia autolítica, por ejemplo. En casos como estos, lo mejor es olvidarnos de todo el tema psicológico y optar por el tratamiento químico lo antes posible.

J.A.V.: Ciertamente sería una irresponsabilidad por mi parte considerar que no hay que utilizar fármacos en ningún trastorno mental. Al contrario, los fármacos son de gran utilidad en trastornos mentales graves donde hay un claro desequilibrio químico, como por ejemplo en la esquizofrenia. Sin embargo, también sería una irresponsabilidad no considerar la terapia psicológica en estos pacientes, cuando sabemos por algunos estudios empíricos que la terapia cognitivo-conductual es eficaz incluso en pacientes que no toman antipsicóticos.

En cuanto a otros trastornos menos severos como la depresión leve o la moderada con tendencias autolíticas, es precisamente la terapia antidepresiva la que puede incrementar los pensamientos suicidas, algo que se advierte en el prospecto de ciertos antidepresivos. Teniendo en cuenta esto, mi pregunta sería la siguiente.

¿La terapia farmacológica tiene más beneficios que inconvenientes, o viceversa?

J.A.V.: Yo pienso que en la mayoría de los casos son mayores los inconvenientes que los beneficios. Está demostrado que los antipsicóticos, por ejemplo, reducen la esperanza de vida en 20 años y tienen severos efectos sobre la salud cardiovascular. Además, algunos fármacos psicotrópicos tienen un alto potencial adictivo, lo que puede hacer totalmente dependiente al paciente del tratamiento y prolongar así sus efectos secundarios.

A.S.: Es obvio que todos los medicamentos tienen contraindicaciones y efectos secundarios más o menos comunes, pero por lo general, estos efectos secundarios son siempre mucho menores en el sentido de gravedad, que la enfermedad que se trata con ellos. Es decir, la aspirina causa daño a la mucosa del estómago, pero nadie se plantea no tomarla ante un fuerte dolor de cabeza.

¿Qué hacemos con las trastornos tratables con terapia a la espera de que ésta empiece a formar cambios?

A.S.: Es cierto que hay muchas patologías que pueden ser tratadas con terapia. Si bien esto es así, no sabemos cuánto puede tardar la terapia en comenzar a surtir el efecto curativo deseado o si el individuo se verá receptivo ante dicha terapia. Por tanto, deberíamos combinar ambos tratamientos para acelerar la curación lo antes posible.

J.A.V: Si bien la terapia psicológica puede tener efectos menos acelerados es completamente inocua, sin efectos secundarios y permiten al paciente adquirir para siempre estrategias de afrontamiento que un fármaco no nos puede proporcionar. Por tanto estoy de acuerdo completamente con mi compañero en que combinar ambos tratamientos es lo más acertado, no sólo porque puede darnos beneficios más acelerados, sino porque estos serán mucho más a largo plazo.

¿Y qué hay de los niños?

J.A.V:  Este es un tema extremadamente delicado, ya que tratar farmacológicamente a los niños es crear una sociedad de futuro basada en el consumo de pastillas, y no sólo eso, el cerebro del niño experimenta profundos cambios a lo largo del desarrollo (por ejemplo la poda neural en la adolescencia) por lo que los fármacos podrían interferir químicamente en ese complejo proceso de formación del cerebro y producir cambios devastadores e irreversibles en la vida adulta.

A.S.: Estoy de acuerdo en que los niños deben ser sujetos a un sumo cuidado a la hora de ser atiborrados a pastillas. Sin embargo, también tenemos que tener el valor de tratar al niño cuando haga falta, por mucho que el desarrollo cognitivo del infante esté incompleto, si éste tiene una enfermedad que requiere de tratamiento químico debido a que sus características impiden su curación terapéutica, no nos debe temblar la mano a la hora de recomendar a sus padres la terapia que, como médicos, consideremos oportuna y necesaria.

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