El reto de la actualización (y la selección de información) en la era de la sobredosis de datos

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La mayoría de los profesionales sanitarios son multiplataforma, es decir, utilizan de forma habitual dispositivos como el ordenador, el móvil y la tablet, según se desprende de la encuesta “Hábitos digitales del médico general y de familia español”, realizada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y la empresa iDoctus. Esta digitalización tiene múltiples ventajas (una atención más ágil y segura, mayor interacción con el paciente…) pero también ofrece una “cara B” configurada por varios factores, entre los que destaca la “sobredosis” de datos e informaciones (en ocasiones contradictorias) a las que los médicos están expuestos a diario y respecto a las que la mayoría no dispone ni de tiempo ni de criterios para seleccionar ni manejar. Y también, y directamente relacionado con el entorno digital en el que se realiza hoy la atención sanitaria, hay una serie de circunstancias que obligan a los profesionales no solo a actualizarse a través de la formación continua sino a adaptarse al nuevo panorama que define un nuevo contexto en el que la inmediatez y la hiperconectabilidad son la norma.

Conocimiento científico… y mucho más

-Paciente empoderado y muy informado. Los sanitarios interactúan con un nuevo perfil de paciente que utiliza las herramientas digitales para investigar sobre su enfermedad, y este conocimiento hace que se presente delante del médico no tanto buscando información o consejo sino demandando respuestas a preguntas concretas.

-Necesidad de formarse en competencias digitales. Tal y como se recoge en el Informe sobre Transformación Digital en Salud en España: compromisos versus realidades”, de la Asociación Salud Digital, la eHealth es una disciplina nueva que evoluciona a un ritmo vertiginoso y exponencial, y ello obliga a los profesionales a formarse en el uso de las estrategias y herramientas que le permitan tanto gestionar la ingente cantidad de datos que reciben como adaptarse a las nuevas formas de trabajo que impone la digitalización.

-El “efecto bulo”. Otro frente que se ha abierto a los profesionales de la salud es la necesidad de combatir el fenómeno creciente de informaciones erróneas que se difunden rápidamente por la red y que complica aún más tanto el manejo de datos como la atención al paciente (al que muchas veces hay que “reprogramar”, ya que cree a pies juntillas lo que lee en Internet). Así, el “I Estudio sobre Bulos en Salud” refleja que dos de cada tres médicos (el 69%) han atendido  en su consulta a pacientes preocupados por el contenido de alguno de estos bulos, y el 59% de los 300 profesionales encuestados ha detectado un incremento en los bulos de salud que circulan entre los pacientes. El contenido más habitual de esos bulos son las pseudoterapias (71%), la alimentación (54%) y el cáncer (41%).

-La “impunidad” del Dr. Google y compañía. Aunque según la encuesta de SEMG la mayoría de los profesionales sanitarios (el 97%) acude a Google para obtener información médica, estudios posteriores ponen de manifiesto un cierto desencanto respecto a este y otros buscadores. Así, el estudio I Estudio sobre Bulos en Salud refleja que el 79% de los médicos no confía plenamente en Internet como una fuente fiable de información sobre la salud, siendo los principales motivos expuestos para justificar esta desconfianza la falta de validación de la información que hay en la red (59%) y el hecho de que por ella circulen muchos bulos de salud (36%). El 96% de los facultativos que participó en esta encuesta opina que las instituciones públicas deberían tomar medidas para vigilar de cerca los bulos de salud, reivindicación que es compartida por profesionales como el profesor e investigador Luis Fernández Luque, quien durante su participación en el XII Foro Gerendia sobre Diabetes, organizado por el eHealth Center de la UOC, insistió en la necesidad de que los buscadores se comprometan a promocionar la calidad de información en salud “porque no dejan de tener el monopolio en las búsquedas en línea y eso expone a millones de usuarios al acceso de información científicamente infundada y peligrosa para su salud”.

Objetivo: información segura, rápida y concreta

Conseguir el objetivo de manejar adecuadamente este amplio campo de posibilidades que la eHealth ha abierto pasa por gestionar la ingente batería de datos disponible y enfocarla a obtener la información concreta que el profesional necesita en el momento preciso. Estas son las principales herramientas y estrategias que se emplean para hacerlo de forma efectiva:

-Formación continua (en modo 4.0). Desde siempre los médicos han tenido la obligación de actualizar sus conocimientos, pero en la era 4.0 esta formación continua debe adaptarse a la velocidad e inmediatez que impregna el mundo digital. Las opciones para acceder a contenidos de calidad son muchas, pero las distintas sociedades científicas médicas, conscientes de esta nueva necesidad, ofrecen varias herramientas que permiten “acotar” los contenidos, y que van desde cursos online hasta apps o plataformas con información específica para sus asociados. Unas de las más paradigmáticas en este sentido son las sociedades de Atención Primaria, muy activas en la puesta en marcha de iniciativas dirigidas tanto a formar a los médicos de familia en el manejo de las nuevas tecnologías como en ofrecer herramientas y estrategias de actualización, como por ejemplo DPC-AP, una plataforma formativa y de evaluación de competencias desarrollada por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). Tal y como se puso de manifiesto en las III Jornadas Nacionales de Medicina y Nuevas Tecnologías organizadas por esta sociedad, este tipo de herramientas suponen una gran oportunidad para adaptarse a los nuevos retos que plantean los pacientes, que van de la mano de las nuevas tecnologías, lo que obliga a los profesionales a formarse e informarse para hacer frente a nuevas demandas como, por ejemplo, asesorarles sobre cómo deben utilizar y qué páginas web pueden ser tomadas como orientación en beneficio de su salud.

-Webs, sí, pero no cualquiera. El estudio “Hábitos digitales del médico general y de familia español” reflejó una clara tendencia de los facultativos hacia la búsqueda de información en webs independientes, siendo las más consultadas las páginas e intranets de los centros de salud (usadas por el 73% de los profesionales para hacer sus consultas científicas), seguidas por las páginas o sitios de Internet de sus propios colegas (el 59%). Las webs de los colegios y las sociedades científicas son consultadas por el 36%, mientras que el 24% visita habitualmente las páginas de la Industria.

-Apps: una opción al alza. Cuando se llevó a cabo el estudio de la SEMG (2013) las aplicaciones informáticas para dispositivos móviles (apps) se situaban claramente como la segunda vía de acceso a la información médica, una posición que no ha hecho más que reforzarse desde entonces; de ahí que cualquier iniciativa o proyecto dirigido a la formación y/o información de los profesionales sanitarios se acompañe del desarrollo de  su app correspondiente. Sin embargo, y pese a su popularidad, tanto esta encuesta como en otras llevadas a cabo posteriormente, como el informe “El valor creciente de la salud digital”, del Instituto IQVIA de Ciencias de la Información Humana, ponen de relieve la necesidad expresada por los profesionales de aunar toda la información importante en Medicina en un número reducido de apps, algo que no resulta fácil teniendo en cuenta la cantidad ingente de aplicaciones de salud que existe en todo el mundo (alrededor de 318.00). Gestionar la gran fragmentación de la oferta existente es uno de los retos en este campo. Entre las apps más utilizadas por los médicos para mantenerse actualizados se encuentran PracticeUpdate, DailyRounds, Medscape, Epocrates, Skyscape Medical Library y PubMed Mobile.

-Redes Sociales: más allá de twittear y compartir. Un estudio realizado por TopDoctors demostró que el 56% de los médicos españoles utilizan las redes sociales, siendo Facebook la red preferida (45%) seguida de Twitter (40%), Linkedin (39%) y Youtube (28%). Aunque estos profesionales utilizan las redes principalmente para acercarse a los pacientes y generar información de calidad relativa a su especialidad, éstas también pueden servir como vías de actualización, sobre todo si se usan para interactuar con un colectivo que cada vez juega un papel más determinante en el contexto actual de la eHealth: las comunidades virtuales de pacientes, “que se han multiplicado en los últimos años y que constituyen comunidades de aprendizaje continuo, explicó Pedro Soriano, enfermero y presidente de #FFPaciente durante su intervención en el I Encuentro Nacional de Pacientes Blogueros. Los miembros de estas comunidades utilizan Twitter principalmente para obtener e intercambiar información y Facebook para conseguir apoyo social, expresar emociones y mejorar el conocimiento. Según se comentó en este foro, la participación de los profesionales de la salud en las redes de estas comunidades les permite conocer más de cerca las necesidades de sus miembros y mejorar la relación con los pacientes, lo que sin duda supone otra forma de actualizar sus conocimientos.

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