VIH/SIDA, una meta más allá del 90-90-90

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El VIH/SIDA es una enfermedad que infecta todo el mundo del paciente, eso incluye a los médicos, al sistema y sus trabajadores, familia, amigos, etc…, ya que estamos hablando de una enfermedad que durante mucho tiempo ha estigmatizado a la persona que la padece, la relega a un campo de juego muy diferente al de los demás. Sin razón alguna en esta época donde la humanidad ha cambiado tanto, donde ha evolucionado en temas de la tolerancia y la igualdad, hay lugares que siguen excluyendo al infectado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) por el simple hecho del desconocimiento de la enfermedad, por la falta de información y sumado a los mitos y creencia culturales que no ayudan en la educación de las personas.

Cuando una persona se encuentra infectada por el VIH, lo primero que se le debe brindar es apoyo, más que un trabajo farmacológico (muy importante) se le debe brindar un ayuda afectiva, regalarle una esperanza, esto debido a que muchos pacientes que están infectados también están totalmente desinformados o con una mirada diferente de la enfermedad, creen que el mundo se acaba solo por estar a merced del virus. Ahora ni pensar en la reacción de la demás gente cuando se enteran que esta persona posee una enfermedad que puede llegar a ser mortal, tanto para el cuerpo, la dignidad y el alma del paciente. Una persona que por cosas del destino estuvo expuesta al VIH, es un paciente que empieza a vivir un infierno en vida, por la enfermedad, la discriminación y los tratos denigrantes que puede recibir, esto se ve cuando en un servicio de laboratorio le pone la etiqueta a la prueba de Diagnostico (Dx) para el VIH, etiqueta que se nombra como una “ELISA” en lugar de “una prueba para VIH”, todos se acostumbran a los términos, a mantener en completo silencio ante la sociedad la situación del enfermo que día a día le toca vivir con una nueva vida, todo producto de la poca tolerancia y educación de la sociedad.

Tres noventas

Buscando una mejora en los sistemas de pedagogía social, en todos sus niveles, la OMS propone para el 2020 en cada país unas metas con miras al control de la epidemia de VIH/SIDA, las cuales se conocen como los tres 90, a saber en el primer paso la idea es alcanzar un 90% de diagnósticos, trabajo que no es fácil si pensamos en que los escenarios epidemiológicos, sociales y económicos de cada país son totalmente diferentes, para lograr esto no hay que perder el objetivo grande que es acabar con esta epidemia,  con cada paso que se logre podemos estar más cerca de ello. El trasfondo que nos cobija en este duro trabajo multisectorial es poder sentar las bases de un mundo más justo, más sano y equitativo, impulsando esfuerzos más amplios en materia de salud y desarrollo demostrando todo lo que se puede conseguir con la solidaridad mundial y algo muy importante, la colaboración de múltiples sectores sociales, donde se pueda hacer una labor médico paciente integra, que permita construir un trabajo desde diferentes puntos de vista con la participación no solo del personal de salud sino también del paciente y su entorno de apoyo.(1)

Para el siguiente 90, la idea es lograr que un 90% de los pacientes que conocen su estado serológico actual (Dx. Confirmado de VIH) estén en tratamiento antirretroviral (1), de forma continua, rigurosa, que nos permita asegurar una adherencia al régimen por parte del paciente, por eso, el punto clave desde el inicio es el apoyo que recibirá el enfermo, la buena base social y familiar para ayudar a sobrellevar la enfermedad, a fin de poder asegurar una efectividad del tratamiento y evitar resistencias al mismo.

Por último, en el tercer 90, se busca alcanzar de los pacientes con terapia farmacológica que un 90% llegue a supresión viral, o sea, que tenga una carga viral indetectable, obviamente no es tarea fácil, ya que los múltiples factores que influyen son duros de controlar, además que si observamos, para poder llegar al tercer 90 debemos haber cumplido muy bien con los dos primeros, esto es lo atractivo de la estrategia diseñada por la OMS, busca asegurar que se sigan unos lineamientos que son indispensables para poder erradicar la epidemia, cosa que a futuro le da una valor de seguridad al trabajo, pues si controlamos casi el 100% de los pacientes con una serología positiva para el virus, podemos llegar a impactar casi en el 100% de los infectados con un tratamiento eficaz, que le permita aumentar su sobrevida, evitar comorbilidades no solo oportunistas y poder pensar en hacer un trabajo mucho más personalizado con el paciente, enfocando la labor de forma multicentrica y compartida y así poder caer en una culminación perfecta, la supresión viral; como sabemos esto pone al paciente en un plano casi tan igual como en el que se mueven las personas no infectadas.

Es un trabajo largo y costoso, se debe ajustar según las capacidades de cada país, las potencias mundiales y los altos centros deben ayudar a las comunidades con más bajos recursos en el mundo, pues hay que recordar que las sociedades hoy en día son dinámicas y las fronteras son solo barreras políticas, las cuales no son respetadas por las enfermedades. En mi opinión podemos llegar a hablar de un 90 más, buscando que el 90% de la población mundial o por lo menos el 90% de las personas que rodean a un paciente  VIH+, estén completamente informadas de la mayoría de cosas relacionadas con el virus y la infección, pues la educación desde la sociedad, el paciente hasta el médico o investigador es la base para lograr buenos resultados en la ayuda al enfermo que en fin es la gran meta, el simple hecho de reducir la discriminación nos pone como médicos en un escenario más amable a la hora de poder abordar a un paciente con SIDA o VIH+, ya que lo vuelve dócil y receptivo a los obstáculos que debe empezar sondear.

Autor: Iván A. Bonilla, estudiante de Medicina VII Semestre en la Universidad Nacional de Colombia.

Referencias

90-90-90 Un ambicioso  objetivos de tratamiento para contribuir al fin de la epidemia del SIDA. ONUSIDA Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA.
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