Ventajas de la sangre sucia

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Pínchate un dedo (sin lanceta estéril ni nada, la vida hay que vivirla al límite), aprieta bien fuerte hasta que salga un líquido espeso y coloreado… ¿De qué color es? ¿A qué sabe? ¿Qué tiene de diferente? ¿Qué la hace tan especial?

Con bastante probabilidad será color rojo fuerte (si es de otro color no sé qué haces leyendo esto, vete a urgencias), no será excesivamente dulce (a no ser que te falle el páncreas, háztelo mirar) y será exactamente igual que la del resto de seres humanos de este planeta: plasma, hematíes, leucocitos, plaquetas, iones… de 4.5 a 6 litros que recorren metros  y metros de vasos a lo largo de todo tu cuerpo.  Sin embargo, pese a tener un hemograma digno de una persona joven y sana, desde que puse un pié en la universidad dejé de tener una sangre normal, al parecer ahora era una sangre sucia (y yo sin saberlo hasta ahora, fíjate tu).

>Pasa en todas las carreras y puestos de trabajo, el apellido cuenta, la sangre importa… y medicina no iba a ser diferente. Hijo de familia médica, los “inserte aquí el apellido en cuestión”, criados en un hogar con Sobotta, educados bajo la filosofía de Hipócrates, nacidos con un fonendo bajo el brazo, sangre limpia. En contraste con la otra mitad de la universidad, estudiantes que solo han pisado el hospital de pacientes, primera generación en la familia, más perdidos en la universidad que un pulpo en un garaje, sangre sucia.

Para bien o para mal no somos iguales, eso te queda claro a lo largo de los seis años de carrera. Sería muy fácil escribir sobre las ventajas que tienen los afortunados de sangre depurada, sobre lo injusto que es ir a prácticas y que se favorezca al hijo de “fulanito” antes que a un “don nadie”, pero eso ya lo sabéis de sobra. Y ganas no faltan, porque de vez en cuando te toca vivir una situación donde el favoritismo hace acto de presencia. Pero no es oro todo lo que reluce, así que aquí van algunas situaciones en las que tener la sangre sucia es una ventaja.

– Libros

Vale que en tu casa lo más parecido a un atlas de anatomía sea un libro de recetas para diseccionar correctamente el pollo,  que el único Grey de anatomía que te suene sea el de la serie de televisión y que cuando te enteraste de lo que costaban los libros de tu carrera fuiste a donar una parte de tu cuerpo a la ciencia. Pero no todo son penas y sufrimiento: si en tu casa no hay libros ¡pues habrá que conseguirlos! Aprenderás a hacer búsquedas bibliográficas desde el minuto 1, las bibliotecas serán tu segunda casa (casa llena de estudiantes con los que socializar), podrás escoger un libro según tus necesidades y luego no tendrás que tenerlo cogiendo polvo en una estantería ¡si es que son todo ventajas! Además, cuando decidas comprarte un libro lo harás en la última edición, basándote en opiniones de tus contemporáneos y experiencia propia…y lo mejor de todo, olerá a libro nuevo.

Especialidades a la carta

Tu abuelo, tu padre y tu hermano son médicos de familia. Tu tatatarabuelo era el médico de cabecera de Tutankamón por lo que a ellos respecta… y a ti, que siempre te ha apasionado la anatomía patológica tendrás que elegir la especialidad de la familia o resignarte a ser la oveja negra de la dinastía. ¡Eso como sangre sucia no pasa! Te guste lo que te guste será más que perfecto para tu familia y conocidos, de hecho lo más probable es que ni sepan exactamente en qué consiste tu especialidad. Tienes toda la carta para escoger a tu antojo.

– “Señores, tenemos un médico en la familia”

Al ser el primero de tu casa y el orgullo de la familia, pregonarán a bombo y platillo que su retoño es un cerebrito. Y automáticamente pasarás a ser la alegría de todas las conocidas de tu abuela. Da igual que estés en primero de medicina (y lo único que te suene de farmacología sea el ibuprofeno para la resaca) o que te hayas especializado en neurología,  eres médico y para ellos tienes que saber de todo. Problema que tengan, problema que te consultarán. Tu opinión es la que cuenta porque para algo eres el médico del barrio. Un gran poder que conlleva una gran responsabilidad.

– Trivial a la hora de comer

Si tienes la sangre limpia significa que vives entre médicos ¿y de qué se habla a la hora de la comida en una casa de médicos? Pues de medicina, no se sabe cómo, pero el tema siempre acaba derivándose al terreno hospitalario. Si vives con médicos estás en un examen constate de tus capacidades, conocimientos y opiniones del tema del día. ¡Un estrés! Pero si por el contrario en tu casa el tema de conversación se centra en deportes, política, la herencia de la abuela o el divorcio de la vecina del quinto, pues uno desconecta muy fácilmente mientras come. Nada de preguntas escabrosas, nada de ser la que menos sabe de la mesa… si sale algún tema médico, con un par de frases técnicas que pocos entienden está resuelto. A nadie le apetece hablar de las nuevas técnicas en la cirugía hemorroidal mientras degusta un buen plato. Además te viene bien para recordar que hay vida fuera de los apuntes.

– No hay comparaciones

Cuando tus padres son médicos y tu apellido suena en unas prácticas tienes que cumplir unas expectativas que suelen ser altas. Si tu padre es cardiólogo, no basta con
que en el examen tengas un aprobado, se espera de ti una buena nota (aunque la cardiología te produzca  una erupción).  Siendo sangre sucia esto tampoco te pasará. Nadie espera nada de ti y aunque esta frase suena muy mal de entrada, puede ser una suerte. Si sobresales, sobresales por ti mismo, vale que no sepan tu nombre el día uno, pero después de un par de semanas puedes ser el ojito derecho del profe. No estarás a la sombra de tus predecesores porque no los hay. Tú pones tus metas, tú marcas tu ritmo, tú eres la piedra angular de tu futura dinastía.

Sea como sea, lo de ser médico se lleva en la sangre. Sea limpia, sucia o mezclada, no es más importante que tu Rh o tu grupo ABO. Solo es la base de la que vas a partir, pero hasta donde llegues depende de ti y de tu trabajo. Recordad, el trabajo duro vence al talento cuando el talento no se está esforzando, y esta es una carrera de fondo.

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