“Una buena historia clínica solo puede elaborarse cuando existe una óptima relación médico-paciente”

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Medicina tradicional y su relación con la tecnología. Este dilema que marca el escenario actual del sector se dirimió en la Sala C del Complejo Especial de IFEMA Madrid este miércoles, 22 de noviembre, con la ponencia ‘Semiología en el siglo XXI: Equilibrio necesario entre la tradición y las nuevas tecnologías’. El discurso, emitido por el doctor Francisco Javier Laso Guzmán, autor de ocho libros, entre ellos títulos de referencia como Introducción a la Medicina Clínicay miembro del Servicio de Medicina Interna del Complejo Asistencial Hospitalario de Salamanca, se enmarcaba dentro de las múltiples actividades del XXXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y el XV Congreso de la Sociedad de Medicina Interna de Madrid-Castilla la Mancha (Madrid, 22-24 de noviembre).

Laso arrancó su discurso agradeciendo a Elsevier el “patrocinio altruista” de su ponencia, “una firma con la que guardo una íntima y dilatada relación editorial”. El doctor, que atesora 50 años de experiencia, quiso focalizar su charla a “los más jóvenes. A ellos corresponde no perder el humanismo en la Medicina” frente a los avances tecnológicos.

El doctor Laso trasladó a toda la audiencia reunida en la sala medio siglo atrás. Justo al momento en el que ofrecía consulta diaria en su propia casa, siete días a la semana. “Dos hechos han sido decisorios en los últimos 50 años para cambiar la Medicina para siempre: la aparición del scanner (diagnóstico por imagen) e internet, que ha facilitado el desembarco de las TIC en la salud, soportes y herramientas como ClinicalKey o Scopus, que facilitan enormemente el acceso a la información y a la bibliografía de una manera inmediata”.

Pros y contras de la tecnología

“Es indudable que la tecnología nos ofrece unos resultados más precisos y accesibles; con pruebas y diagnósticos de mayor finura”, pero en el ‘debe’ de este nuevo panorama, el doctor Laso señala dos elementos distorsionadores:

  1. El exceso de información del paciente: “la recibe por innumerables canales”
  2. Información basura: “el paciente se nutre de información sesgada y errónea en internet y llega a la consulta del médico diciéndole lo que debe hacer ‘porque lo ha leído en internet’. De esto también peca el propio médico”

Para el doctor Laso, estas técnicas diagnósticas más precisas también han traído un incremento sustancial del precio final del servicio, y ha provocado “una tendencia al despilfarro de unos recursos que no son ilimitados”.

Más humanismo médico

Desde su dilatada carrera, no deja de observar con cierta pesadumbre cómo el desequilibrio entre nuevas tecnologías y la esencia de la medicina tradicional se hace cada vez mayor. “Hoy en día el tiempo que debe dedicarse para elaborar una buena historia clínica parece excesivo”. Tal es el caso, que recordaba con cierta nostalgia la frase de Bernard Lown, el prestigioso cardiólogo y premio Nobel dijo en 1995: “La sangre del paciente va camino del laboratorio antes de terminar de hablar con él y mucho antes de ponerle una mano encima”. Para  el doctor, es vital aprovecharse de las enormes ventajas que ofrece la tecnología, pero siempre manteniendo la cercanía y el contacto con el paciente: “Hay una premisa olvidada: una buena historia clínica solo puede elaborarse  cuando existe una óptima relación médico-paciente (humanismo médico)”.  Al hilo de esta afirmación, reivindicó la frase del médico español, Carlos Jiménez Díaz: “…antes de la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación, el médico ha de efectuar la escuchación”.

Crisis de profesionalismo

El doctor Laso criticó de las nuevas generaciones de médicos “su falta de sacrificio y bohemia”. “Nosotros nos criamos con The Beatles, nos daba ese lado bohemio, y no nos importaba acabar nuestras guardias y continuar hasta las 3 de la tarde aprendiendo cosas en el hospital. Veo esa falta de profesionalismo y sentido vocacional en muchos residentes. Esa insatisfacción con la que hacen su trabajo cada día, más tarde o más temprano, recaerá sobre el paciente”. Pero no todo está perdido, aún se puede preservar el humanismo médico, convivir en armonía con la tecnología, aprovechándose de sus infinitas ventajas sin que dañe a la esencia de la medicina tradicional. Para ello, el doctor Laso enumeró una serie de medidas que podrían ayudar a este empeño. Entre ellas, destacamos:

Desde el Grado-Máster de Medicina:

-Énfasis en la enseñanza práctica

-Competencias transversales: empatía, humanismo médico, pensamiento crítico, profesionalismo

  1. Inculcar al alumno un espíritu detectivesco: un crimen (enfermedad), un asesino (virus, bacteria), una víctima (paciente). Buscar pistas, pesquisas, hacer preguntas y resolver el caso satisfactoriamente como haría un policía.
  2. Elegir bien las pruebas a realizar
  3. Alfabetización en salud al paciente

“La historia digital es un soporte de gran valor, al igual que las herramientas y aplicaciones nuevas. Pero no debemos olvidar la esencia de la Medicina; mirar al paciente cuando está en consulta y no a la pantalla del ordenador. Coger la mano del paciente, como dijo Van Leyden, es el primer acto terapéutico”.

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