Epilepsia

50 millones de personas que buscan salir de la sombra

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“A los 15 años y en pleno momento de desarrollo, tuve mi primera crisis epiléptica. Tras dos semanas en coma y más de dos meses ingresado en el hospital, mi entorno y mis hábitos de vida comenzaron a cambiar: algunos de mis amigos cambian de actitud e intentan esquivarme; las posibilidades de estudio se redujeron; y siempre que buscaba trabajo, obtenía la misma respuesta: NO. De un momento a otro, todas las puertas se cerraron frente a mí” Cristóbal (Asociación Amigos del Epiléptico de Badalona).

Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que 10 de cada 1. 000 personas en todo el mundo padecen epilepsia. Más del 90% de los casos se registran en países en vías de desarrollo donde la disponibilidad a servicios médicos y atención personalizada es muy reducida. Es así que quienes padecen este trastorno se ven obligados a llevar una vida increíblemente limitada. Si bien grandes personajes históricos como Dostoievsky, Napoléon y Van Gogh encontraron la forma de sobrellevar su enfermedad, no los casi 50 millones de afectados alrededor del mundo tienen la misma oportunidad.

Causas, factores y futuro

La epilepsia es un trastorno encefálico que se caracteriza por crisis periódicas e impredecibles causadas por el disparo rítmico de grupos grandes de neuronas (Purves, 2010). Debido a su alta frecuencia, el pensamiento moderno se enfoca en localizar el centro desde donde se originan las crisis y la forma en que la región afectada llega a ser hiperexcitable. La mayoría de las investigaciones sugiere que las crisis se desatan en focos (áreas pequeñas de la corteza cerebral) desde donde se difunden hacia otras zonas. De esta forma, las manifestaciones conductuales son muy variadas: pueden ir desde contracciones musculares leves, hasta la pérdida de la conciencia acompañada de convulsiones incontrolables.

Adicionalmente, la gama de factores tanto adquiridos como congénitos que influyen en el desarrollo de epilepsia dificultan una prevención o curación eficaz. Entre ellos, el daño cortical por traumatismo, los accidentes cerebrovasculares y el desarrollo de neoplasias o disgenesias congénitas son solo algunos ejemplos de áreas en las que aún se continúa trabajando. En cuanto se refiere a los avances en tratamiento antiepiléptico, el aumento de las sinapsis inhibitorias (que emplean GABA) o la pausa a potenciales de acción mediante la interacción con canales de sodio pertenecen a las estrategias farmacológicas desarrolladas para limitar el inicio de crisis. Medicamentos como la carbamazepina, el fenobarbital y la fenitoína son especialmente populares en la actualidad y se ha comprobado que pueden llevar a un éxito de entre el 60 al 70% de los pacientes.

De este modo, el 24 de mayo (Día Nacional de la Epilepsia en España) se ha convertido en un momento para reflexionar acerca de este amplio problema de salud pública. El informar y concienciar a la población acerca de este tipo de enfermedades es crucial para un desarrollo social integral efectivo. Es importante recordar que existe la posibilidad de mejorar la condición física en que un una persona con epilepsia se desarrolla y así pueda reintegrarse como un miembro activo de la sociedad. La falta de conocimiento y la escasez de recursos económicos son quizás los mayores límites para el progreso. Sin embargo, está en las nuevas generaciones mejorar su desempeño a futuro para erradicar los problemas actuales.

Autor: Stalin Cañizares Quisiguiña – Oficial Local del comité de Derechos Humanos y Paz AEM USFQ

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