Últimos avances en la Enfermedad de Alzheimer

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Aunque no existen datos exactos sobre la prevalencia de la Enfermedad de Alzheimer en España, los datos más fiables provienen de un estudio realizado por investigadores del Centro Nacional de EpidemiologíaCIBERNED y la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer Fundación CIEN-Fundación Reina Sofía (UIPA), liderado por el Dr. Jesús de Pedro, y publicado en la revista BMC Neurology en el año 2009, en el que se estima que en España existen unas 600.000 personas afectadas por demencia, de las cuales, aproximadamente 400.000 padecen la Enfermedad de Alzheimer.

Para hablarnos de los últimos avances en el tratamiento de esta enfermedad, hoy contamos con la experiencia del Dr. Miguel Medina, director científico adjunto de CIBERNED, quien destaca que “la principal línea de investigación en Alzheimer se centra en la detección precoz, lo que permitiría desarrollar tratamientos más eficaces en fases tempranas y que puedan, no sólo tratar sus síntomas, sino modificar el curso de esta enfermedad”.

“En ese sentido –explica el Dr. Medina- la búsqueda de nuevos biomarcadores, especialmente en sangre, y la validación de los ya disponibles a través de las técnicas de neuroimagen o de análisis de líquido cefalorraquídeo, serán áreas de investigación extraordinariamente activas en este campo”.

Hasta el momento, y “a pesar de recientes y sonados fracasos en el desarrollo clínico de nuevos tratamientos para la Enfermedad de Alzhéimer”, los ensayos clínicos han permitido avanzar significativamente en el conocimiento de esta dolencia. De hecho, “el avance más importante ha sido, sin duda, el reconomiento de que comenzamos a detectar cambios en el cerebro diez o quince años antes de que se observe ningún tipo de síntoma clínico”, explica el experto.

Este hecho ha generado un gran interés por la búsqueda de biomarcadores de detección precoz, los cuales se agrupan en dos grupos: bioquímicos y de neuroimagen. Los primeros se basan en la determinación de péptido amiloide y de proteina tau en el líquido cefalorraquideo tras una punción lumbar. Y los análisis por neuroimagen representan un método no invasivo que se puede realizar a través de resonancia magnética para medir diversos parámetros en el cerebro, o con técnicas de PET, en las que se inyecta un trazador para observar los depósitos anormales de péptido amiloide en el mismo.

“Estamos asistiendo a una gran labor investigadora para poder trasladar el uso de estos biomarcadores a la práctica clínica común, así como para desarrollar potenciales biomarcadores, detectables especialmente en sangre”, señala el doctor. Por medio de estos parámetros se pretende establecer un perfil de riesgo que permita realizar un diagnóstico precoz y el desarrollo de nuevos tratamientos en fases tempranas o preclínicas.

Finalmente, no queremos cerrar este post sin hablaros de los recientes avances en la determinación de factores de riesgo genéticos, epigenéticos y ambientales, como el estilo de vida, la dieta o la actividad intelectual, entre otros, los cuales seguirán teniendo un papel relevante en las investigaciones de los próximos años. “Tampoco me gustaría dejar de señalar las distintas iniciativas puestas en marcha en Estados Unidos, en las que se ensayarán diferentes abordajes terapéuticos de prevención, fundamentalmente posibles vacunas frente al péptido amiloide”, concluye el Dr. Miguel Medina.

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