Supresión de la evaluación continua

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Hace unos meses el Claustro de la Universidad de Sevilla, a través de una comisión específica como es la Comisión de Proyectos Normativos, emprendió una reforma del Estatuto de la Universidad de Sevilla (EUS) y del Reglamento General de Actividades Docentes (RGAD), dos normativas que afectan de manera especial a la docencia.

Esta reforma pretende cambiar las opciones del alumnado a la hora de ser evaluados. Actualmente, los sistemas de evaluación de las asignaturas se basan en actividades de evaluación continua y exámenes parciales o finales, es decir, existe tanto la evaluación continua como la final.

El artículo 55 del Estatuto de la US dice: “los sistemas de evaluación contemplarán la posibilidad de aprobar una asignatura por curso de manera previa a la prueba final, caso de que lo hubiere”. Esto quiere cambiarse, de manera que el “contemplarán” pase a ser un “podrán contemplar”. Los estudiantes entendemos este cambio como muy negativo ya que elimina la obligatoriedad de ofrecer un aprobado por curso, es decir, la evaluación continua completa sin necesidad de presentarse al examen final. Por otro lado, esta reforma también atenta contra la evaluación alternativa ya que perdemos el derecho a elegir el sistema de evaluación, final o continua.

La evaluación continua no es eliminada por completo sino que se reduce hasta, mínimo el 30%. Esto quiere decir que los profesores tienen la obligación de que, al menos, un 30% de la calificación final de una asignatura se obtenga por evaluación continua. El problema es que actualmente los profesores tienen la obligación de ofrecernos el 100% como ya se ha explicado antes (aprobado por curso), de manera que lo que hacen es reducir la evaluación continua.

Desde que se planteó la reforma, el Consejo de Alumnos de una Universidad de Sevilla (CADUS) ha estado trabajando para evitarla. En 4 ocasiones distintas el pleno de este mismo órgano se ha posicionado en contra de la reforma y se han presentado numerosas enmiendas.

Como ya se ha dicho, la CPN es la encargada de debatir la reforma y decidir qué se lleva al Claustro. En esta comisión hay una minoría de estudiantes, siendo sólo 4 de las 15 personas que la forman. Además, es una reforma que se pretende aprobar por un Claustro en el que la representación del sector C1 (estudiantes de grado) es muy débil, ya no sólo porque nos corresponde únicamente el 30% de las plazas sino porque de éstas están cubiertas un tercio nada más. Esto se debe, principalmente, a que muchos compañeros han acabado la carrera y demás situaciones que hacen que pierdan su papel de representante. Ante esta situación, llevamos mucho tiempo pidiendo elecciones parciales para poder rellenar nuestras plazas ya que cumplimos con los requisitos para que se den, aunque parece que esto no es suficiente para concedernos las voces que nos corresponden en este órgano.

Ante esta situación consideramos que esta reforma que se nos propone es ilegítima ya que no se ha contado para nada con la opinión del alumnado, que es el colectivo más afectado de la misma. No sólo es que no se nos haya querido escuchar en un principio sino que, cuando hemos intentado dialogar, también se ha hecho caso omiso.

Son estas circunstancias las que empujan al Pleno del CADUS a convocar una concentración a las puertas del Claustro el pasado día 11 de diciembre.

La concentración tenía como objetivo concienciar a los claustrales de otros sectores de la oposición radical de los estudiantes a lo que consideramos como la muerte de la evaluación continua y del derecho a elegir. Pese a las mentiras que desde rectorado se han vertido contra la comunidad estudiantil, fue una concentración pacífica en la que mis compañeros se situaron delante de las puertas del Claustro, lo que tuvo como consecuencia que los claustrales no pudiesen acceder a él. De esta forma, llegó la segunda convocatoria de la sesión y pasó, sin que llegasen a quórum.

Teóricamente en ese momento se tendría que haber desconvocado el Claustro, pero no fue así. Finalmente, aprovechando un fallo en la seguridad, algún compañero consiguió acceder al interior del salón en el que se tendría que haber llevado a cabo el Claustro y se vieron obligados a suspenderlo.

Tras la decisión, el rector decidió dirigirnos a los estudiantes unas palabras, palabras a las que nos habría gustado responderles como hizo él, delante de todos. Desgraciadamente, decidió no quedarse a escucharlas.

Esta pequeña victoria no quiere decir que hayamos podido parar la Reforma, ya hay nueva fecha para la celebración de esta sesión del Claustro y para las votaciones. Tendremos que seguir luchando para evitar que precaricen, aún más, la enseñanza pública y conseguir que sea como siempre debería ser, de calidad. Para esto, no tenemos más remedio que hacer que nos escuchen.

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