‘Síndrome Cásper’ o el verano del estudiante de Medicina

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Como ya anunciaban los del Dúo Dinámico en sus canciones, “El final del verano llegó y tú…” ¡Y tú, estudiante de medicina, sin pisar la playa!

¿Pero cómo puede ser que todo el turismo que hayas hecho estas vacaciones, se resuma en ir de la biblioteca a la cafetería y de la cafetería a casa? ¿Tú te crees que eso es vida? (Y eso por no hablar de los que ni siquiera salen para ir a la biblioteca y se encierran los 3 meses en su bat- cueva, esperando a que sus madres les pasen la bandeja de la comida y de la cena por debajo de la puerta) Si es que…

Luego pasa lo que pasa, que vuelven los amigos de sus escapadas a Menorca, a Gandía, a Tarifa… y tú, a su lado, tienes la misma pinta que el de la película Powder. Vamos, que en este nuevo curso, lo mismo te confunden con uno de los cadáveres de Anatomía.

Sabemos que estás muy pero que muy entregado a la carrera, que no piensas en otra cosa, que tampoco duermes, que sueñas con los exámenes y los apuntes, pero también es saludable, de vez en cuando, estimular un poco la melanina… ¡Luego nos quejaremos de que se nos queda cara de libro!

Como tú bien sabrás ya (después de tanto estudiar es lo mínimo que se espera de ti), tomar el sol fortalece el sistema inmunitario, reduce la presión sanguínea y hasta mejora el estado de ánimo, así que concédete una tregua y el próximo fin de semana acércate a la costa y deja que te sople en la cara, un poquito, la brisa del mar. (Vaaaale, y dejamos que te lleves los apuntes en la maleta.)

Y si no nos crees, mira qué bien le ha venido, la escapada, a esta chica de la foto 😉

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