Medicina: 6 años de Locura

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Desde el momento en el que decidimos entrar en la carrera de Medicina (hasta que finalmente entramos), existe un período de total y absoluto desconocimiento de lo que nos espera a lo largo de la carrera.

Si bien es cierto que todos tenemos las típicas impresiones generales: que es muy difícil, que estarás toda la vida estudiando, que habrá momentos buenos y malos, que merece la pena, etc…Hasta que no lo vives en tus propias carnes, no sabes de verdad lo que vendrá.

Con esta entrada os contaré las típicas sensaciones que tiene un estudiante de Medicina a lo largo de los seis años de carrera, basándome en una camiseta diseñada por Kukuxumusu, que expone bastante bien la evolución. Espero que os guste y que sobre todo, comentéis vuestras propias sensaciones, a lo largo de esta larga e intensa aventura médica.

PRIMERO: acabas de llegar y de empezar, estás ilusionado, conmocionado por empezar la carrera de tus sueños. Todo te parece mágico, increíble, sorprendente. Tu primera disección, saber cómo funciona el cuerpo humano gracias a la fisiología, ver células y sus componente en histología, los primeros retazos de clínica… ¡wow! Una enorme sonrisa en tu cara, felicidad es lo que sientes al llegar y cursar primero de Medicina…incluso cuando terminas tus primeros exámenes (que te parecen imposibles).

SEGUNDO: ya no eres un novato. Echas la vista al año anterior y empiezas a aprender de tus posibles errores, te vuelves más crítico con lo que te rodea, buscas y quieres más, mucho más. Las asignaturas se complican, algunas incluso se parecen o son una ampliación de las de primero (lo que te descoloca un poco). Aún así, sigues enamorado de todo lo que aprendes.

Seguro que aparece alguna asignatura, profesor, prácticas que se te atraviesa, es normal…no todo es de color de rosa. Ya tienes tu grupo de amigos formado lo cual te ayuda aún más a estar cómodo en la carrera, llegan las primeras salidas “médicas” con la gente de tu clase, los primeros debates y trabajos en grupo. Por encima de todo, sois compañeros y la cordialidad es tu mejor aliada en esta carrera de sonrisas y lágrimas.

TERCERO: te estás empezando a convertir en un auténtico estudiante de Medicina. Las asignaturas se vuelven aún más complejas. Tochos y tochos de apuntes “infumables” que te hacen volverte loco. Te das cuenta de que algunas cosas…fallan en la universidad, que no todo es tan bueno y que se pueden mejorar muchas cosas.

La tensión aumenta, el trabajo se acumula, los exámenes te ponen irascible. Necesitas terminar ese horrible año…seguro que el siguiente será mejor. Quieres empezar a hacer prácticas, quieres interactuar con pacientes, quieres plantarte la bata un rato y aplicar lo aprendido en los libros. Tranquilo, estas a punto de terminar el primer ciclo y pasar al siguiente nivel.

Es un año importante, duro, pero sigue siendo uno de los mejores de la carrera. En algunas facultades toca elegir hospital docente, una decisión que marcará el resto de la carrera y que supondrá un cambio completo que te sentará estupendamente, ya verás.

CUARTO: mentalmente estás empezando a estar algo cansado. Cuando pensabas que “la cosa” no se podía poner más difícil, llega cuarto y supera con creces a tercero. Al menos tienes la tabla de salvación en el hospital: ¡tus primeras prácticas puramente clínicas y quirúrgicas!

Pero las prácticas también suponen tener menos tiempo para estudiar, suponen llegar cansado a casa e incluso frustrado. Tus responsabilidades futuras se empiezan a vislumbrar, te empiezas a sentir “médico” con todo lo que ello supone, lo que añade un plus de responsabilidad y de tensión.

Hay muchos días que te dan literalmente, ganas de llorar. Puede que incluso tengas días de desmotivación o que tengas dudas existenciales. En este año, lo mejor que puedes decirte a ti mismo es: “si ya llegué hasta aquí, es por algo. Vamos a por lo que queda”. Tu familia, tus amigos, tus compañeros serán el mejor bastón en el que puedas apoyarte. Todos estáis en el mismo barco, pide ayuda si te estás ahogando o ayuda a alguien a la deriva. Juntos podemos.

QUINTO: el cansancio después de 5 años se hace patente. La cabeza está a punto de hacerte “boom”. Si cuarto era chungo, quinto no se queda atrás. Asignaturas complejas entremezcladas con otras que parecen fáciles y no lo son. Una gran desmotivación, una mayor carga de prácticas, trabajos, responsabilidades. No sabes muy bien cómo afrontar esta situación.

No todo es negativo, estás a punto de terminar. Echando la vista atrás, ves con ilusión todo lo que has conseguido. Estás en el curso donde (se supone) aprendes lo que resta de la Medicina básica que debes conocer. Aunque, habrá días que te preguntarás a ti mismo ¿qué pasaría si me dejasen sólo en el hospital?

Empiezas a vislumbrar el final de esta locura, ya más o menos sabes lo que te gusta y lo que no,tus opciones y sobre todo…que en breve serás médico y tendrás que empezar a prepararte algo que parecía muy lejano, pero que ya llega: el MIR. Tanto agobio puede darte ganas de…vomitar o de echarte las manos a la cabeza.

SEXTO: ¿no querías prácticas? Pues ahí las tienes. Prácticas por un tubo, de todo lo habido y por haber en Medicina. Lo mismo un día estas en interna, que a la semana siguiente en radiodiagnóstico y a los dos días, en Otorrino. En este año, la parte teórica será tu responsabilidady deberás aplicar todo lo que has aprendido en los años anteriores.

Te sentirás abrumado, algo “acojonado”, pequeño e insignificante. Habrá también días en los que sentirás que todo ha valido la pena, que sentirás cuan feliz te hace esta profesión, que se te encogerá el corazón ayudando a otro ser humano. En unos meses…la vida de esas personas, probablemente esté en tus manos.

Pero, lo peor de todo es lo que se te viene encima: la muerte o también conocida más suavemente como examen MIR. Una prueba donde te juegas todo a una carta, donde se decidirá qué especialidad podrás elegir, de qué trabajarás el resto de tu vida muy probablemente. Recuerda que los últimos metros de una carrera de fondo, siempre son los más difíciles. Así que, aunque estés exhausto y “medio muerto” aguanta, vas a ser médico.

¿Recuerdas cómo te sentías en primero? ¿Cuales son tus sensaciones actuales como estudiante de Medicina? ¿Cuál piensas que es el curso más duro de todos? ¿Coinciden estas impresiones con las tuyas? Nos gustaría saber tu opinión compañero.

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