La nota de corte: ¿estamos ante un filtro justo para el estudiante?

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Muchas habrán sido las personas que como a mí, os han felicitado por vuestros doces o treces en la PAU, esas altísimas calificaciones que os permitieron, en su día, acceder a la carrera con la que soñábais, o, por el contrario, nota de corte mediante, os obligó a conformaros con otra que tal vez no era lo que habíais esperado para vuestro futuro, pero que, sin embargo, ha terminado siendo vuestra pasión o medio de vida.

Pues bien, yo ahora que estoy en primero de medicina en la universidad de Oviedo y tras “perder” varios años de mi vida intentando entrar, me pregunto: ¿Es la nota de corte resultante de PAU un filtro justo y realmente objetivo? Mi respuesta, claramente, es NO.

No os cuento nada nuevo si os digo que el Ser Humano posee varios tipos de inteligencia, entre los que encontramos los siguentes: inteligencia lógica, inteligencia lingüística, inteligencia corporal, inteligencia musical, inteligencia espacial, inteligencia naturalista, inteligencia interpersonal e inteligencia intrapersonal. Muchos de estos tipos de inteligencia son cruciales para el desarrollo del desempeño de una profesión sanitaria. Por ejemplo, la inteligencia espacial, que consiste en la capacidad de un individuo de generar imágenes tridimensionales en su cabeza (fundamental para el estudio de la anatomía) o la inteligencia interpersonal que nos permite relacionarnos con los individuos de nuestro entorno de forma óptima.

Viendo esto, cabría esperar que nuestros estudiantes de medicina, enfermería o fisioterapia, con sus elevadas notas serían expertos a la hora de resolver problemas de lógica aristotélica o tendrían una visión espacial impecable, sin embargo no es así, ni mucho menos.

Hablando con algunos de mis compañeros sobre su PAU, algunos afirmaron de forma categórica “yo no hice filosifía porque es muy dificil de entender y estudiarme la historia con comas me resulta mucho mas facil, no tengo que pensar”.

Bien, esto no sería un problema si estuviéramos hablando de estudiantes de historia del arte. Pero eso no es asi ¡somos estudiantes de ciencias de la salud! Estudiantes que, en un futuro muy proximo, tendremos que enfrentarnos a problemas reales que no estarán en un libro y que requerirán que pensemos con lógica y no como si de enciclopedias nos tratáramos.

Y yo ahora pregunto: ¿Qué relación tiene mi capacidad de hacer un análisis sintáctico para luego emitir un diagnóstico? Algunos dirán a la hora de leer esto que es una forma de establecer un baremo justo. Sin embargo, eso no es así, ya que nada tiene que ver esto con mi visión espacial o mi razonamiento deductivo y yo mismo soy una prueba de ello ya que si bien no entré con 18 años, a mis 21 no encuentro ningún tipo de problema para seguir las clases de mis profesores, a pesar de no haber sacado nuca un sobresaliente en historia de España.

Voy además a romper una lanza a favor de los varones de 18 años que, año tras año, se ven superados en sus notas por las mujeres (en su gran mayoría).

Hay una serie de estudios realizados en los países nórdicos que nos relatan una sutil diferencia en los hombres y las mujeres a esta edad, y es que el desarrollo cognitivo de los hombres tarda un poco más en desarrollarse de forma completa, lo cual podría ser el factor responsable de la diferencia de hombres con respecto a mujeres en las carreras con notas de corte.

Esto, que a nosotros nos parecerá raro, se ha tomado como cierto y ahora llevan a cabo un sistema de evaluación distinto que va desde el primer curso de su etapa escolar hasta su prueba de acceso y, los resultados son que las carreras con límites de plaza tienen el mismo porcentaje (aproximado) de mujeres que de hombres.

Bajo estos datos ¿Es realmente nuestro sistema objetivo y justo para cara profesión o deberíamos de replantearnos premiar al que recita las lecciones como un loro y buscar pruebas específicas para cada rama del conocimiento?

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