Introspección: Estudiando Medicina en Bulgaria

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Junto con la ropa, en mi maleta hay un fonendo y una bata blanca. No, no me voy de turismo. Tal vez me vaya de “vacaciones”, pero estarán manchadas de blanco hospital.

Pues sí, este verano he tenido la increible oportunidad de irme, gracias a IFMSA-SPAIN, a un intercambio de investigación en Sofía (Bulgaria) durante el mes de agosto. Al principio, cuando dices el nombre del país a tus familiares y amigos te suelen preguntar “¿por qué ése?” con cara de intriga. Mis circunstancias en particular las relataré más adelante.

Nada más llegar allí, me hice la misma pregunta “¿por qué elegí esto?”.

Desde las señas al hablar, hasta el alfabeto es distinto. Cuando quieren decir “No” asienten con la cabeza y cuando quieren decir “Sí”, niegan.

Los tres primeros días tuve que adaptarme a la situación con terapia de choque. Mi persona de contacto allí me ayudó a sacarme la tarjeta de transporte mensual y me enseñó el camino al centro con bus y metro, y visitamos las partes más turísticas de la ciudad.

Poco a poco fueron llegando más estudiantes de Medicina a la residencia: de Armenia, Túnez, Croacia, Rumanía, Portugal, España (¡Éramos 5!)… ¡hasta de China! En estas situaciones son en las que realmente te das cuenta de la importancia del inglés como única lengua común a todos.

Pero no todo iba a ser turismo. Llegó el primer día “laborable” y con ello, nuestro camino al hospital: 1 hora de autobús, metro y otro autobús para ir desde Studenski Grad (o Ciudad Universitaria) hasta el hospital asignado. En mi departamento éramos 6, por tanto, los viajes se hacían amenos. Después de que nos presentaran al Jefe de departamento empezamos nuestro programa.

Preguntando, nos dijeron que la sanidad allí era pública, pero pronto pudimos comprobar cómo una prueba para la intolerancia a la lactosa costaba 50 levas (25€ al cambio) ya que, si no estabas hospitalizado, cualquier prueba médica se realizaba previo pago.

¡Bendita lenta, farragosa y gratuita sanidad española! Tras la primera semana, el tiempo pasa volando. Empezabas a cogerle cariño a tus compañeros y aprendías muchísimas cosas en el hospital. Recuerdo una vez que en el departamento de Nefrología vimos una ecografía abdominal de una mujer a la que, gracias a su insistencia, le habían detectado una aguja, remanente de una episiotomía realizada hacía 2 años. No creo que lo vuelva a ver en España nunca.

También es maravilloso, que 30 estudiantes como tú te cuenten de primera mano las características sociales y culturales de sus países, cómo es su sistema educativo, la sanidad, la religión… Es impresionante la cantidad de experiencias que puedes vivir en un mes.

Yo, además, tuve la suerte de caer en un país donde había un plan social nacional, en el que se organizaban excursiones los fines de semana para visitar otras ciudades, así como un plan social local en el que podías hacer actividades tan diversas como jugar al paintball o al “Amigo Invisible”.

De verdad que, aunque seáis las personas más tímidas del mundo y os aterre salir de vuestra zona de confort, si tenéis la oportunidad de vivir una experiencia así, no la desaprovechéis jamás.

¿Y por qué Bulgaria?

Los que estéis familiarizados con las Asociaciones Locales de IFMSA-SPAIN ya lo sabréis, pero para los que no:

En España hay 21 facultades con una Asociación (o Comité) Local. Éstos se encargan de realizar actividades en la facultad (charlas, talleres…) que dan una serie de puntos por ayudar a organizarlos o asistir. Con estos puntos, durante los meses de Octubre-Noviembre se realiza una subasta de intercambios en la que, la gente que más puntos haya obtenido a lo largo de los años en que ha estado inscrito en la asociación, tiene prioridad de elección.

Yo tuve la suerte de conocer mi Asociación Local durante el día de bienvenida del primer curso, en mi facultad, gracias a un chico que era coordinador de una comisión, que nos enseñó, a mí y a dos amigas, la facultad  y su despacho. Así, pues, en los siguientes días me “alisté” y reuní los suficientes puntos como para poder elegir el último intercambio de investigación que quedaba disponible.

(Si queréis más información sobre IFMSA-SPAIN, visitad su página web)

Conclusión

Preparando el viaje, pensé varias veces que me arrepentiría de haber elegido un país cuya lengua no conocía y que era tan diferente al mío. Pero cuando ahora pienso en la inconcebible aventura que he vivido durante este último mes, se me ponen los pelos de punta.

Realmente, os invito a que lo intentéis. Porque, incluso aunque no logréis el intercambio, al menos tendréis la oportunidad de ser personas de contacto en vuestra ciudad y vivir una experiencia muy parecida a la mía, desde vuestro nido. Además, las actividades que organizan estas asociaciones, al margen de que den puntos o no a cambio de realizarlas, son tan tan interesantes, a nivel formativo, que las plazas vuelan.

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