Confesiones de una estudiante de Medicina mediocre

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Soy una “Bolona” de primera generación, una cobaya a efectos prácticos, y así lo he sido durante mis seis años de carrera hasta la fecha. Cuando entré, ese día glorioso en el que no sabía dónde narices me metía, me topé con el nuevo plan de frente. Tranquilos, no voy a desarrollar ahora la chapucita que ha sido este plan de estudios (eso daría para un mes de artículos y obviamente variaría según la universidad).

Voy a dejarlo claro desde ya: yo, Silvia Romero, con una nota muy por encima de la media de selectividad, entré en tercera convocatoria, a final de septiembre y en una universidad que estaba a más de 700km de mi casa. Yo soy uno de los “no suficientemente buenos” alumnos para optar a estudiar esta carrera. Yo estoy repitiendo un año. Yo he tenido que acudir en más de una asignatura a una segunda matrícula. Yo no tengo un expediente deslumbrante. Yo no soy especialmente inteligente y me cuesta horas en vela sacar una nota decente. Y yo estoy empeñada en acabar la carrera y ejercer (aunque sea ya por co***es).

Un dato: tener mejores notas no te hará mejor médico, sino mejor estudiante.

El caso es, señoras y señores, que al parecer somos demasiados médicos, las universidades están a reventar, en los hospitales no entramos y habría que ir pensando en reducir el número de estudiantes que entran a formar parte de ésta nuestra comunidad (¡agárrate las bragas Mariloli!). No lo digo yo, pero al parecer se ha planteado bajo las siguientes premisas:

  • Evitar que cuando terminen no tengan trabajo y se vayan fuera.
  • Evitar las masificaciones en las clases, laboratorios, prácticas…
  • Mejorar la atención por parte del profesor a un menor número de alumnado.

Lo sé, es para tirarse de los pelos. Pero por si acaso hay alguna persona que pueda ver viable esta solución (de todo tiene que haber en la viña del Señor) voy a intentar aclararle los errores de esta nueva idea brillante. (Yo no sé cómo se las apañan, entre Bolonia, la troncalidad y esto…están tan sembrados de genios que se les desbordan las grandes ideas).

Punto número uno, NO SOBRAN MÉDICOS, sobran políticos, marcas de agua mineral, opciones en mi lavadora, gente homófoba…pero ¿médicos? ¿Personas cuyo sueño es no tener vida personal en para salvar a otros? ¿Es en serio? Os animo a dar una vuelta por cualquier hospital (la especialidad que más rabia os dé) o consulta, y echarle un vistazo a las listas de espera. Faltan no solo médicos, sino personal sanitario en general. Si no hay más no es porque no hagan falta, sino porque poca gente está dispuesta a trabajar gratis. Y por ende se van fuera a buscar lo que en nuestro país no encuentran. La raíz del problema no es un exceso de médicos, sino un exceso de recortes en el presupuesto sanitario. Además si se van fuera ¿cuál es el problema? Qué pasa, que si no nos los quedamos para curarnos a nosotros no los formamos ¿o qué? Y por si fuera poco ¿es que acaso somos la única carrera cuyos licenciados tienen que pillar la maleta y escapar de la cola del paro?

Punto número dos, sí las clases están masificadas pero no en medicina, sino en CUALQUIER CARRERA. Y todo hay que decirlo, conforme pasan los años y los profesores pierden calidad y vocación de enseñar, las clases se desmasifican a una velocidad pasmosa. En lo referente a las prácticas es tan fácil como dividir por secciones el alumnado o aumentar el número de profesorado. De todas formas seamos sinceros, poco hay en las prácticas fuera del hospital que sea de excesiva relevancia para un médico… y si se tiene que compartir microscopio ¡pues se comparte! Que también hay que saber trabajar en equipo y con los medios justos.

Y punto número tres, a más médicos hay mayor COMPETITIVIDAD del servicio. Mejores formados estarán y más se desvivirán por sus pacientes. Si no tienes a nadie que te inspire a ser mejor y a superarte es muy fácil acomodarse y caer en la monotonía. A ver si se meten en la cabeza de una vez que no necesitan recortar el número de estudiantes que accedan a esta carrera, la criba ya la hacen cada año entre ellos subiendo la nota de corte año sí y año también (lo que yo les decía, competitividad).

Con toda esta parrafada lo que os quiero transmitir, aparte de los anonadada que me dejan siempre estas innovadoras ideas, es que ni existe un exceso de estudiantes ni existen los estudiantes de medicina mediocres (esto es una contrariedad en sí misma). Si sois de los que habéis tenido la suerte de pasar limpios en todo y la genética os ha dotado de un cerebro colaborador, olé por vosotros. Pero si sois de los que desde el principio os ha costado y os habéis llegado a sentir inferiores al resto de mentes privilegiadas, no os preocupéis: se puede ser muy listo pero muy mal médico y viceversa (y os lo digo con experiencia). Los recortes que se proponen con esta nueva idea cribarían el acceso de estudiantes con notas un tanto más bajas (hablamos de centésimas en selectividad) a estudiar la carrera de sus sueños y lo harían sin ningún derecho.

No quiero acabar este post sin recordaros las palabras de Letamendi: “El médico que solo medicina sabe, ni medicina sabe”. Puede que no sea lo vuestro hacer test o memorizar fármacos, pero quizá tendréis empatía, intuición, determinación, conocimiento de trabajo duro… Vosotros, los estudiantes de medicina mediocres que no habríais podido estudiar esta carrera de haberse aplicado las nuevas premisas, estáis acostumbrados a fracasar y reintentarlo las veces que haga falta, a que las cosas no sean fáciles de entrada, a que hagan faltas muchas horas de trabajo para conseguir un buen resultado…vosotros, mediocres, seréis médicos sin exceso de ego, sabréis lo que es no tener vacaciones (porque para vosotros el verano solo tiene una semana después de los exámenes de Septiembre) y lo más importante, sabréis más cosas que solo medicina.

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