Cómo nos afecta el estrés postvacacional y 5 pautas para vencerlo

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El síndrome postvacacional es un término referido a la ansiedad o estrés surgido ante la readaptación a las tareas laborales o escolares. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el 30% de la población sufre esta patología. Aunque es un síndrome difícil de clasificar, ya que sus síntomas no se definen mediante un patrón estándar. Este no afecta igual a todo el mundo, puesto que hay personas más flexibles con una adaptación mejor a los cambios u otras que son más propensas a sufrirlo.

El estrés es un proceso normal de adaptación a las demandas del ambiente. Si hemos de adaptarnos a situaciones nuevas experimentamos una serie de cambios a nivel físico, mental o cognitivo o conductual. El problema de estos cambios mencionados es que no se puede mantener ese ritmo indefinidamente, ya que el estrés produce muchísimos trastornos: enfermedades coronarias ante la elevación de la presión cardíaca (muchas veces sumados a factores de riesgo como la obesidad, el consumo de tabaco, alcohol, etc.), enfermedades en la piel como acné, caída del cabello, sudoración excesiva; problemas digestivos (colon irritable, náuseas, diarreas, dolor abdominal, etc.) y, sobre todo, problemas mentales. Son diversos los estudios que muestran el estrés como causa o empeoramiento de dolencias neurológicas como las cefaleas, epilepsia o trastornos del sueño.

Para intentar evitar las situaciones del estrés provocadas por la vuelta a la rutina, se recomienda seguir alguna de las siguientes pautas, aunque si los síntomas que se sufren son ocasionales y empiezan a empeorar se recomienda que se trate por un médico o psicólogo.

  • Empezar gradualmente con la intensidad del trabajo, para no agobiarse demasiado pronto, intentando empezar por las tareas más livianas.
  • Aprovechar los horarios de descanso y desconectar, realizar otra actividad diferente o relacionarse socialmente.
  • Dormir alrededor de ocho horas diarias, manteniendo un horario regular al acostarse y levantarse.
  • Comer adecuadamente y si es posible, realizar ejercicio físico diario o frecuente.
  • Mantener una actitud activa y realista y aprender a relajarse.

La prevención del estrés al que estamos constantemente sometidos no solo nos ayudará con el bienestar personal, sino que nos evitará un sinfín de trastornos que son producidas a raíz de este agotamiento, caracterizado ya como “la enfermedad del siglo XXI”.

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