Prevención de enfermedades entre los estudiantes universitarios

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“Si el personal sanitario se lavara las manos regularmente durante su jornada de trabajo, se evitaría cada día en todo el mundo 1,4 millones de casos de infecciones adquiridas en hospitales por día”.

Organización Mundial de la Salud.
Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente.

Aunque no os lo creáis, y a veces cuesta creérselo, los estudiantes de Ciencias de la Salud que estemos en un ámbito hospitalario también somos personal sanitario.

No, no somos ficus, como diría Javier Sánchez, de ‘Reglas Médicas’ (aunque a mí me estén saliendo hojitas en vez de canas); y como parte funcionante del hospital, deberíamos poder intervenir en el tema de la prevención de enfermedades de forma activa.

Aunque la realidad suele ser otra.

¿Quiénes de nosotros no nos hemos ido a cafetería a desayunar con la bata puesta?

Esa misma bata que tiene bacterias suficientes como para llenar una caseta y hartarse a rebujito en la Feria de Sevilla.

Esa bata que ha pasado por Gine, Infeccioso, Interna y UCI; esa bata que alguno no lava desde que se la llevó al Anatómico un bonito día de primero de carrera.

¿Os imagináis estar poniéndoos la misma camisa día sí día también durante semanas?

Seguro que eso no lo hacemos. Y si lo hacéis… bueno, si lo hacéis no tengo palabras para expresar lo que siento.

Ya ni hablemos de pasear los zuecos sanitarios por los alrededores del hospital. Con esa suela otrora impoluta podríamos llevar a cabo terrorismo biológico.

Muchos diréis, “pero no es lo mismo una bata que la ropa que llevas puesta, que viene de fuera”.

Pues bien, suponiendo que viniera de dentro (¿el interior de tu casa se considera dentro o fuera?); llegamos al espinoso tema de las Infecciones Nosocomiales (IRAS, según algunos autores, porque dan mucha rabia).

En los hospitales, alrededor de un 8% de las infecciones están relacionadas con la asistencia sanitaria; entre sus causas, la más frecuente tiene que ver con el personal sanitario.

Otro de los problemas que se puede observar es el del lavado de manos. Precisamente el 5 de Mayo fue el día Internacional del Lavado de Manos. ¿Sabíais que tenemos que lavarnos las manos antes de ver a un paciente durante aproximadamente medio minuto con la solución hidroalcohólica? Medio minuto… no parece mucho, y sin embargo, lo máximo que yo he podido observar ha sido una friega de 5 segundos.

El problema está en que lo que observamos, es usualmente lo que acabaremos haciendo.

Cuándo ponerse guantes, cuándo mascarilla (y de qué tipo: quirúrgica, con filtro y abertura, sin abertura…) y cuáles son las medidas preventivas estándar son algo que nos pueden enseñar o no, pero que de ninguna manera aplicamos correctamente.

Ante esto, ¿qué podemos hacer? ¿es que debemos hacer algo? ¿lo dejamos así, porque “total, nadie va a seguir rigurosamente dichas medidas”?

Algo debe cambiar. No digo ahora, ni en 5 años; pero algo debe hacerse.

En Reino Unido, por poner un ejemplo, se aprobó un código de vestimenta que sustituía la bata blanca convencional por una de manga corta; por la gran cantidad de gérmenes que contenían las mangas.

¿Y si en lugar de bata usáramos pijamas sanitarios? ¿No sería incluso más efectivo? Llegas, te quitas la ropa de calle, te colocas tu pijama, y al irte, lo dejas en lavandería, y hasta el día siguiente.

Básicamente es lo que se hace con la ropa de quirófano. Ahora, lo que tendríamos que hacer es comparar el incremento del gasto que ello supondría con el ahorro que resultaría del descenso de las IRAS.

Aunque con pasar la bata por la lavadora un par de veces en semana, ya conseguiríamos bastante.

Con eso, una buena aplicación del lavado de manos, y asegurar la asepsia de las distintas técnicas se podrían salvar muchísimas vidas.

Los métodos de evaluación de estas medidas también tienen numerosas fallas; y es que, ¿cómo podemos vigilar su cumplimiento?

¿Ponemos cámaras de seguridad? No parece una buena idea.

¿Pasamos encuestas y cruzamos los dedos en espera de que las respuestas sean sinceras?

O podríamos emplear el Método Directo:

  • “Disculpe, doctor, está operando sin mascarilla”.
  • “Ostras, María Luisa, ¡¡el ficus está hablando!!”.

Nos queda aún mucho camino por recorrer; lejos queda el tiempo en que los cirujanos afilaban el bisturí en la suela de sus zapatos (sí, sí, os recomiendo leer el libro El Siglo de los Cirujanos de Jürgen Thorwald, os sorprenderá), y todos recordamos las miles de vidas que salvó Semmelweis por una asociación casual. Este artículo, pues, tiene como finalidad concierciarnos a todos (por supuesto, me incluyo) un poco. Por eso, no os lo vayáis a tomar como una reprimenda, pues no lo es.

Dicho esto, ¿se os ocurre alguna medida que pueda aplicarse en la realidad? Comentad si os parece, y se os ocurre alguna.

Os dejo más información en este enlace; Promoción de la Calidad. Guía de Buenas Prácticas. Prevención y control de la Infección Nosocomial: http://goo.gl/LYOTAu

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