Resolviendo el misterio de los síntomas del latigazo cervical crónico

Un accidente en carretera. Un impacto en la parte trasera del vehículo y un latigazo en el cuello. Aparentemente, sin lesiones visibles. Así es como suele comenzar una serie de dolores en el cuello que se van extendiendo a la cabeza y a la mandíbula conforme pasan los días. Las visitas a médicos y especialistas van sucediéndose durante años sin que las pruebas encuentren un origen físico del dolor. Se trata de un caso de trastorno asociado a la lesión por latigazo.
La necesidad de entender el origen de este dolor es lo que impulsó a un equipo de investigadores de las Universidades de Groningen (Países Bajos) y Offenburg (Alemania) a profundizar en la materia. Los resultados de la investigación, publicados en un estudio liderado por el doctor David Vállez García en la revista ‘EBioMedicine’ de Elsevier, muestran que hay cambios reales y funcionales en el cerebro que afectan a la forma en la que los pacientes de trastornos asociados a la lesión por latigazo crónico procesan el dolor.

No es la primera vez que los expertos tratan de averiguar qué les ocurre a los pacientes que sufrem este trastorno. Investigaciones publicadas con anterioridad revelan cambios en el flujo sanguíneo en el cerebro, así como una mayor sensibilidad al dolor a través lo que se conoce como hiperexcitabilidad.
Sin embargo, tal y como reconoce David Vállez en el artículo de la plataforma Elsevier Connect ‘Solving the mystery of chronic whiplash symptoms’, hasta ahora ningún estudio había abordado ambas cuestiones de forma conjunta ni se había centrado en qué es lo que le ocurre al cerebro. Para averiguarlo, partieron de la hipótesis –en la que siguen trabajando– de que las conexiones entre el cuello y las partes más profundas del cerebro podrían tener algo que ver en el dolor crónico que experimentan estos pacientes.
Para ello, exploraron el flujo sanguíneo del cerebro de 20 mujeres -8 de ellas sanas y otras 12 con trastorno asociado a la lesión por latigazo crónico- mediante tomografía de emisión de positrones; e hicieron uso de una corriente eléctrica para inducirles una sensación indolora en el cuello y poder escanear bajo diferentes condiciones. A partir de ahí observaron el cerebro en su conjunto. Los resultados revelaron cambios en el flujo sanguíneo en las áreas del cerebro que procesan la percepción del dolor y la información sensorial.

Añadiendo nuestros hallazgos a los estudios previos, dice el doctor Vállez, “ahora podemos decir que algo está ocurriendo en el cerebro de los pacientes con trastorno asociado a la lesión por latigazo crónico”. Aunque la investigación todavía tiene un largo camino por recorrer, “este es realmente el punto de partida para comprender qué es lo que sucede en el cerebro”, concluye.

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Para preguntas y comentarios:

Elena de Pedro, Reti Españat: +34 914 324 560 m: e.depedro@retionline.es

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