La Biomedicina no es una amenaza; es una respuesta a la realidad

BIOMEDICINA.jpg

Hace un tiempo llegó a mí un post de esta misma web titulado: DEBATE: La Biomedicina, ¿Una oportunidad o una amenaza? ante el cual he querido responder de esta amplia manera. Estoy acabando mis estudios de Medicina, 6 años, ni más ni menos, de los cuales, tres, los he pasado como Alumno Interno de dos departamentos diferentes, abarcando la clínica, la investigación clínica y la investigación básica, finalmente.

Por eso quiero partir este artículo desde un hecho claro: la labor principal del médico es la asistencial. Lo que significa que, durante seis años, somos formados para diagnosticar y tratar pacientes (por supuesto, con todos sus matices y pormenores, que no es mi intención tratar ahora). Es evidente que para lo que entran en la carrera la mayoría de los estudiantes es para tratar pacientes. De hecho, el sistema público de salud lo que nos exige es que pasemos el mayor número de horas posibles en el Hospital/Centro de Salud.

Entonces, si se nos forma en las bases de la vida humana, como al resto de las ciencias de la salud, ante lo que la rama médica se especializa en un campo concreto: ¿Cuál es exactamente la función investigadora del profesional médico?

Esa es una pregunta compleja.

La carrera del médico está muy marcada con el MIR y la residencia. No hay una puerta que diga: “investigación. Esto quiere decir que queda en nuestra mano buscar una manera de acceder a este mundo, bien a través de un Servicio, de un Centro de Investigación –público o privado-, de la Universidad o en el extranjero.

En este campo entramos, además, en competencia directa con un montón de titulaciones pensadas enteramente para la investigación: biología, bioquímica, biotecnología, genética, biomedicina… Cualquiera que haya participado de un grupo de investigación habrá observado rápidamente que está formado por todos esos profesionales, no por médicos.

De hecho, yo debo mi formación investigadora fundamentalmente a unas excepcionales biólogas.

Cuando se afirma: “Es irracional formar a científicos pseudomédicos” yo me tengo que preguntar: ¿qué es un conocimiento “médico” para que alguien se forme en “pseudomedicina”? Si mal no recuerdo, todos trabajamos con las mismas bases científicas, aplicadas de diferentes formas.

Por lo general, la formación médica son dos años de pre-clínica y cuatro de clínica. ¿Cómo voy a tener más competencia investigadora que alguien que se ha formado en ella durante cuatro años más máster y doctorado en el tiempo en que yo saco plaza MIR?

Sí, es verdad que un médico puede hacer investigación de laboratorio de primer nivel y que el resto no puede hacer labor médica. Pero no olvidemos que todo requiere de tiempo, y los médicos tenemos el mismo que los demás.

La formación en biomedicina no debe ser entendida como una amenaza. Es una respuesta a una realidad: la investigación y la clínica son difícilmente compatibles y no todos están dispuestos a invertir la cantidad de energía que ello requiere. Criticar a otro colectivo bajo pretexto de “que quiten a los médicos puestos de trabajo, funciones, becas, oportunidades, etc.” es como si un ingeniero reniega de los matemáticos o los físicos.

La medicina hace mucho tiempo que dejó de ser una ciencia unidisciplinar. Las técnicas y recursos que usamos en nuestro día a día han sido descubiertos o inventados por otras ramas. Y desde luego, dada la complejidad del panorama futuro, el único camino para los avances que estén por llegar es el trabajo multidisciplinar.

La medicina está destinada a beber del resto de ciencias. Me gusta ver mi profesión como el puente último de unión entre el basto saber científico técnico y la práctica humana de sanar. Ahí radica la ars médica.

¿Por qué recelar del nuevo colectivo biomédico? Colaboración en lugar de confrontación. Médico y biomédico se convierten así en un equipo único capaz de dar respuesta a los planteamientos clínico-básicos, a acceder a una mayor cantidad de recursos con eficacia donde uno, solo, no alcanza.

No es una suma, es una multiplicación: como médicos, tenemos acceso a la parte esencial de la investigación biosanitaria: el paciente; como biomédicos, sin embargo, tenemos acceso a una mayor cantidad de recursos de laboratorio, financiación, proyección de proyectos y capacidad de optimizarlos a un nivel que un médico solo podría alcanzar dejando de lado la clínica. Y, por supuesto, ambos comparten objetivo: aliviar el sufrimiento del paciente

Creo sinceramente que la medicina tiene que trabajar aún la humildad frente a los otros campos científicos y aceptar que el suyo es tan sólo uno más de los roles posibles.

Por último, quiero recalcar que, en la precaria situación en que se encuentra la investigación hoy en día, la carencia de recursos no facilita simultanear la clínica y el laboratorio. No se invierte en personal que permita disminuir la carga asistencial para así poder emplear horas remuneradas investigando. No se invierte en la formación investigadora de los médicos. No se promueven los grupos multidisciplinares.

Deberíamos hacer todo lo posible por que esta situación no se resuelva mediante el recelo y el ataque a nuevos compañeros de camino sino mediante la acción conjunta hacia un sistema de excelencia sanitaria e investigadora.

Share
Tweet
Share
Share