La importancia de contar con servicios psicológicos en la Seguridad Social

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Todos conocemos a alguien que sufre algún tipo de trastorno mental, ya sea crónico o transitorio. En muchos de estos casos se emplea únicamente psicofarmacología para tratar el problema, mientras que apenas se recurre a la psicoterapia. Esto tiene una sencilla explicación.

En primer lugar, en este contexto de crisis económica, las personas no disponen de los recursos económicos para costearse sesiones de psicoterapia que pueden ascender a los 50 euros o más. En segundo lugar, el estado no destina demasiados fondos para mantener en las unidades de salud mental el suficiente número de psicólogos que satisfaga la gran demanda existente.

Tal y como manifiesta un informe de 2008 de la Organización Mundial de la Salud, titulado “Polices and practices for mental health in Europe-Meeting the challenges”, el reducido número de psicólogos en los hospitales es preocupantemente bajo en la mayoría de los países europeos dada la alta prevalencia de trastornos mentales en este continente.

España se encuentra entre uno de los países con menos psicólogos en sus hospitales (4 profesionales por cada 100.000 habitantes), mientras que Austria aparece a la cabeza en cuanto al número de psicólogos trabajando en su sistema sanitario (63 psicólogos por cada 100.000 habitantes).

Este informe establece una serie de recomendaciones para mejorar la calidad de los servicios públicos de salud mental en Europa y entre ellas se encuentra aumentar el número de psicólogos en los hospitales. En este sentido Reino Unido ha tomado nota del informe y ha incorporado a más de 5.000 psicólogos en su sistema de salud y ha implementado su programa Improving Access to Psychological Therapies que pretende implantar las terapias psicológicas en todo el sistema sanitario del país. Un estudio sobre la eficacia de este programa arroja resultados extraordinarios: Empleando una media de 5 sesiones de psicoterapia se registraron tasas de recuperación del 76% para personas con depresión y del 74% para personas con ansiedad.

Mi experiencia como estudiante en prácticas en una unidad de salud mental me ha permitido comprobar de primera mano que necesitamos en nuestro sistema de salud más profesionales en este ámbito ya que las citas se dan para los casos más graves una vez al mes, y para los casos moderados o leves una vez cada tres meses. Esto hace que el trastorno se cronifique, y que la mejora se retrase durante años.

Por tanto la contratación de nuevos psicólogos puede suponer a la larga un ahorro importante del sistema en psicofármacos. Por ejemplo, un paciente depresivo que tarda 2 años en recuperarse porque no dispone de las suficientes sesiones de psicoterapia estará durante esos dos años consumiendo psicofármacos. Sin embargo si el número de psicólogos fuese mayor las sesiones se darían con mayor frecuencia y la recuperación de ese paciente podría darse en 6 meses, con lo cual se podría ahorrar 1 año y medio de tratamiento farmacológico, redundando en un beneficio tanto para el paciente como para las arcas del estado.

En definitiva, la incorporación de más psicólogos clínicos en los hospitales sólo puede tener consecuencias positivas: mejora de salud de los pacientes, menos bajas en el trabajo por recuperaciones más tempranas y menor gasto público en psicofármacos.

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