La automedicación con antibióticos puede provocar una epidemia de “superbacterias”

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En Europa del Este, en dos de cada tres países se pueden obtener antibióticos y medicamentos sin tener una prescripción médica ni un consejo farmacéutico, a pesar de que, según la Organización Mundial de la Salud, la concienciación de los efectos de la automedicación y el abuso de los fármacos es cada vez mayor. Pero, ¿qué es realmente y que riesgos conlleva?

La automedicación es la toma del medicamento por iniciativa propia, sin ningún reconocimiento médico ni diagnóstico. Si se utilizan medicamentos de forma responsable para tratar síntomas menores como el dolor, la fiebre o la acidez de estómago no hay problemas. Los problemas vienen cuando se toman durante un tiempo prolongado, abusamos de la cantidad recomendada o no tenemos conocimiento sobre el verdadero efecto del fármaco. Los riesgos son los siguientes:

  1. Toxicidad del fármaco: efectos secundarios, reacciones adversas e intoxicación.
  2. Falta de efectividad debido a condiciones no indicadas, como la toma de antibióticos para tratar procesos víricos.
  3. Dependencia o adicción.
  4. Enmascaramiento de síntomas que puede dificultar el diagnóstico y tratamiento de patologías graves.
  5. Interacciones con otros medicamentos o substancias ingeridas, causando una disminución del efecto del fármaco o una potenciación.
  6. Resistencia microbiana, esto provoca que el antibiótico deje de ser eficaz si el microorganismo desarrolla mecanismos de defensa.

Los medicamentos que no necesitan receta médica se llaman de venta libre o EFP (especialidades farmacéuticas publicitarias). Aunque estos tienen menos riesgos, no están exentos y se han de usar con precaución, ya que el hecho de que este se dispense sin receta no quiere decir que sea inocuo y no pueda resultar perjudicial. Al fin y al cabo, no dejan de ser medicamentos. Otro caso distinto es la automedicación con fármacos que no son EFP, como la toma de antibióticos, que no debe ser nunca sin la supervisión de un médico.

Los analgésicos son uno de los medicamentos que se más se consumen en la sociedad en todos los grupos de edad y ante una amplia muestra de enfermedades. El abuso de estos puede dar daños renales o hepáticos. El caso de los antibióticos es aún más grave, puesto que España está mostrando registros realmente preocupantes de resistencia a antibióticos, especialmente en patógenos bacterianos de ámbito extrahospitalario.

Para evitar los riesgos se pueden seguir una serie de consejos básicos:

  1. No tomar ningún medicamento con receta que no haya sido prescrito por un médico.
  2. Al tomar medicamentos EFP, pida consejo a su farmacéutico.
  3. Hable con su médico en caso de que se encuentre bajo tratamiento, tome otros medicamentos o tenga otra clase de problemas.
  4. Conserve los medicamentos en su embalaje original y también su prospecto. Éste contiene información importante como la caducidad, el lote, si se debe guardar en nevera, etc.
  5. Evite el consumo de alcohol o substancias estupefacientes cuando esté tomando cualquier medicamento.

La automedicación con antibióticos puede desembocar en una epidemia de “superbacterias” en Europa, alerta la Organización Mundial de la Salud, y España se encuentra actualmente entre los países con mayor grado de automedicación con antibióticos. No tome medicamentos a la ligera, porque entonces el remedio será peor que la enfermedad. Si tiene cualquier duda sobre su medicación, consulte a su médico o farmacéutico.

Imagen/fuente: Statista Consumer Market Outlook

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