“Las bacterias resistentes se generan por un proceso de selección natural”

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“La resistencia a los antimicrobianos se ha convertido en un problema de salud pública que afecta a los pacientes, pero también a la sociedad en general”. Con esta rotundidad se expresa el doctor Rafael Cantón, jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid y uno de los expertos que participará en el próximo Elsevier Talk (16 de noviembre). Aprovechamos la presentación de este debate online para sentarnos junto a él y a José Luis Martínez, PhD, profesor de investigación del departamento de Biotecnología Microbiana del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), otro de los ponentes de la cita, para repasar la actualidad del titular del encuentro: ‘La resistencia antimicrobiana. El gran reto del siglo XXI’.

Las alarmas se han encendido ante el continuo incremento de la resistencia de las bacterias en las últimas dos décadas y a la ralentización del desarrollo de nuevos antimicrobianos innovadores. También por sus consecuencias negativas en términos económicos para los sistemas sanitarios y en la salud de los propios pacientes.

El gen mcr-1, clave

Científicos que asistieron a una reciente reunión de la Sociedad Americana de Microbiología informaron que habían descubierto una tendencia muy inquietante: las bacterias que contienen el gen mcr-1, que confiere resistencia al antibiótico colistina, se habían extendido por todo el mundo a un ritmo alarmante desde su descubrimiento hace 18 meses. La colistina es un antibiótico antiguo y “hasta hace poco, escasamente utilizado por su toxicidad. En los últimos años, y debido a las resistencias a otros antimicrobianos, se ha recuperado para el arsenal terapéutico, convirtiéndose en lo que se denomina ‘antibiótico de último recurso’”, explica el doctor Cantón. El descubrimiento del gen mcr-1 que compromete la actividad de la colistina en bacterias multirresistentes (como las productoras de carbapenemasas, enzimas que destruyen carbapenems) y su carácter transferible encendió aún más las alarmas. “Estas se han acrecentado al ver su elevada capacidad de diseminación”, anuncia el experto en Microbiología.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten de que en el año 2050 habrá más muertes por bacterias multirresistentes que por cáncer en el mundo. “Si estas predicciones se cumplen habremos perdido la batalla”, lamenta el doctor Canton. No obstante, aún estamos a tiempo de revertir este oscuro pronóstico si se “inventiva un mejor uso de los antimicrobianos; estimulamos el desarrollo de los denominados programas PROA (Programa de Optimización del uso de Antimicrobianos), el desarrollo innovador de nuevos antimicrobianos y las medidas que controlen la transmisión de las bacterias resistentes y multirresistentes”.

Cómo generan las bacterias resistencia a los antibióticos 

“Las bacterias resistentes se generan por un proceso de selección natural”, explica el doctor Cantón. Éstas, las resistentes, pueden estar en las poblaciones bacterianas en muy baja proporción, pero pueden seleccionarse bajo la presión de los antimicrobianos haciéndose dominantes sobre toda la población bacterianos. “Esta situación es más fácil que se produzca cuando se emplean de forma inadecuada”, advierte. Asimismo, algunos de los genes que dan lugar a resistencias, por ejemplo, los responsables de la producción de betalactamasas, pueden albergarse en plásmidos (elementos genéticos móviles) y trasmitirse a otras bacterias. Rafael Cantón añade que “tanto si es por un proceso mutacional como por la adquisición de un gen de resistencia, la presencia de antimicrobianos favorece la persistencia de las poblaciones resistentes en detrimento de las sensibles”.

“Las bacterias resistentes se generan por un proceso de selección natural”

En el año 2015, José Luis Martínez recibió un premio por su trabajo en torno, precisamente, a los mecanismos por los que las bacterias de origen medioambiental adquieren resistencias a los antibióticos. El propio profesor de investigación nos explica que “la resistencia a los antibióticos se origina en las bacterias medioambientales, no solo las productoras de antibióticos como ya sugirió Julian Davies hace más de 40 años, sino también en las no productoras y que por tanto se debería estudiar el papel de los ecosistemas naturales, no clínicos, en el origen, diseminación y evolución de la resistencia a los antibióticos”. Esto no incide en el desarrollo de nuevos fármacos, argumenta el doctor, “pero sí puede incidir en el desarrollo de estrategias para prevenir la diseminación de la resistencia a los antibióticos”.

Los peligros de la automedicación

Las alarmas en torno a la automedicación están encendidas en todos los sistemas de salud del mundo. En lo relativo a los antibióticos “es un ejercicio notorio de irresponsabilidad” advierte Rafael Cantón. El médico advierte de que “en estas situaciones se favorece el proceso de selección de bacterias resistentesy que este tipo de tratamientos “debe realizarse una consulta médica para tomar antibióticos y seguir las instrucciones de la prescripción y las recomendaciones que puedan realizarse en la dispensación”. El doctor Cantón no se detiene aquí, considera que, atendiendo a lo delicado de la situación, “es necesario también educar a la población para concienciar del peligro de un mal uso de los antimicrobianos y del riesgo de selección de las bacterias resistentes”.  

A día de hoy, “el objetivo de los planes de lucha contra la resistencia a los antimicrobianos es minimizar el proceso de selección y su posible diseminación”, define el doctor Canton. Para José Luis Martínez es vital “restringir el uso de antibióticos en los casos en los que dicho uso no sea necesario e implementar las estrategias más efectivas para dicho tratamiento”.  En este sentido, Rafael añade que ese ‘uso racional’ “debe complementarse con medidas de contención de la transmisión y también con actuaciones de prevención. El uso de vacunas puede minimizar las resistencias en los patógenos diana de la vacunación”. A esta estrategia, el suma que “el diagnóstico microbiológico rápido favorece un mejor uso de los antimicrobianos, debiendo realizarse también esfuerzos en esta línea”.

“Es necesario educar a la población para concienciar del peligro de un mal uso de los antimicrobianos y del riesgo de selección de las bacterias resistentes”. 

¿Nuevos antimicrobianos? 

El desarrollo de nuevos antimicrobianos es un proceso largo. Desde su descubrimiento hasta comercialización puede pasar más de 10 años. “Este hecho, unido a que las bacterias pueden desarrollar mecanismos de resistencias, y a la posibilidad de comercializar antibióticos genéricos a partir de los diez años de su introducción en el mercado, hace que sean productos poco atractivos para la industria farmacéutica”, lamenta el doctor Cantón. “Estas compañías ven que las expectativas de retorno de las inversiones realizadas son escasa comparadas con el ingente gasto necesario para su comercialización”.  José Luis Martínez también tiene claro que  la falta de nuevos antibióticos “es un tema esencialmente económico. Aunque las bacterias son cada vez más resistentes, la mayor parte de las infecciones se curan en pocos días y a un bajo precio”. Teniendo en cuenta el coste del desarrollo de un nuevo fármaco, Martínez considera que “puede ser más beneficioso desarrollar fármacos contra enfermedades prevalentes para las cuales no hay en la actualidad alternativas terapéuticas baratas. Si los fármacos no curan en pocos días (caso de los antibióticos), sino han de tomarse de por vida, los beneficios empresariales pueden ser incluso mayores”.

“La falta de nuevos antibióticos es un tema esencialmente económico. Aunque las bacterias son cada vez más resistentes, la mayor parte de las infecciones se curan en pocos días y a un bajo precio”

El doctor Martínez advierte que en esta ‘batalla’ “nos estamos quedando atrás”. El experto en Microbiología del CSIC explica que esta falta no solo afecta la lucha contra las infecciones, también afecta prácticas médicas de uso común como inmunosupresión para trasplante o durante terapia anticancerígena, cirugía o incluso intubación y cateterización para todas las cuales una prevención de la infección es necesaria”.

El presente y futuro de la investigación lo marca entender en más detalle los procesos que dan lugar a la emergencia, diseminación y evolución de la resistencia a los antibióticos, “teniendo en cuenta todos los ecosistemas, no solo los clínicos”, apunta el doctor Martínez. Desde un punto de vista más aplicado, “el desarrollo de herramientas epidemiológicas más precisas y de métodos rápidos de diagnóstico de la resistencia a los antibióticos que permitan mejores pautas de tratamiento de la infección”.

En cuanto a las alternativas, Martínez reconoce que se ha planteado el uso de otros antimicrobianos, como bacteriófagos, anticuerpos , nanopartículas antimicrobianas o sistemas antimicrobianos inducibles por luz, así como compuestos que inhiban la virulencia de las bacterias patógenas, “pero hasta el momento no hay un sustituto claro a los antibióticos clásicos”.

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