El electrocardiograma también puede ser fácil

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El electrocardiograma, esa famosa tira de cuadraditos con unas ondas y puntos que lo surcan todo a lo largo. A veces se mueven con desparpajo y descaro. Otras parece que tengan apatía y otras tantas juegan a reflejar aletas de delfín o hacen a los médicos sudar.

Cuando me enfrenté por primera vez a un electrocardiograma, me sentí insignificante. Empiezan a explicarte el funcionamiento en clase. Asientes, entiendes y, llega un momento en el que sin darte cuenta te has perdido. Ya no entiendes nada ni es tan fácil como parecía. Preguntas y, bueno, puede que lo hayas entendido otra vez.

Llegas a casa y se perdió la magia. Se esfumaron aquellas neuronas que habían captado la esencia del electrocardiograma.

Hasta llegar a quinto curso no recurrí al famoso Dubin que todos mencionaban. Dicen que no hay libro ni bueno ni malo, sino el libro que se adapte mejor a ti y que te haga entender mejor las cosas. Y lo cierto es que yo con el Dubin no me llevaba bien.

Fui probando manuales, leyendo de un lado y de otro hasta que encontré el que para mí ha sido el mejor para aprender a leer un electrocardiograma: ECG fácil de John R. Hamilton.

¿Cómo se estructura el libro?

Sus páginas están protegidas con tapa rústica. Con su título invita al estudiante a sumergirse sin miedo y a hacer amena la lectura.

Su contenido se divide en siete capítulos, cada cuál de ellos más didáctico. Para poder entender el funcionamiento del corazón y del ECG, el primer capítulo se abre paso con nociones básicas del ECG al que siguen trastornos de la conducción, ritmo cardíaco, anomalías de las ondas P, los complejos QRS y las ondas T.

Todos y cada uno de sus capítulos van acompañados, además de cuadros con comentariostiras de ECG en las que se le hace ver y entender al lector qué es lo normal y lo patológico junto con apartados y esquemas que reflejan lo principal del tema en cuestión.

El quinto capítulo aborda las aplicaciones del ECG tanto en personas sanas, como en aquellas que presentan palpitaciones, las que presentan dolor torácico o disnea.

Para ir cerrando, el sexto capítulo menciona puntos clave y muy útiles en el día a día: qué se debe buscar, la diferencia del trazado del ECG si es en un infarto de miocardio, una embolia o una hipertrofia, un resumen de los trastornos de la conducción y de los distintos tipos de ritmos y el diagnóstico diferencial de los cambios del ECG.

Como broche final, nos propone una autoevaluación con diez casos clínicos cada uno de ellos acompañado de una tira de ritmo. Primero nos colocan los diez casos y posteriormente nos los describen e interpretan. De esta forma, se evita que podamos tener la tentación de ver la solución (o al menos no nos lo pone tan fácil).

En los diez casos clínicos podremos comprobar lo que se observala interpretación del ECG e incluso el tratamiento clínico que se administraría a cada paciente.

Tras todos los capítulos encontraremos un índice alfabético que nos facilitará la tarea de hacer una búsqueda rápida.

Puntos fuertes:

  • Comentarios resúmenes que permiten recordar lo aprendido en caso de desliz.
  • Muy práctico y manejable.
  • Autoevaluación con análisis de cada caso.
  • Su autor tiene otros libros que siguen la misma línea y nos pueden ayudar a complementar nuestros conocimientos con el electrocardiograma: ECG en la práctica 150 problemas de ECG.

Puntos a mejorar:

  • Tamaño: no lo considero un libro grande, pero tiene el tamaño suficiente para que no lo puedas llevar en la bata.

¿Qué te parece? ¿Lo conocías? ¿Te has sentido alguna vez igual de perdido ante un electrocardiograma?

Marta Roca Gutiérrez
Universidad de Sevilla, 6º de Grado en Medicina

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