Historia

La moderna empresa editorial Elsevier se fundó en 1880. Ha evolucionado de una pequeña editorial holandesa dedicada a la educación clásica a una empresa editorial multimedia internacional con más de 20 000 productos para las comunidades educativas y científicas y de la asistencia sanitaria profesionales de todo el mundo. Elsevier debe su nombre a la Casa de Elzevir original, una editorial familiar holandesa fundada en 1580.

La historia de Elsevier refleja una serie de colaboraciones en el esfuerzo de avanzar en la ciencia y la salud. Estas colaboraciones editoriales con un grupo de visionarios científicos, entre los que se cuentan desde Julio Verne hasta Stephen W. Hawking, creó las bases de la publicación médica y científica.

Non Solus antes
El logotipo de Elsevier en una antigua oficina en Ámsterdam (data de c. 1912)

Todos los esfuerzos de los hombres y mujeres dedicados a difundir y utilizar el conocimiento médico y científico han resultado igual de cruciales: los editores, impresores, bibliotecarios, personal de enfermería, doctores, ingenieros, especialistas de la información y empresarios en el centro de la publicación científica y sanitaria.

Las relaciones con otras grandes editoriales científicas como North Holland, Pergamon, Mosby, W.B. Saunders, Churchill Livingstone y Academic Press también han sido esenciales para nuestro éxito. Estas son solo algunas de las empresas que ahora forman parte de la familia de Elsevier, que traen consigo sus ricas historias. Pese a los avances de la empresa, nuestro lema fundador continúa vigente: Non Solus  (No solo).

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Cómo se convirtió Elsevier en una editorial científica

En 1930, la editorial Elsevier experimentó problemas por la gran cantidad de libros sin vender y la considerable deuda bancaria que acumulaba, pero una única decisión del director de centrarse en la tecnología, la medicina y la historia cambió por completo la suerte de la empresa.

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Historia de Elsevier
El personal de Elsevier en 1934, celebrando el 25 aniversario del gerente de almacén con la empresa.

Artículo originalmente publicado el 16 de abril de 2014 por Sjors de Heuvel, boletín informativo Inside Elsevier

En las décadas previas a la Segunda Guerra Mundial, Elsevier no era la próspera compañía que conocemos hoy. Desde su fundación en 1880, la familia Robbers había creado una empresa editorial basada en un sólido conjunto de ideales: Elsevier’s Illustrated Monthly (1891-1940) promovía la literatura holandesa y las artes gráficas, mientras que Winkler Prins’s Illustrated Encyclopedia (1884-1993) divulgaba la cultura general entre el pueblo holandés. A su vez, la implicación del director Herman Robbers en la adhesión holandesa a la Convención de Berna concedió a los autores de Elsevier mucha libertad en lo concerniente a los derechos de autor para sus libros. Por supuesto, esto no fue necesariamente bueno para el negocio. En 1930, la empresa vivía una situación difícil con un gran stock de libros sin vender y una enorme deuda bancaria.

Bajo el liderazgo de J.P. Klautz (1904-1990), las perspectivas de Elsevier cambiaron lentamente cuando el recién nombrado director se centró principalmente en el desarrollo de nuevos proyectos para un mercado internacional. El primer paso fue vender libros a la parte de Bélgica de habla holandesa, donde las enciclopedias fueron especialmente bien recibidas. El siguiente paso fue una consecuencia directa de los progresos políticos en la Alemania nazi. Durante uno de sus viajes a Leipzig, a Klautz se le ocurrió la idea de publicar la obra de autores (de lengua alemana) que no habían podido hacerlo en su país natal. Como otros editores holandeses ya estaban trabajando en los manuscritos literarios, Elsevier no les prestó atención. En cambio, Klautz decidió publicar sobre historia, medicina y tecnología alemana.

Historia de Elsevier
El director J.P. Klautz en su escritorio con un retrato en la pared de su mentor Herman Robbers

A partir de 1936, se publicaron alrededor de 15 libros científicos, incluido 'The Technology of Aluminium and its Light Alloys' (1936), de A. von Zeerleder, y 'Säuglingskrankheiten' ('Enfermedades de la infancia', 1938), de H. Finkelstein. Ninguno de estos libros tuvo mucho éxito, por lo que tras los sucesos de Anschluss (la Anexión) y Kristallnacht (La noche de los cristales rotos) de 1938, Klautz anunció que no se firmarían más contratos para la publicación de libros en lengua alemana. Durante los siguientes años, Elsevier adquirió los derechos de traducción al inglés de varios manuales científicos alemanes, principalmente del ámbito de la química. En este proceso, el librero de Amsterdam Maurist Dekker, que tenía formación como químico, actuó como asesor. Fue Dekker quien recomendó a Elsevier que se centrara plenamente en crear un catálogo científico en lengua inglesa.

Elsevier abrió oficinas en Londres (1939) y Nueva York (1940), algo muy poco habitual en esa época. Pero no se les sacó provecho hasta 1945, cuando laocupación alemana de Holanda obligó a que los planes de expansión en el ámbito internacional de Elsevier pasaran a la clandestinidad. La obra más importante fue la Encyclopedia of Organic Chemistry de Elsevier. En 1937, Klautz había logrado reunir 35 000 florines para este proyecto, una enorme inversión, teniendo en cuenta que los beneficios anuales de Elsevier ascendían a 120 000 florines. La enciclopedia se diseñó como una versión modernizada en lengua inglesa del Handbuch der organischen Chemie (1881) de F.K. Beilstein, publicado por Springer. Aunque estaba previsto que la primera parte saliera al mercado el 1 de mayo de 1940, la amenaza de guerra hizo que Elsevier mantuviera en secreto la existencia de la enciclopedia. Después de todo, un proyecto realizado por científicos judíos y pensado para competir con una publicación alemana sin duda contaría con la intervención nazi.

La enciclopedia de Elsevier se anunció oficialmente en 1946. Aunque recibió elogios de los químicos, incluyendo las sociedades químicas holandesa y americana, no se convirtió en un éxito. Paradójicamente, Elsevier acabó vendiendo la enciclopedia a Springer en 1955. Hasta ese momento, solo habían aparecido tres partes. Pese a este traspié financiero, el proyecto había sido crucial en el auge de la editorial científica Elsevier, sobre todo desde el punto de vista de clientela y renombre comercial, y relaciones públicas. De hecho, éste fue uno de los motivos por los que el bioquímico holandés Hendrik Westenbrink acudió a Klautz con la idea para Biochimica et Biophisica Acta (1947), una revista con un consejo editorial verdaderamente internacional y aún hoy un producto esencial en el catálogo de Elsevier.

Si desea leer más sobre el tema, el excelente estudio de Dorien Daling sobre la edición científica holandesa, Stofwisselingen (Zutphen: Walburg Pers, 2011), es muy recomendable. Los lectores de habla inglesa disfrutarán con la lectura de Dutch Messengers (Leiden: Brill, 2008) de C.D. Andriesse, en el que Elsevier desempeña un papel importante también.

Non Solus: la historia tras el árbol de Elsevier

Non Solus antes
El Non Solus fue introducido por Isaac Elzevir en 1620

Existe cierto debate sobre el significado del pie de imprenta de Elzevir original que hoy en día todavía se utiliza como logotipo de Elsevier e incluye a un anciano bajo un olmo con una vid enredada. En él aparece la expresión latina Non Solus (no solo) El pie, introducido por primera vez por Isaac Elzevir (hijo de Lowys) en 1620, se incluyó en todas las obras de Elzevir desde ese momento.

Que la familia Elzevir se enorgullecía de su pie es indiscutible; lo que pretendían expresar no está tan claro. Aunque la mayoría de docentes coinciden en que el olmo representa el árbol de la sabiduría, no se ponen de acuerdo con la vid enredada. El bibliotecario parisino Adry postuló en 1806 que el olmo enredado por la vid simbolizaba el vínculo entre los hermanos Isaac y Abraham Elzevir y que el anciano, un ermitaño, simbolizaba la reclusión del estudio. Sin embargo, la historiadora de arte contemporáneo Lucy Schlüter sugiere de forma más persuasiva que el anciano representa a un sabio estudioso, un filósofo, que evoca la imagen de Erasmo en la que dibuja a Sócrates sentado bajo un árbol en un entorno rural impartiendo charlas fructíferas e inspiradoras.

En este contexto, el árbol y la vid enredados representan un relación fructífera y, por tanto, el relato cuenta con una moraleja. Como Erasmo afirmó, refiriéndose a la metáfora clásica del árbol y la vid: "Como la vid que, pese a ser el más distinguido de todos los árboles, necesita el apoyo de cañas, varas u otros árboles que no dan fruto, los poderosos y los eruditos necesitan la ayuda de hombres inferiores".

Visto de este modo, el logotipo representa, según el simbolismo clásico, la relación simbiótica entre el editor y el estudioso. La incorporación de la inscripción Non Solus refuerza el mensaje de que los editores, al igual que el olmo, son necesarios para ofrecer un apoyo sólido a los estudiosos y, a su vez, los estudiosos, la vid, son necesarios para producir frutos. Los editores y los estudiosos no pueden hacerlo solos. Se necesitan mutuamente. En la actualidad, esta sigue siendo una representación adecuada de la relación entre Elsevier y sus autores: ni dependientes, ni independientes, sino que interdependientes.

Non Solus ahora
Imagen actual del árbol de Elsevier