Anatomía funcional del tubo digestivo, el mayor órgano inmunitario del cuerpo

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A través de la última edición de un título -muy- clave en la carrera de Medicina, Berne y Levy. Fisiología, repasamos uno de esos capítulos imprescindibles para entender cómo trabaja el cuerpo humano: la anatomía funcional del aparato digestivo. La estructura del tubo digestivo varía enormemente de una región a otra, pero hay características comunes en la organización general de su tejido. Esencialmente, el tubo digestivo es un cilindro hueco que, tal y como se puede ver en la infografía sobre estas líneas, está dividido en grandes segmentos funcionales. Conocer sus estructuras, sus funciones, su composición y anatomía son datos esenciales para emitir un diagnóstico acertado, predecir y evitar una futura patología o entender el por qué nuestro paciente presenta unos determinados síntomas.

Estructuras principales

Las estructuras principales a lo largo del tubo son: boca y faringe, esófago, estómago, duodeno, yeyuno, íleon, colon, recto y ano. Juntos, el duodeno, el yeyuno y el íleon conforman el intestino delgado, y el colon a veces recibe el nombre de  intestino grueso. Asociadas con este tubo existen estructuras glandulares que son invaginaciones de la pared del tubo. Estas glándulas drenan sus secreciones a la luz intestinal (p. ej., las glándulas de Brunner que segregan grandes cantidades de − HCO3 al duodeno). Además, también hay órganos glandulares unidos al tubo a través de conductos por los que drenan secreciones a la luz del mismo, por ejemplo, las glándulas salivales y el páncreas.

Funciones principales

Las principales estructuras del tubo digestivo tienen muchas funciones. Una de las principales es el almacenamiento: el estómago y el colon son importantes órganos de almacenamiento de la comida digerida (también llamada  quimo)  y muestran especialización en relación con su anatomía funcional (p. ej., forma y tamaño) y sus mecanismos de control (características del músculo liso para producir contracciones tónicas) que les permiten realizar eficientemente su función. La función predominante del intestino delgado es la digestión y la absorción. La mayor especialización de esta región del tubo digestivo es la gran superficie con capacidad de absorción. El colon reabsorbe agua e iones para asegurar que no sean eliminados del organismo.

El alimento ingerido se mueve a lo largo del tubo digestivo por la acción del músculo de sus paredes. Separando las regiones del tubo digestivo se encuentran también estructuras musculares especializadas llamadas esfínteres. Su función es aislar una región de la siguiente y proporcionar la retención selectiva de contenidos o prevenir el refl ujo, o ambas.

El flujo sanguíneo al intestino es importante para transportar los nutrientes absorbidos al resto del organismo. A diferencia de otros órganos, el drenaje venoso del tubo digestivo no regresa directamente al corazón sino que, primero, se introduce en la  circulación portal  que conduce al hígado. Así, el hígado es atípico en cuanto que recibe una considerable parte de su suministro sanguíneo por una vía distinta de la circulación arterial.

El flujo sanguíneo del tubo digestivo también es notable por su regulación dinámica. La circulación esplácnica recibe el 25% del gasto cardíaco, una cantidad desproporcionada a la masa del tubo digestivo que irriga. Después de una comida, la sangre puede ser desviada del músculo al tubo digestivo para mantener las necesidades metabólicas de la pared intestinal y, también, para retirar los nutrientes absorbidos.

El drenaje linfático del tubo digestivo es importante para el transporte de sustancias liposolubles absorbidas a través de la pared del tubo digestivo. Como se verá más adelante, los lípidos y otras moléculas liposolubles (incluidas algunas vitaminas y medicamentos) son englobados en partículas demasiado grandes para pasar a los capilares, por lo que pasan a los vasos linfáticos de la pared intestinal. Estos vasos linfáticos drenan a conductos linfáticos mayores, que finalmente drenan al conducto torácico y, por él, a la parte venosa de la circulación sistémica. Esto tiene importantes implicaciones fi siológicas en el metabolismo lipídico y también en la capacidad de los fármacos de pasar directamente a la circulación sistémica.

Composición del tubo digestivo

El tubo digestivo está formado por el tracto alimentario desde la boca hasta el ano e incluye los órganos glandulares asociados que drenan sus contenidos en el tracto. La función global del tubo digestivo es introducir nutrientes y agua en el torrente circulatorio y eliminar los productos de desecho. Los principales procesos fisiológicos que se producen en el tubo digestivo son la  motilidad, la secreción, la digestión y la absorción. La mayoría de los nutrientes de la dieta de los mamíferos se consumen como sólidos y macromoléculas que no se transportan fácilmente a través de las membranas celulares para entrar en el torrente circulatorio. Por ello, la digestión consiste en la modificación física y química de la comida de forma que se pueda llevar a cabo la absorción a través de las células epiteliales del intestino. La digestión y la absorción requieren la motilidad de la pared muscular del tubo digestivo para mover los contenidos a lo largo del mismo y favorecer la mezcla de los alimentos con las secreciones. Las secreciones del tubo digestivo y de sus órganos asociados se componen de enzimas, detergentes biológicos e iones que proporcionan un ambiente intraluminal optimizado para la digestión y la absorción. Estos procesos fisiológicos están muy regulados para optimizar la digestión y la absorción, y el tubo digestivo está dotado de complejos sistemas reguladores para asegurar que se produzca de este modo. Además, el tubo digestivo absorbe los medicamentos administrados por vía oral o rectal.

El tubo digestivo también sirve como un importante órgano para la excreción  de sustancias. Almacena y excreta sustancias de desecho de los alimentos ingeridos y excreta productos del metabolismo hepático, como colesterol, esteroides y metabolitos de medicamentos (todos ellos son moléculas liposolubles).

Cuando se considera la fisiología del tubo digestivo es importante recordar que es un tubo largo en contacto con el exterior. Como tal, es vulnerable a los microorganismos que pueden entrar junto con el agua y la comida. Como mecanismo de autoprotección el tubo digestivo posee un complejo sistema de defensa que se compone de células inmunitarias y otros mecanismos de defensa inespecífi cos. En realidad se puede considerar que el tubo digestivo es el mayor órgano inmunitario del cuerpo. Este capítulo ofrece una visión general de la anatomía funcional y los principios generales de la regulación del aparato digestivo.

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