Enfermedades causadas por anticuerpos y por complejos antígeno-anticuerpo

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Otros anticuerpos diferentes a la inmunoglobulina E (IgE) pueden causar enfermedades al unirse a sus antígenos diana en las células y los tejidos o formando inmunocomplejos que se depositan en los vasos sanguíneos. Las reacciones de hipersensibilidad mediadas por anticuerpos se conocen desde hace tiempo y son la base de muchas enfermedades inmunitarias crónicas en el ser humano. De la mano de Inmunología básica. Funciones y trastornos del sistema inmunitario (+StudentConsult), el clásico de referencia para estudiantes de Medicina y de Ciencias de la Salud, en general, repasamos todos los conocimientos -inmunológicos-necesarios para combatir con éxito enfermedades causadas por anticuerpos y por complejos antígeno-anticuerpo.

Anticuerpos

Los anticuerpos contra las células o los componentes de la matriz extracelular pueden depositarse en cualquier tejido que exprese el antígeno diana relevante. Las enfermedades causadas por tales anticuerpos suelen ser específicos contra un tejido particular. Los inmunocomplejos a menudo se depositan en los vasos sanguíneos, especialmente en aquellos a través de los cuales se filtra el plasma a una elevada presión (p. ej., glomérulos renales y sinovial articular). Por tanto, las enfermedades por inmunocomplejos tienden a ser sistémicas y con frecuencia se manifiestan como una vasculitis generalizada, artritis y nefritis.

Etiología de las enfermedades mediadas por anticuerpos

Los anticuerpos que provocan enfermedades suelen ser autoanticuerpos contra antígenos propios y con menor frecuencia específicos contra antígenos extraños (p. ej., microbianos).  La producción de autoanticuerpos se debe a un fracaso de la tolerancia a lo propio. Los autoanticuerpos pueden unirse a antígenos propios en los tejidos o pueden formar inmunocomplejos con antígenos propios circulantes.

Dos de las enfermedades mejor descritas causadas por anticuerpos producidos contra antígenos microbianos son secuelas tardías e infrecuentes de infecciones estreptocócicas. Después de tales infecciones, algunos sujetos producen anticuerpos antiestreptocócicos que muestran reactividad cruzada con un antígeno de los tejidos cardíacos. El depósito de estos anticuerpos en el corazón desencadena una enfermedad inflamatoria conocida como fiebre reumática, que puede conducir al desarrollo de una insuficiencia cardíaca aguda o bien a una lenta cicatrización de las válvulas y, por tanto, a una insuficiencia cardíaca tardía. Otros sujetos producen anticuerpos antiestreptocócicos que se depositan en los glomérulos renales, lo que da lugar a un proceso inflamatorio denominado glomerulonefritis postestreptocócica que conduce a una insuficiencia renal. Algunas enfermedades por inmunocomplejos se deben a complejos de anticuerpos antimicrobianos y antígenos microbianos. Esto puede ocurrir en pacientes con infecciones crónicas por ciertos virus (p. ej., virus de Epstein-Barr) o parásitos (p. ej., paludismo).

Mecanismos de lesión tisular y enfermedades  

Los anticuerpos específicos contra antígenos celulares y tisulares pueden depositarse en tejidos y producir lesión al inducir una inflamación local, unirse a las células y promover su destrucción, o interferir en las funciones celulares normales.

  • Inflamación.  Los anticuerpos contra los antígenos tisulares y los inmunocomplejos depositados en los vasos inducen la inflamación al atraer y activar los leucocitos. Los anticuerpos IgG de las subclases IgG1 e IgG3 se unen a receptores para el dominio Fc de neutrófilos y macrófagos, y activan estos leucocitos, lo que provoca una inflamación. Los mismos anticuerpos, así como la IgM, activan el sistema del complemento por la vía clásica, lo que da lugar a la producción de productos derivados del complemento que reclutan leucocitos e inducen inflamación. Cuando los leucocitos se activan en los lugares de depósito de anticuerpos, estas células liberan sustancias, como especies reactivas del oxígeno y enzimas lisosómicas, que dañan los tejidos adyacentes.
  • Opsonización y fagocitosis.  Si los anticuerpos se unen a las células, como los eritrocitos y las plaquetas, las células quedan opsonizadas y pueden ser ingeridas y destruidas por fagocitos del huésped.
  • Respuestas celulares anómalas. Algunos anticuerpos pueden provocar enfermedad sin inducir directamente lesión tisular. Por ejemplo, los anticuerpos contra los receptores para hormonas pueden inhibir la función del receptor; en algunos casos de miastenia grave, los anticuerpos contra el receptor para la acetilcolina inhiben la transmisión neuromuscular, lo que provoca parálisis. Otros anticuerpos pueden activar directamente los receptores, simulando la acción de sus ligandos fisiológicos. En una forma de hipertiroidismo denominada enfermedad de Graves, los anticuerpos contra el receptor para la tirotropina estimulan las células tiroideas incluso sin la hormona.

Síndromes clínicos y tratamiento

Muchos trastornos crónicos secundarios a hipersensibilidad que afectan al ser humano se deben a anticuerpos antitisulares e inmunocomplejos, o se asocian a ellos. La primera enfermedad por inmunocomplejos estudiada fue la enfermedad del suero, observada en sujetos que recibían de forma repetida suero animal para el tratamiento de las infecciones. Esta enfermedad puede recrearse en animales experimentales. La  enfermedad del suero se debe a la administración sistémica de un antígeno proteínico, que desencadena una respuesta de anticuerpos y conduce a la formación de inmunocomplejos circulantes. El lupus eritematoso sistémico es otro ejemplo de enfermedad sistémica por inmunocomplejos muy bien estudiada.

Una reacción por inmunocomplejos localizada llamada reacción de Arthus se estudió por primera vez en animales experimentales. Se induce mediante la administración subcutánea de un antígeno proteínico a un animal previamente inmunizado; da lugar a la formación de inmunocomplejos en la zona de inyección del antígeno y a una vasculitis local. En un pequeño porcentaje de receptores de vacunas que ya habían sido vacunados o que tenían anticuerpos contra el antígeno de la vacuna, una tumefacción dolorosa que se produce en el lugar de la inyección es una reacción de Arthus clínica.

El tratamiento de estas enfermedades pretende, principalmente, limitar la inflamación y sus consecuencias lesivas con fármacos como los corticoesteroides. En los casos graves se usa la plasmaféresis para reducir las concentraciones de anticuerpos o inmunocomplejos circulantes. Algunas de estas enfermedades responden bien al tratamiento con IgG intravenosa (IGIV) obtenida de varios donantes sanos. Se desconoce cómo actúa la IGIV; puede inducir la expresión del receptor para el Fc inhibidor en las células mielocíticas  y en los linfocitos B y unirse a ellos, o reducir la semivida de anticuerpos patógenos al competir por la unión al receptor neonatal para el dominio Fc en las células endoteliales, entre otras.

Enfermedades mediadas por anticuerpos que afectan al ser humano (hipersensibilidad de tipo II). En la tabla se enumeran ejemplos de enfermedades causadas por anticuerpos que afectan al ser humano. En la mayoría de estas enfermedades, el papel de los anticuerpos se infi ere de la detección de anticuerpos en la sangre o las lesiones y, en algunos casos, de similitudes con modelos experimentales en los que la participación de los anticuerpos puede establecerse formalmente mediante estudios de transferencia

El tratamiento de los pacientes con un anticuerpo específico contra el CD20, una proteína de superficie de los linfocitos B maduros, da lugar a la eliminación de los linfocitos B y puede ser útil para tratar algunos trastornos mediados por anticuerpos. Otros abordajes para inhibir la producción de autoanticuerpos son el tratamiento de los pacientes con antagonistas que bloquean el ligando del CD40 y así inhiben la activación del linfocito B dependiente del linfocito T cooperador, y el uso de anticuerpos para bloquear citocinas que promuevan la supervivencia de los linfocitos B y las células plasmáticas. Una opción que también resulta interesante es inducir tolerancia en los casos en los que se conocen los autoantígenos.

Nota imagen principal: Tipos de enfermedades mediadas por anticuerpos. Los anticuerpos (diferentes a la inmunoglobulina E [IgE]) pueden causar lesión tisular y enfermedad mediante: A, unión directa a sus antígenos diana en la superfi cie de las células y en la matriz extracelular (hipersensibilidad de tipo II) o  B, formando inmunocomplejos que se depositan, sobre todo, en los vasos sanguíneos (hipersensibilidad de tipo III).

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