Patrones respiratorios normales y anormales

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La respiración es una de esas cosas en las que casi nunca se piensa hasta que algo funciona mal. Sin embargo, las personas con una enfermedad pulmonar tienen una intensa conciencia de la respiración, igual que las personas que hacen esfuerzos excesivos, especialmente a grandes alturas. La sensación de disnea* que sufren es una de las más desagradables que se pueden experimentar en la vida. Los nadadores y buceadores con equipo autónomo, los cantantes y los intérpretes de instrumentos de viento, las mujeres que utilizan el método de Lamaze y cualquier persona con un compañero de cama que ronque también se centran de forma intensa en la respiración. Es habitual que el control respiratorio sea la última función cerebral que se pierde en pacientes comatosos, en cuyo caso su finalización marca el inicio de la muerte cerebral. Por ello, a pesar de nuestra tendencia habitual a ignorar la respiración, el control de la ventilación es una de las más importantes de todas las funciones del encéfalo.

La manera en que respiramos, el ritmo o lo profundo de nuestras inspiraciones dicen mucho sobre nuestro estado de salud, o causas ocultas que lo provocan. Estas 'maneras de respirar' se clasifican en patrones, los hay tanto normales como anormales, y tienen características reconocibles que se resumimos en esta infografia (arriba).

Contenido original de Guyton y Hall. Tratado de fisiología médica, 13ª edición, también disponible en ClinicalKey Studentla plataforma de aprendizaje de nueva generación para estudiantes de Medicina.

*La disnea es la sensación de falta de respiración, o la desagradable sensación consciente de dificultad para respirar. En algunos casos la disnea es una respuesta adaptativa. Por ejemplo, cuando disminuye la PO2 arterial o aumenta la PCO2 por apnea, por asfi xia o por una enfermedad pulmonar, la disnea lleva a esfuerzos para aumentar la ventilación y de esta manera restaurar las concentraciones de los gases de la sangre arterial hasta valores normales. Sin embargo, puede producirse disnea incluso con valores normales de PO2 y PCO2. Por ejemplo, un aumento de la resistencia de las vías respiratorias puede producir disnea, aun cuando no se modifiquen las concentraciones de los gases de la sangre arterial. El ejercicio también produce disnea, aun cuando la PO2 habitualmente es normal y la PCO2 disminuye. Otras causas de disnea son maladaptativas. Por ejemplo, la claustrofobia y las crisis de angustia pueden inducir la sensación de asfixia, es decir, disnea, a pesar de tener unos parámetros ventilatorios normales o incluso una disminución de la PCO2. Se desconocen los mecanismos neurales centrales y las vías responsables de la disnea, aunque se han identifi cado muchas de las regiones del prosencéfalo implicadas,
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