Atención inicial al paciente con traumatismo grave: índices de gravedad y factores asociados

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En el año 2014, en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, fallecieron por causa traumática 14.903 personas (9.388 hombres y 5.515 mujeres), representando el 3,76% del total de defunciones y siendo el traumatismo la primera causa de muerte en personas de edad comprendida entre 15 y 39 años. Apoyados en la flamante edición de Medicina de Urgencias y Emergencias, de Luis Jiménez Murillo y F. Javier Montero Pérez, definimos el protocolo de atención inicial al paciente con traumatismo grave; sus índices de gravedad y los múltiples factores asociados.

Clasificación del paciente

El envejecimiento de la población está generando un número creciente de paciente con traumatismo grave (PTG) en mayores de 65 años, con una alta prevalencia de comorbilidad que además obliga a tratamientos, como por ejemplo antiagregantes y anticoagulantes, que alteran la evolución de los traumatismos al potenciar el sangrado.  Los términos policontusionado o polifracturado se refieren a que el paciente no presenta lesiones con compromiso vital inmediato. El  policontusionado  es el paciente con varios traumatismos menores, y el  polifracturado  es el que tiene varias fracturas. Obviamente, para determinar de qué tipo de paciente se trata debe aplicarse siempre el protocolo de evaluación asistencial inicial al PTG.

Períodos de mortalidad traumática

Desde un punto de vista cronológico pueden distinguirse tres períodos de mortalidad traumática, y en cada uno de ellos las causas de la muerte son distintas. Este hecho conlleva una actitud asistencial diferente según el período en que se actúe.

PERÍODO I  

Es la  mortalidad inmediata o in situ  (40% de la mortalidad global), y comprende los primeros segundos o minutos después del traumatismo. Es decir, en este período, el sujeto fallece instantáneamente o pocos minutos después del impacto, por lesiones letales de órganos o estructuras vitales, fundamentalmente rotura de grandes vasos o cardíaca, o lesión cerebral o medular alta irreversibles. Solo puede evitarse con medidas preventivas encaminadas a la educación sanitaria de la población en materia de seguridad vial, prevención de accidentes laborales, condiciones de seguridad de los vehículos a motor, etc.

PERÍODO II

Es la  mortalidad precoz  (50% de la mortalidad global) y comprende desde los primeros minutos hasta algunas horas después del accidente. Durante este período las muertes se producen por causas potencialmente evitables, como la obstrucción de la vía aérea, el neumotórax a tensión, el  shock hipovolémico y el hematoma epidural. Es en este período cuando la asistencia inmediata, dirigida a identificar y solucionar problemas con maniobras simples (permeabilización de la vía aérea, reposición de la volemia, drenaje inmediato del neumotórax a tensión), tiene mayor eficacia. Por ello, este segundo pico de mortalidad puede ser reducido en buena parte mediante una adecuada formación del personal sanitario que asiste al PTG en cualquier punto de la cadena asistencial: servicios de urgencias de atención primaria, equipos de emergencias y servicios de urgencias hospitalarios.

PERÍODO III

Es la  mortalidad tardía  (10% de la mortalidad global) y abarca las semanas siguientes al traumatismo. Las causas de muerte en este período son el fallo multiorgánico, las complicaciones posoperatorias y la sepsis, entre otras. Obviamente, la asistencia del paciente en este período se realiza en una unidad de cuidados intensivos, por lo que no forma parte de la medicina de urgencias y emergencias, si bien la calidad de la atención inicial condiciona la aparición y la gravedad de esta etapa de mortalidad tardía.

La obra

La  nueva edición de Medicina de urgencias emergencias lleva a cabo una revisión exhaustiva del contenido, sobre todo en aquellos aspectos relacionados con el diagnóstico y el tratamiento, siempre recogiendo la evidencia más actual. En esta 6ª edición vuelve a primar el enfoque práctico ofreciendo a los lectores soluciones a la diversidad de situaciones a las que tienen que hacer frente día tras día los profesionales de urgencias.

Sus directores, los doctores Luis Jiménez Murillo y F. Javier Montero Pérez, han contado con la colaboración de especialistas de diversas áreas del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, así como con facultativos de urgencias de otros hospitales españoles. Los autores llevan a cabo un enorme esfuerzo de síntesis en esta nueva edición aunque incluyendo todos aquellos aspectos novedosos y fundamentales que convierten a esta obra en una herramienta fundamental para todos los especialistas que trabajan en este área.

Entre las novedades, cabe destacar la inclusión de 6 nuevos capítulos y 5 nuevos casos clínicos, así como el acceso a imágenes a color en la sección de Dermatología.

Medicina de urgencias y emergencias se dirige al especialista en Medicina de urgencias y emergencias, tanto de nivel hospitalario como extrahospitalario, así como a los médicos residentes de cualquier especialidad que recalan en los servicios de urgencias.

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