Uso de antimicrobianos durante el embarazo o la lactancia

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Cada vez hay más datos recogidos prospectivamente en recién nacidos, gracias en gran parte a la legislación federal (incluida la Safety and Innovation Act de 2012 de la Food and Drug Administration [FDA] estadounidense, que obliga a realizar estudios en recién nacidos). Según destaca Nelson. Terapia antimicrobiana en pediatría, el bestseller entre los pediatras durante los últimos 40 años, cuando los datos no son los adecuados, las dosis propuestas se basan en la eficacia, la seguridad y los datos farmacológicos obtenidos en niños mayores o adultos. En lo que respecta al uso de antimicrobianos durante el embarazo debe estar ponderado por el riesgo de toxicidad fetal, incluidas las anomalías anatómicas.

Para los fármacos aprobados después del 30 de junio de 2015 se exige que cumplan con el nuevo formato de riesgo para el embarazo en la ficha técnica. Véase www. federalregister.gov/a/2014-28241 (acceso: 15 de septiembre de 2016).  Las concentraciones séricas fetales del antibiótico (o en la sangre del cordón) después de la administración materna no se han estudiado sistemáticamente.

Niveles de riesgo

Los siguientes fármacos de uso habitual parecen alcanzar concentraciones fetales que son iguales o solo ligeramente menores que las encontradas en la madre: penicilina G, amoxicilina, ampicilina, sulfonamidas, trimetoprim y tetraciclinas, así como oseltamivir. Las concentraciones del aminoglucósido en el suero fetal son entre un 20 y un 50% las encontradas en el suero materno. Las cefalosporinas, los fármacos carbapenémicos, la nafcilina, la oxacilina, la clindamicina y la vancomicina penetran mal (10-30%), y las concentraciones fetales de eritromicina y azitromicina son menores del 10% de las encontradas en la madre.  Puede consultarse información actualizada vigente sobre la seguridad de los antimicrobianos y otros fármacos en la leche materna en el sitio web LactMed de la National Library of Medicine.

En general, la exposición neonatal a los antimicrobianos en la leche materna es mínima o insignificante. Los aminoglucósidos, los  ß -lactámicos, el ciprofloxacino, la clindamicina, los macrólidos, el fluconazol y los fármacos usados en la tuberculosis se consideran seguros para que la madre los tome durante la lactancia. El efecto secundario neonatal más frecuente de los antimicrobianos maternos descrito durante la lactancia es el aumento de la emisión de heces. Los médicos deben recomendar a las madres que avisen a su pediatra si ocurren cambios en la emisión de heces. El tratamiento de la madre con antibióticos que contienen sulfamidas debe abordarse con cautela en el lactante alimentado con el pecho que tenga ictericia o esté enfermo.

Nelson. Terapia antimicrobiana en pediatría

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Su enfoque práctico, junto con el aval de la American Academy of Pediatrics (AAP), pone a disposición del lector información práctica y relevante sobre los tratamientos más actuales disponibles para las enfermedades infecciosas más relevantes en pediatría.

Contiene 15 capítulos organizados en un formato de ficha o tabla que recoge las recomendaciones de los autores y refleja los niveles de videncia en cada uno de los casos.

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