El valor de las especialidades enfermeras. Una visión hacia el futuro

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Este 2020, es el Año Internacional de la Enfermería y la Matrona. Esta iniciativa permitirá a Elsevier consolidar su apuesta por la profesión enfermera. Durante este 2020, coordinará de manera conjunta la creación de diversos artículos, entrevistas y contenidos multimedia, en los que participarán varios de los más destacados líderes del movimiento enfermero mundial. Hoy, compartimos el artículo recientemente publicado en Enfermería Clínica por Carmen Ferrer Arnedo, del Servicio  de Información y Atención al Paciente, Hospital Central de Cruz Roja San José y Santa Adela (Madrid, España), sobre el valor de las especialidades enfermeras.

Hace ya varias décadas que en nuestro país estamos formando profesionales enfermeros especialistas por la vía EIR y deberíamos reflexionar sobre cómo es posible que el Sistema Sanitario esté realizando esta inversión en la formación y en el desarrollo de estos perfiles profesionales parano sacar rédito de ello, pues todavía en algunos sectores seduda del 'para qué' necesita la sociedad a las enfermeras especialistas. Más aún cuando continuamente se reflexiona yanaliza sobre la necesidad de cambiar las estructuras organizativas actuales para la provisión de servicios sanitariosy sociosanitarios, sin tener en cuenta la oportunidad quesupone el disponer de profesionales especialistas altamente formados y capacitados.

El reto de la cronicidad

Seguramente, una de las claves nos la da el planteamiento de Bengoa cuando dice: "El modelo actual no podrá hacer frente a las necesidades de los enfermos crónicosni al envejecimiento de la población.La simple expansión del modelo actual es una oportunidad perdida". Solo con el fenómeno del envejecimiento y el aumento de la cronicidad y sus consecuencias en la dependencia, ya nos encontramos con un escenario al que la sociedad necesita dar respuestas contando con servicios de cuidados específicos, de calidad,seguros y coste-efectivos, que necesitan de profesionales con una formación especializada y un nivel de experticia en aquellas áreas de desempeño que permita ofrecer unos cuidados adaptados a las necesidades y perfiles de la población.Cuando se abre una línea de formación especializada de profesionales y se invierte con convencimiento en ello, se ha de ser capaz de mirar hacia un futuro que necesita ser transformado, se ha de ser capaz de aportar valor reorganizando los servicios dentro de los sistemas sanitarios teniendo en cuenta estos perfiles enfermeros por los que se ha apostado y utilizarlos como elemento clave para responder de manera diferente a lo que la sociedad necesita y sobre todo necesitará. El sistema no ha tomado aún la decisión de apostar con convencimiento por las enfermeras especialistas como un proveedor de servicios especializados que aporte respuestas desde un cuidado integral a la vez que específico, entrelas posibles soluciones a estas necesidades actuales y futurasde la sociedad.

A raíz de la publicación de la Estrategia Mundial de Prevención y Control de las Enfermedades no Trasmisibles por parte de la OMS en el año 2008 y de las distintas estrategias que se han ido generando para la gestión de pacientes con enfermedades crónicas en cada país se ha establecidoun denominador común: la necesidad de trabajar en una provisión de servicios de cuidados donde un abordaje integralpara el manejo de régimen terapéutico, la orientación hacia el autocuidado y asegurar la continuidad de los cuidados sehacen imprescindibles. La necesidad de encontrar nuevos modelos  asistenciales para el abordaje de la cronicidad seha convertido en el eje para el desarrollo de la innovación. El Consejo Internacional de Enfermería en 2010 planteaba que una enfermera especialista es capaz de identificar y dar respuesta a las necesidades de los pacientes complejosen términos de recursos materiales, necesidades sociales y sanitarias en cuanto a aspectos relacionados con la educación, prevención, reconocimiento de signos y síntomas de alerta en sus patologías, reorientación de los servicios para alcanzar mayor sostenibilidad y eficacia y en concreto, la consecución  de mejoras significativas en cuanto calidad devida y funcionalidad, disminución de reingresos y aumento del tiempo entre ingresos.

Sin presencia en la estructura organizativa

A pesar de que los informes muestran estas recomendaciones, la realidad es que la estructura organizativa no se cambia para dar cabida a la enfermera especialista, no existe decisión política, ni de los tomadores de decisiones a diferentes niveles para contar con estos perfiles profesionales en el modelo actual de atención de nuestro país.

Cuando el proveedor de servicios de cuidados en determinados ámbitos de atención sea una enfermera especialista aportará de forma normalizada un conocimiento profundo y una atención basada en evidencia, que adecúe los cuidados necesarios a los requerimientos de salud en esos ámbitos asistenciales, incorporará competencias de gran valor para liderar estos cuidados dentro de los equipos de provisión de los servicios a los que pertenezca y hará visible el valor añadido del cuidado especializado para la población a la que atiende. Será entonces, cuando la sociedad reconozca este valor y cuando los sistemas sanitarios entiendan por qué es necesario formar y emplear a las enfermeras especialistas.

Ámbito comunitario

En el ámbito comunitario, la incorporación de la enfermera especialista familiar y comunitaria puede llevar consigo una nueva mirada para que la organización mejore aspectos relacionados con la continuidad asistencial y la mayor permanencia de las personas en su domicilio. También el entorno sociosanitario o el ámbito residencial o laboral podría incorporar nuevas respuestas con la inclusión de la enfermera especialista en estos contextos de atención.

Sin embargo, si está tan claro, ¿por qué los gestores no incorporan estas figuras y aprovechan el valor que puede aportar un cuidado especializado para rediseñar los servicios de atención? Seguramente la respuesta es un problema de foco. Posicionar el foco de incorporación de los perfiles de enfermeras especialistas a los sistemas sanitarios bajo una perspectiva corporativista puede llevarnos a un error en nuestro objetivo. El objetivo de que se desarrollen las especialidades enfermeras dentro de los sistemas sanitarios y sociosanitarios no es otro que el de incorporar respuestas desde la perspectiva del cuidado especializado para mejorar la calidad y la sostenibilidad de la atención y el de visibilizar el valor que aporta este cuidado en ayudar a cambiar y resolver las necesidades de salud de una ciudadanía, que precisa cada vez más de una mirada diferente de lo que ha venido requiriendo hasta el momento de los sistemas sanitarios.

Por tanto, el valor del cambio se entenderá por los sistemas sanitarios cuando se haga explícita por parte de la profesión en su conjunto cuál es esa otra mirada, qué aportará la enfermera especialista de forma diferenciada a lo que aportan actualmente las enfermeras generalistas o los médicos de especialidades que tienen el mismo nombre y esto pasará, sin duda, por ofrecer una diferente cobertura a las necesidades de salud de la sociedad y un diferente medio donde ejercer el liderazgo en la provisión de servicios.

Para todo ello, es preciso realizar cambios estructurales profundos, sobre todo en la organización de los servicios sanitarios, empezando por definir un modelo organizativo de cuidados en los sistemas sanitarios y por identificar el valor que tienen en sí mismo los cuidados como servicio, ya sean cuidados generales o especializados. Las enfermeras especialistas deben estar no donde dice su apellido sino donde se empleen mejor sus competencias para dar respuesta a necesidades sentidas y requeridas por la población y los sistemas sanitarios. Se trata de contar con profesionales formados y capacitados motores o promotores de mejoras en el ámbito donde desarrollen su trabajo, que constituyan un elemento de motivación para el resto de profesionales de cuidados del equipo al que se incorporan, capaces de desarrollar un compromiso con el trabajo y una actitud proactiva, con motivación y energía para acometer el cambio en el desarrollo de los cuidados en el ámbito que se proponen, con predisposición y esfuerzo, ilusión y entusiasmo, enfermeras que conocen el sistema y saben enfocarla gestión de la calidad y la responsabilidad social, procurando la mejor respuesta al ciudadano/a y desarrollando unos cuidados excelentes allí donde presta su atención.

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