Carmen Sellán: “El neonato es un gran desconocido dentro de la literatura científica”

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Este año veía la luz un ambicioso proyecto editorial: Cuidados neonatales en enfermería. La obra, firmada por Carmen Sellán Soto y Antonio Vázquez Sellán, aborda holísticamente el cuidado del neonato en el ámbito enfermero, tanto desde el punto de vista teórico-metodólogico como desde el práctico. La propia Carmen Sellán es la encargada de sumergirnos en este título desgranando los detalles y contenidos que le harán un ‘indispensable’ para los profesionales de la Enfermería.

El porqué de esta obra tiene su origen en el vacío literario de esta especialidad. “El neonato es un gran desconocido dentro de la literatura científica enfermera, ya que presenta una serie de características fisiológicas y de desarrollo que lo alejan de una forma relevante de otros grupos etarios, incluidos los infantes. De esta situación se derivan unos cuidados particulares, altamente específicos y no siempre bien conocidos”, nos explica Carmen Sellán.

Definida la motivación, el siguiente paso fue encontrar a los compañeros de aventura. Los elegidos fueron, como adelantábamos, Carmen Sellán y Antonio Vázquez. Ambos conocen y han ejercido en Neonatología y, pese al tiempo entre sus experiencias asistenciales, era común un importante desconocimiento de las necesidades del recién nacido y su familia, esta situación les pareció preocupante y “fue uno de los principales motivos que nos impulsó para escribir esta obra”, aclara Carmen.

Por otra parte, los manuales de Enfermería Pediátrica no reflejan con la profundidad requerida ciertos aspectos, ya que la gran mayoría de ellos se centra en los aspectos fisiopatológicos del neonato, colocando en un plano secundario o supeditado los cuidados enfermeros. En Cuidados neonatales en enfermería, ambos autores han tratado de evitar esta situación, “colocando en una posición de primacía los cuidados requeridos por el recién nacido. Sin olvidarnos de las necesidades que la familia, fundamentalmente los padres, también tienen”.

Este título coloca en “una posición de primacía los cuidados requeridos por el recién nacido. Sin olvidarnos de las necesidades que la familia, fundamentalmente los padres, también tienen”.

Enfoque filosófico, histórico y clínico

Cuidados neonatales en enfermería está especialmente dirigida a estudiantes del Grado de Enfermería y a enfermeros residentes de Enfermería Pediátrica, Enfermería Familiar y Comunitaria y Enfermería Obstétrico-Ginecológica. Del mismo modo, será de gran utilidad para las enfermeras que ejercen en el ámbito neonatal.

Estructurada en tres secciones, la obra presenta un enfoque disciplinar que reúne el posicionamiento histórico sobre la enfermería y la enfermería neonatal, el cuidado enfermero, y los planes teóricos y metodológicos aplicados en el ejercicio profesional. “Es el único texto que se configura desde un enfoque, filosófico, histórico y clínico tanto desde el aspecto teórico como metodológico”, puntualiza Sellán. La propia profesora es la encargada de desgranar la obra:

SECCIÓN 1

La primera sección se detiene en la enfermería como una disciplina científica, una faceta no tan conocida y valorada de la profesión. Como bien apunta la propia Carmen Sellán, la Enfermería ha iniciado hace pocos años su andadura en el campo de la ciencia. Como practica cuidadora se da desde que el ser humano aparece. Ahora bien, de aquellas prácticas a constituir un cuerpo de doctrina han tenido que pasar muchos siglos. Actualmente, hay una importante masa crítica de profesionales que tanto en el ámbito asistencial como en el académico, investigan de forma natural. Se ha pasado de ver la investigación como para un grupo elitista a entender y poner en juego la investigación como generadora de conocimientos disciplinarios para aplicarlos a los pacientes y, como no, explicar los nuevos hallazgos en el aula.

Cuidados neonatales SECCIÓN 2

La segunda parte (capítulos 2 a 19) tienen su epicentro en el contenido clínico o asistencial directo. Este bloque se ha estructurado siguiendo una lógica que consiste en un primer momento, conocer cuál es el sujeto de nuestros cuidados, esto es el recién nacido y su familia, condición imprescindible para poder realizar unos cuidados de calidad. Los siguientes capítulos de este bloque están organizados en función de las prioridades de cuidados que tienen los recién nacidos, tanto sanos como prematuros o con otros problemas de salud.

Esta segunda parte del texto, finaliza con una serie de capítulos centrados en situaciones de problemas de salud y las implicaciones que esta situación tiene para la enfermera, tanto desde un punto de vista asistencial como ético.

SECCIÓN 3

Y para acabar, dos capítulos, el 20 y el 21 que narran la aplicación de la metodología enfermera a la atención del recién nacido y su familia. Llegamos aquí a una de las principales aportaciones que realiza este texto, y que tiene que ver justamente con integrar de una forma clara y franca a los padres dentro del cuidado neonatal ¿cómo plantean esta relación profesional-familia?

Estos dos últimos capítulos constituyen el corolario del planteamiento de la obra, que como ya hemos comentado, consisten en la integración de los aspectos teóricos, clínicos, metodológicos, etc.

En estos capítulos tratamos de mostrar como la elaboración de un plan de cuidados no es un elemento meramente teórico, comentado en las facultades o escuelas de enfermería, sino que es la orientación o guía de nuestra labor como cuidadoras profesionales. Además de integrar a los padres, ya que estos serán los principales cuidadores de sus hijos y cuanto antes comiencen con esta labor mejor la realizarán y antes podrán incorporar su rol paterno, elemento clave, fundamentalmente en las situaciones de prematuridad.

Avances de la especialidad

El cuidado a los recién nacidos ha experimentado un importantísimo avance en las últimas décadas. Carmen Sellán considera que “el mayor conocimiento fisiopatológico y una mejora en los tratamientos, principalmente respiratorios, como el surfactante, las nuevas modalidades de ventilación mecánica (tanto invasiva como no invasiva) o el empleo de los corticoides antenatales”, han sido las claves y desarrollos que han permitido aumentar exponencialmente la supervivencia de los neonatos pretérmino.

Aunque para la profesora el verdadero cambio “radica en que en la atención al recién nacido, es tan importante la supervivencia como la disminución de la morbilidad, para esta última ha sido fundamental el desarrollo de los Cuidados Centrados en el Desarrollo, que incluyen a su vez a la familia”. Este paradigma de cuidados ha modificado sustancialmente la atención al recién nacido.

“En la atención al recién nacido, es tan importante la supervivencia como la disminución de la morbilidad”

Con respecto a los profesionales de la enfermería que se dedican al cuidado de los neonatos, para Carmen Sellán “la evolución viene determinada por la mayor formación que los enfermeros han ido teniendo, pasando de ser un auxiliar o ayudante de otro profesional  a tomar decisiones profesionales autónomas, fruto de un mayor conocimiento, en el manejo del recién nacido”.

Presente y futuro de una profesión

Ser enfermero es fruto más de la motivación que de una vocación. Así lo considera nuestra entrevistada, que apoya más la fuerza de un “interés,  motivación,  deseos  de  ayudar  a  otros  o  disposición  hacia  otros” que la que puede recibir el joven en forma de “vocación  como  inspiración  o  llamamiento  divino  en  un  sentido como Florence Nigthingale lo comenta”. Dicho esto, ese joven que ha escogido Enfermería como carrera a estudiar, esos profesionales que llevan años consagrados a la misma, viven una encrucijada, como tantos otros profesionales de Ciencias de la Salud.

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Carmen Sellán (imagen CODEM): “Los enfermeros  tenemos muchos conocimientos que no han podido ser todavía demostrados de forma empírica”

Para los primeros, los que aún están en formación, hablamos del actual Grado de Enfermería. Para Sellán la evolución ha sido importante,  “y considero que se ha notado algún cambio en el desarrollo de la profesión”. No obstante la autora considera que aún es muy pronto para ver totalmente sus frutos. “Los estudiantes no sólo tienen el horizonte de graduarse y comenzar el ejercicio profesional asistencial”. De hecho, el planteamiento de seguir cursando el Máster, la Especialidad y hacer la tesis doctoral es una realidad. Ciertamente, el desarrollo de la formación tiene su correlato en la investigación. Uno de los mayores logros de este nuevo grado, a juicio de Sellán, es que “ya la investigación no es para unos pocos, ni es un lujo. La investigación forma parte, como algo natural, del quehacer de los profesionales, independientemente, del ámbito laboral donde ejerzan”.

De cara a los retos futuros de la profesión, Carmen los tiene muy claros:

  1. Poner en marcha los tres ciclos formativos en las universidades
  2. Lograr que los grupos de investigación se consoliden, obtengan subvenciones que permitan desarrollar proyectos con la finalidad de generar nuevos conocimientos
  3. Convencer a las autoridades sanitarias de la pertinencia de crear puestos de trabajo para las enfermeras especialistas

Sellán se muestra convencida de que “la formación es la que otorga poder”, es decir, el poder del conocimiento. “Los enfermeros  tenemos muchos conocimientos que no han podido ser todavía demostrados de forma empírica”, reivindica. A juicio de la profesora, los dos primeros objetivos “permitirán aumentar la masa crítica y hacer posible que nuestra profesión tenga mayor visibilidad y se gane el estatuto científico entre otros colectivos, que todavía no tienen claro que el cuerpo de doctrina de la enfermería no es el mismo que el de otras disciplinas próximas o afines”.

Con respecto al tercer reto, Carmen Sellán solicita esos puesto de trabajo en espacios donde los profesionales “puedan desarrollar los cuidados de Enfermería y tomar decisiones de manera autónoma. Lo cual no quiere decir que no se trabaje en equipo. Pero desde un plano de igualdad, no de subordinación y dependencia”.

“Quizás este último objetivo-reto tarde un poco más, dada la posición de partida”, reconoce resignada la autora. Aunque arenga a todos los profesionales para que no “esperemos otros 30 años para conseguirlo. Pediría a los jóvenes enfermeros compromiso. Lo que hoy tenemos lo hemos peleado aquellas y aquellos enfermeros que estudiamos ATS en un estado no democrático, también aquellos que empezaron a ser diplomados al comienzo de la transición. Ahora, consolidada la democracia, con toda la legislación que nos sitúa como a cualquier otro profesional, se necesita, solamente, compromiso”.

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